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Homo viator

Autor invitado / Pablo Casado Muriel

Homo viator, el hombre en camino, ¿hacía la trascendencia? ¿Qué hay más trascendental que la propia Muerte, la Gloria?¿no es el toreo un Arte en el que ambas se dan la mano?

Muerte y Gloria, no como opuestas, si no unidas, hasta tal punto que la Muerte, como en la vida, si Dios quiere, precede a la Gloria. El toreo, el camino que sigue el toro desde que sale al albero hasta que recibe el estoque, valiente y noble, es una metáfora de la propia vida.

El toro sale salvaje, asustado y sorprendido. Los 5 años que ha durado su vida ha estado rodeado de prados, hermanos y caballos. Ahora se encuentra en el ruedo, árido, amarillo y rojo.  Se le educa. Primero la cuadrilla con sus sencillos pases, y después el maestro, con el capote.

Como la enseñanza de un niño, puede ser buena o mala. El torero puede solventar la papeleta con un par de mantazos y se acabó, pero si su intención es la de la mano dura, con el fin de dar paso a un alumno, a un toro sobresaliente, se esforzará, lidiará, y prolongará el primer lance con temple y suavidad.

Dice un refrán español que “letra con sangre entra”, viene que ni pintado a nuestra exposición, pues tras el mimo del capote, llega la dureza del caballo, del picador, y su vara, la de picar pero también la de medir. Sigamos con la metáfora, con el tercio de varas llega la primera evaluación.

La etapa difícil, en la que el toro debe adaptarse a los cambios, la pubertad, se pasa entre carreras, quiebros y embestidas. El tercio de banderillas.

Y llega el momento de la graduación. El maestro nos presenta a su alumno, que se convierte ya en aliado o enemigo, comienza la faena.

El diestro debe mecer el capote, y con él la embestida del toro, su cadencia y sus deficiencias. Pero también debe saber aprovechar aquellas lecciones que le otorgó el campo y su mano, la escuela. Los pases se sucederán, y con el de pecho, el hombre muestra su corazón al animal, y con él, su espíritu.

“Todo lo que empieza acaba”, como Sancho, sigamos con los refranes. Llega el momento culmen, el que  acerca la Muerte y la Gloria tanto que se tocan, y se atraviesan, igual que el estoque atraviesa la piel del toro. No es una muerte vacía, intrascendente, la sangre del toro es la tinta utilizada en una obra de arte efímera y eterna, como la Gloria.

El torero, el maestro, se despide de su alumno, con respeto y admiración, también con agradecimiento. A él le toca recibir los honores esta vez. ¿Quién sabe cuál será el último toro que toreará? ¿Cuál será aquel que recoja toda su gloria y la transforme en leyenda?

Los toros son como la vida, y para muchos, la propia vida. Que Dios reparta suerte.

Pablo Casado es estudiante de Humanidades y Periodismo en la Universidad CEU San Pablo de Madrid. Amigo de las letras españolas, amante del arte del toreo y castellano viejo; un auténtico hombre en camino

Pueden seguir a nuestro invitado a través de Twitter: @pablo_casado

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