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Y por fin, Interpol

Carlos Maroto Pla
@blacknoveau


Fue en cierta medida una sorpresa la noticia de que Interpol sacaban nuevo disco en septiembre de 2014. Parecía a priori que no iba a ocurrir nunca y, sin embargo, ocurrió. Tras el homónimo “Interpol” en 2011, parecía que nada iba a ser lo mismo para los de Paul Banks. Un disco plano, simple y tremendamente tedioso disolvió la popularidad de los de Nueva York con rapidez; a esto se le unía la baja sensible del que fue su bajista fundador, un Carlos Dengler que se fue con la música a otra parte. Quizás los intereses de Carlos D. no eran seguir con una banda post-punk de casi-estadio, que era lo que Interpol iba ofreciendo desde su lejano “Our Love To Admire” de 2007 hasta ese punto.

Interpol

Lo cierto es que la fama de la banda había crecido exponencialmente con cada álbum, pasando de ser unos desconocidos en su magnífica placa de debut, “Turn Off The Bright Lights” a una banda que salía en la revista Rolling Stone en 2008. Interpol me cautivó allá por 2009 y el primer disco que me cayó en las manos fue “OLTA”, un año después de su lanzamiento. Un álbum que fue acogido de forma fría por la crítica y con mucha desgana, algo que sorprende viendo el calibre de temas como “Rest My Chemistry” o “Mammoth”, pero nada era suficiente para los críticos que buscaban otro “TOTBL” o apurando, un “Antics” (2004).

No fue posible. Para los entendidos, “OLTA” era un disco flojo, sin gancho, y que perdía en arreglos de cuerda, pianos y orquestaciones llenas de elegancia innecesaria en donde Carlos D. había tenido un peso más que considerable. De todos modos, fue el disco que me abrió las puertas de ésta banda y pese a que el álbum de debut es insuperable, creo que no es tan malo como algunos medios han querido hacernos ver. Otra cosa es hablar del homónimo de 2011, ese álbum que pasará a la historia sin pena ni gloria entre los decentes o notables esfuerzos de la banda neoyorkina.

Sin embargo, de repente, ya en 2014, nos llegan “Anywhere”, con ese riff que no te puedes sacar a la cabeza, seguida de “All The Rage Back Home” y parece como si Paul Banks, Daniel Kessler y Sam Fogarino hayan vuelto a dar con la tecla. Los dos primeros adelantos suenan a post-punk, vuelven las guitarras angulosas y el sonido áspero a la vez que emocional. Parece que se busca de forma premeditada resucitar la esencia de aquel inolvidable álbum de debut, de escucha obligatoria. La pregunta resulta obvia: ¿”Un Turn Of The Bright Lights, parte 2 en 2014″? De ninguna manera posible, nunca podrá haber un disco así en el catálogo de la banda, pero por lo pronto, parece que “El Pintor”, que verá la luz en Septiembre, tiene algo interesante que ofrecernos, y eso después de un álbum que profetizaba el fin, es más que esperanzador para todos sus fans.

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