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La fe de los toreros

Autor invitado / Pablo Casado Muriel

De sobra es conocido que el mundo del toro está estrechamente ligado al de la religión. Vivir a un muletazo de la muerte supone el tener las cuentas bien arregladas en todo momento por si hay que vérselas con el de arriba…supongo. Pero yo creo que la fe de los toreros va más allá de esa posibilidad funesta.

El pasado domingo escuchaba a Pepe Padilla, padre del torero Juan José Padilla, ahora de sobra conocido por todos, aficionados o no, a causa de su grave cogida en Zaragoza, decir que su hijo estaba muy mal anímicamente, y que solo salía de su cuarto para bajar a una pequeña capilla que el de Jerez tiene en su casa. Pensé, “qué ejemplo de fe”. De siempre he oído que Dios da consuelo en los malos momentos, yo mismo he podido verificarlo, pero verlo en otros conforta incluso más.

Los toreros que visitaron a Padilla en los días que pasó ingresado en el hospital fueron dejándole, como muestra de apoyo y de amistad, sus medallas. Encomendaban a Juan José a sus Santos, Vírgenes y Cristos. Dios nos consuela por sí, y sirviéndose de los demás.

Todas las plazas de toros cuentan con una capilla, lugar de paso de todos los toreros antes de enfilar la puerta de cuadrillas. Diestros como José María Manzanares rezan antes de cada faena. El recientemente fallecido Antonio Chenel “Antoñete” iba cada vez que actuaba en Madrid a ver a la Virgen de la Paloma, todos, o casi todos, marcan en la arena una cruz antes de dar los primeros pasos del paseíllo. José Tomás dio las gracias a la Virgen de Guadalupe tras salvar la vida en Aguascalientes, Padilla a la del Pilar.

No sé bien como terminar este artículo sin que parezca una homilía, quizá la mejor manera es pedirle a Dios por Juan José Padilla y pedirle también por la fiesta de los toros, representación de unos valores que la sociedad actual desprecia y que quizá sea causa de los males que vive, o que quieren hacerla vivir.

Siempre he creído que Dios es un gran aficionado a los toros y que cada tarde obra por lo menos un milagro en el ruedo. Ejemplos hay.

Pablo Casado Muriel es estudiante de Humanidades y Periodismo en la Universidad CEU San Pablo de Madrid. Amigo de las letras españolas, amante del arte del toreo y castellano viejo; un auténtico hombre en camino

Pueden seguir a nuestro invitado a través de Twitter: @pablo_casado; y en el programa radiofónico “La Divisa” de Radio Intereconomía

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16 Responses

  1. MR

    Dudo mucho que Dios disfrutara con el sufrimiento de un ser vivo, la verdad, pero no voy a entrar en eso porque entiendo que no es el tema del que se está hablando. Lo que sí me gustaría saber es cuáles son esos valores que el toreo representa según el autor…

    1. A mi modo de ver, el mundo del toro representa los valores de la tradición, del respeto a los mayores, entendido como aquellos que saben más que tú, la amistad, el compañerismo, la pasión por lo que uno hace, saber reconocer una derrota, la valentía y, aunque suene raro para los antitaurinos, el amor por la naturaleza y el toro, el ser al que más ama, defiende, respeta y dignifica el mundo del toro.

      1. Santiago

        Me podría explicar dónde está el respeto en una muerte sangrienta y dolorosa? Veo en este espectáculo más una humillación de la raza animal para el disfrute humano que amor por la naturaleza…

      2. MR

        Esos mismos valores de respeto, compañerismo, amistad, amor por la naturaleza y muchos más, pueden transmitirse y vivirse de otras formas, como hacen por ejemplo los grupos Scout o los Juniors, que además en muchos casos lo hacen desde la fe cristiana. ¿Por qué hacer sufrir a un animal cuando hay otras opciones?

    2. El respeto nace de la vida del toro desde su origen, cinco años de libertad y cuidados. El toro nace bravo y como tal vive y muere, es enfrentado al hombre en una lucha frente a frente entre la razón y la belleza, y la bravura y la fuerza. Un aficionado no permite que el toro sufra más de lo que debe en el ruedo y, es más, si considera que su bravura y clase es superior le designa como vencedor de la pugna y lo indulta.
      Considero que se respeta más al animal así que cebándolo durante tres o cuatro años en una nave industrial, donde vive hacinado junto a cientos de hermanos que se hieren entre ellos por la falta de espacio; después es transportado en un camión aun más estrecho a un matadero donde “muere” de un golpe en la cabeza, que en pocos casos es efectivo, para después ser abierto en canal para ser destripado.

