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Delibes, periodismo y censura

Pablo Casado Muriel
@pablo_casado

Recientemente fallecía Manu Leguineche, periodista de raza y, tal vez, uno de los mejores reportes que jamás ha tenido España. Con su muerte, se va otro alumno más de una de las escuelas de periodismo más importantes de la segunda mitad del siglo XX. Hablamos del círculo de jóvenes informadores que se creó en torno a la figura de Miguel Delibes y el diario El Norte de Castilla.

Y es que la carrera como novelista de Delibes es tan importante que su sombra, como la del ciprés, oscurece otras facetas de su larga trayectoria. Una de ellas, quizá la más sorprendente, es la de periodista. Delibes llegó a dirigir El Norte de Castilla, donde comenzó como ilustrador y más adelante como crítico de cine y literatura. En su etapa como director trató de recuperar los valores de El Norte, algo que provocó duros enfrentamientos con la censura franquista, que terminaron con su salida del medio. El periodismo fue para Delibes una forma de vida, y no un complemento a su labor como escritor.

En cuanto tuvo capacidad de decisión, Delibes demuestra, en palabras del profesor García Domínguez, gran investigador sobre la faceta periodística del vallisoletano, su “concepción ética del periodismo, que ha discurrido con absoluta independencia de pensamiento, sin someterse ni a directrices, ni a modas ni a consignas”. Suplementos creados por él, como “Ancha es Castilla” o “Las cosas del campo” son un buen ejemplo de su intención de recuperar el carácter castellanista y agrario de El Norte de Castilla.

Delibes, periodismo y censura

Con la llegada de Manuel Fraga al Ministerio de Información y Turismo, en 1962, y la intención del nuevo director general de Prensa, Manuel Jiménez Quílez, de liberalizar el sistema y crear una nueva Ley de Prensa, Miguel Delibes intensificó sus campañas a favor del campo castellano y agudizó la crítica política y social, algo que, a pesar de los aires de cambio supuso fuertes enfrentamientos con las autoridades y continuas presiones por parte del Ministerio. El Consejo de Administración fue obligado a nombrar un nuevo subdirector que sirviese de enlace entre el periódico y las autoridades de Prensa, poco después, en junio de 1963, Delibes decide abandonar voluntariamente la dirección de El Norte de Castilla, aunque lo dirigió en la sombra hasta 1966.

A pesar de la renuncia, Miguel Delibes se mostró como un fuerte defensor de la libertad periodística y un luchador contra la censura franquista. En 1965 le enviaba una carta al ministro Fraga después de que se suspendiera una charla que El Norte de Castilla había programado con la presencia del escritor José María Gironella. Delibes le pregunta al Ministro: “¿Hasta dónde puede llegar un periódico en la defensa de la libertad y de la Verdad?”, tras exponer lo ocurrido en aquella conferencia, Delibes concluyó con estas palabras: “Disculpe tan larga epístola fruto de mi irritación de periodista amante de la Verdad, que se siente maniatado e impotente a la hora de expresarla”.  El periodista vallisoletano criticó duramente la Ley de Prensa de 1966, una normativa que definió así en uno de sus artículos: “Antes de la ley, a los periodistas no nos dejaban preguntar; después de la ley, los periodistas podemos preguntar, es cierto, pero no se nos contesta”.

Delibes, periodismo y censura

Una vez finalizada la dictadura, Miguel Delibes decidió escribir un ensayo, publicado en 1979, titulado La censura de prensa en los años 40. Sin duda es el mejor exponente de su opinión sobre la situación que tuvo que vivir, y la mejor manera de exponerla sin miedo a las sanciones, pues como el mismo explica al inicio de este texto: “al periodista español se le ofrecía la magnánima alternativa de obedecer o ser sancionado”.

Explica Delibes en este ensayo como llegaban las consignas por parte de la Delegación de Prensa y como el reportero “había de escribir al dictado sin que lo pareciese, dando la impresión de que lo escrito le salía al periodista del corazón”. Como bien explica el autor, los temas a tratar y sus cotos no siempre versaban sobre temas de alta política, también sobre asuntos nimios como el deporte, la danza, o la pesca. Por todo ello, Delibes sentencia que “los diarios españoles, durante una larga etapa, quedaron relegados a una condición servil”.

Después de vivir en este contexto, parece lógico que en 1990, en un artículo titulado “Ardides periodísticos”, Delibes defienda que a pesar de que la prensa actual es tachada de “escandalosa”, se ha conseguido que “los españoles estemos enterados de lo que pasa en España como no lo estuvimos en ningún otro momento de nuestra historia”, llegando al extremo de que “a los políticos en el poder no les frena hoy la oposición sino los periódicos”.

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