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Apoteosis tomasista en Nimes

Pablo Casado Muriel

La fecha estaba marcada en rojo en el calendario taurino desde que José Tomás diera a conocer sus planes para esta temporada. Tres festejos; tres con un interés más allá del que ya tiene el maestro. Para empezar, terna con Padilla y El Juli, después mano a mano con Morante de la Puebla y, como colofón, seis toros en solitario en el anfiteatro francés.

Seis toros de distintas ganaderías escogidos para la ocasión. Pongamos aquí uno pequeño, pero pidamos, para la próxima, algo más de variedad en los encastes. Seis toros, como decía, y un torero que ha hecho olvidar por unas horas la crisis mundial, nacional y del sector taurino.

Por supuesto, Las Arenas de Nimes presentaba un lleno de “no hay billetes”. Hasta un avión se ha fletado para la ocasión. Máxima expectación, y José Tomás con la responsabilidad que tiene ser el exponente primero de la trascendencia de la Tauromaquia. Juli, Talavante, Manzanares… ellos tiran del carro cada semana y en cada plaza, pero es el de Galapagar el que provoca ese misticismo que los toreros han generado a lo largo de la Historia.

Arrancó la soleada mañana de toros en Nimes y José Tomás desplegó su toreo puro, su variedad y su buen tino con la espada. Todo un compendio de su tauromaquia, la madurez de un torero. Las noticias iban llegando, dos orejas el primero, dos más, y otras dos… y llegaba el cuarto toro, de la ganadería de Parladé, y se obraba el milagro, o se dejaba ver el valor de un arte como el que les narro. El animal más bello que pasea por el mundo, el toro de lidia, el toro bravo, vencía a la muerte y era perdonado ¿En cuantas disciplinas artísticas puede decirse que una obra es capaz de dar vida?

Terminó la mañana con un resultado histórico, perdónenme el repetido uso de esta palabra. Once orejas, un rabo, y un toro indultado. Puerta de los Cónsules para el de Galapagar, para el torero que esquivó la muerte por milímetros en Aguascalientes, para el único diestro que hoy día puede llenar por sí solo una plaza, para el hombre que será recordado eternamente.

José Tomás es el toreo y, como tal, debe dar un paso más y volver a realizar temporadas normales, o todo lo normal que pueda hacerlo alguien que no lo es. La Fiesta le necesita como él la necesita a ella: “vivir sin torear, no es vivir” decía no hace mucho. Ahora que sus compañeros han conseguido que se vuelvan a retransmitir corridas en TVE, ¿qué mejor defensa de la tauromaquia que dejar que se emita alguna de sus tardes para toda España? Este país que necesita referentes y modelos ¿por qué no ser José Tomás uno de ellos?

Ha escrito un capítulo más en su historia y de la Tauromaquia, pero que nadie cierre el libro, porque a esta aventura aún le quedan muchos más. 

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