      1. MR

        “Un aficionado no permite que el toro sufra más de lo que debe en el ruedo y, es más, si considera que su bravura y clase es superior le designa como vencedor de la pugna y lo indulta.”

        ¿Con qué criterio se mide cuánto sufrimiento es suficiente? ¿Y por qué ha de sufrir el toro? El animal no decide que quiere “luchar” contra el torero, sino que es llevado a la plaza y obligado a defenderse, sin buscar “vencer la pugna”, sino sobrevivir.

  2. JVF

    El eterno debate. Toros sí, toros no. Qué pena me da la gente que no acepta su cultura, su tradición. Ya cansa esta discusión siempre con los mismos puntos de vista donde nunca hay un acuerdo ni se aceptan las posturas. Me río de aquel que dice: muerte sangrienta y dolorosa. Já, en un matadero no hay dolor. El toro por esa regla de tres no sufre, no pasa miedo el rato previo, para nada ¿verdad? Si se defiende la vida del animal se defiende de todas todas, no solo lo que interesa.
    Y por supuesto, Toros Sí, siempre.

    1. MR

      También el burqa es tradición cultural (que no religiosa) y no por ello nos parece aceptable que se obligue a las mujeres a llevarlo.

      En cuanto al sufrimiento del resto de animales (que por cierto, mal de muchos…), no creo que sea lo mismo que un animal muera para que nos alimentemos, que no es más que el ciclo natural de la vida, que hacerle sufrir por entretenimiento.

      1. Pablo

        Mal de muchos… entonces no nos alimentemos. ¡Pobres lechugas arrancadas vilmente por la mano del hombre! Cosas peores se hacen con animales sin que estos mueran, por ejemplo en los circos, en los zoo, cualquier perro que vive atado a una correa…
        En el fondo es lo que dice JVF o defendemos todo o nada.
        Con el atenuante de que para muchos, el toro es arte, y su vida una de las más bellas de la naturaleza.

  3. JVF

    si se da cuenta MR, su argumento cae por su propio peso al igualar los toros al burka islámico. Una cosa es tradición y otra obligación por ley.

    1. MR

      Yo no igualo los toros al burqa, sólo pretendo hacerle ver que no todas las tradiciones han de ser aceptadas, pues usted afirma que le dan pena aquellos que no aceptan su cultura y su tradición…

      De todas formas, le recuerdo que el burqa no es un elemento del islam, sino de ciertas culturas tribales, tal vez lo está confundiendo con el hiyab.

      1. Pablo

        El problema del burqa es de dignidad humana, el problema del toro es puramente político. No creo que comparar a un toro con una mujer deje en buen lugar a quien defiende a la mujer, ni a la propia mujer.

  4. JVF

    Hombre… Arabía Saudí no creo que sea sólo una cultura tribal, y permite el burka. Tema discutible, pero este no es el caso que tratamos, no se me desvíe. No quiero discutir sobre los velos parciales o totales. Estamos hablando de toros. Está claro que no le voy a convencer ni usted a mí. No sé como sigo este debate. Quizá porque me guste discutir, no lo niego, acerca de temas apasionantes.
    Volvamos a la cuestión animal que era el tema. Usted es partidario de eliminar la fiesta nacional porque el animal sufre. Bien, es aceptable su idea, pero no la comparto. Le voy a poner un ejemplo, que a usted tanto le gustan. Cuando entra una mosca quizá la espante o abra más la ventana, no sea que de si la mata de un golpe sufra la pobre, ¿no?, supongo que sí, si no, no tendría sentido defender la vida animal. Y mire que la mosca es un animal como otro cualquiera que merece la vida.
    Amigo -permítame la licencia- no sea tremendista. Acepte la cultura a la que pertenece, es mucho más que un hombre enfrentado a un animal. A mí me repatean otras muchas cosas pero acepto lo que soy. Tratar de renegar de ello sería renegar de mí mismo, y eso no puedo hacerlo. Supongo que usted tampoco pueda ni deba, iría contra natura. Si en esto no está de acuerdo no le discuto más. No merecería la pena seguir así. Un saludo.

  5. Pablo

    Lástima que en esta cuestión el otorgar la razón al contrario sea muy difícil, y menos sin conocer y comprender el verdadero significado de “la fiesta más culta del mundo” Lorca dixit.
    Sé de muchos casos, que un par de tardes de toros le ha hecho pasar del antitaurinismo más radical al amor a la fiesta.
    Ojalá alguno de ustedes tenga la posibilidad de contemplar en directo una faena de Morante, de ver a un toro en el campo, y de que sienta que la estocada al toro cierra un círculo vital perfecto, eterno y honesto con el hombre y el animal.

  6. MR

    Veamos si puedo contestar a todo, que han salido muchos temas y me encuentro en desventaja numérica…

    Para empezar, yo nunca he dicho que desee que se elimine la fiesta nacional, porque para eso primero debería aceptarla como tal y establecer lo que entiendo por nación y ahí sí que nos desviamos del tema.

    Sigamos, entonces. Decir que no puedo defender al toro sin defender a todos los animales me parece tan absurdo como decir que no se puede defender a los animales y dar dinero a asociaciones que los defiendan mientras haya niños muriéndose de hambre en África. Por esa regla de tres tampoco deberíamos comprarnos, por ejemplo, móviles de última generación, mientras mueren millones de personas en el mundo por no tener acceso a agua potable. Y no sigo porque me vuelvo a desviar del tema (perdónenme el defecto, me pasa mucho).

    De todas formas le puedo decir a JVF, en cuanto al ejemplo de la mosca, que sobre eso se ha hablado mucho. Tuve la suerte de asistir a una conferencia de Gary Francione, famoso defensor de los derechos de los animales, y al preguntarle por qué no comía carne pero sí pescado, contestó que la diferencia radica que en unos son seres sintientes mientras los otros no, afirmando que no se ha demostrado que los peces puedan sentir. Personalmente tampoco estoy de acuerdo con sus ideas pero, repito, mal de muchos, consuelo de tontos: no porque unos animales sufran tienen que sufrir todos. Si no, ¿por qué no hay cacerías de perros? Aunque tal vez ustedes estén a favor de las peleas de perros, afirmando que está en su naturaleza el enfrentarse unos a otros por la supervivencia… Igual que he podido comprobar que los perros “potencialmente peligrosos” son animales capaces de mostrar el mismo cariño y dulzura que diminutos perritos falderos, creo que no está en la naturaleza del toro enfrentarse al hombre, sino que depende de cómo se le críe y de las situaciones en las que se le coloque.

    En cuanto a la afirmación del autor de que un par de tardes de toros ha hecho cambiar de opinión a más de uno, puedo decir que también sé de muchos casos en los que ver documentales sobre el funcionamiento de mataderos ha hecho que muchas personas se hagan vegetarianas. Yo he visto ambas cosas y no he cambiado mi opinión. Aunque corra el riesgo de que me declaren bienestarista (y no porque no esté de acuerdo con sus ideas, sino porque me parece reduccionista poner etiquetas), les diré que me parece mucho más interesante ver por ejemplo la magnífica miniserie de la HBO “Temple Grandin”, en que se muestra esa lucha por la vida y muerte digna de los animales.

    Como no tengo la suerte de tener una opinión simple, sino que he de estudiar cada caso y formarme una opinión distinta en cada ocasión, por contradictorio que parezca, sigo con los ejemplos que han nombrado. No estoy a favor del uso de los animales en los circos porque considero que las condiciones en las que viven y “trabajan” no son aceptables. Sí estoy a favor, sin embargo, de los zoos en condiciones óptimas. Aunque lo ideal sería que los animales pudieran vivir en libertad, creo que son una herramienta de concienciación y que ayudan a despertar en muchos niños el amor y el respeto por la naturaleza, pues no es lo mismo ver un documental que ver frente a frente a un animal.

    Por último, y tal vez para disgusto de JVF, he de decir que por supuesto que reniego de lo que soy. Reniego continuamente de mis defectos y vicios, reniego de costumbres que me resultan ajenas porque no las he vivido ni las comparto. Ustedes consideran que los toros son una “fiesta” “nacional”. A mí me resulta tan ajeno como el flamenco, por poner un enésimo ejemplo.

    Espero que no por ello deje de debatir pues, ¿qué sentido tiene hacerlo con los que opinan igual que nosotros?

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