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Una broma muy seria

Fernando Bonete Vizcaino

El cuarteto, el género más exigente de todos los que la música clásica ha creado en su historia. Haydn y Beethoven, dos de los mayores compositores del clasicismo vienés. Apreciaciones que nos sitúan ante el nacimiento, consolidación e indagación de una agrupación que, en los magníficos ejemplos que nos brindan ambos maestros, quedará reservada en lo sucesivo y con exclusividad a la madurez y la genialidad creadora.

Cuando Joseph Haydn concibe durante 1781 la serie de seis cuartetos opus 33, no solo anota los primeros pasos en la invención de un nuevo formato camerístico. La sofisticación de la elaboración temática, el refinamiento que la configura, la complejidad rítmica y, a un mismo tiempo, la naturalidad y la sencillez, la facilidad con la que fluye la música y es dotada de unidad, nos hacen entrever el esmerado y delicado trabajo reveladores de una auténtica obra maestra.

Tal vez porque Haydn es conocedor de su formidable aportación, la de haber creado y consolidado un nuevo modelo de una sola vez, se permite en su segundo cuarteto de la serie la elegante y simpática burla solo reservada a los genios: el desconcierto a través del engaño motívico y formal, la broma.

La elección de Beethoven, como podría haber sido la de Mozart, es ahora especialmente indicada, y demuestra la influencia directa que sobre ambos ejercen los cuartetos de su predecesor. El paradójico referente fundado por Haydn, de sencilla dificultad, fue rápidamente asumido por Mozart, quien el mismo año de la publicación del opus 33 ya dedicaba a su mentor una digna respuesta análoga de seis cuartetos. Otros seis, sus primeros seis cuartetos, dedicará Beethoven a su figura inspiradora diez años más tarde, en 1792.

El cuarteto que hoy nos ocupa, el nº 11, se apropiará de Beethoven durante seis años. Desde su concepción, en 1810, hasta su publicación, 1816, el compositor pareció ultimar hasta el último detalle para lograr la máxima concisión, tanto en su longitud como en su expresividad. De una duración inusitadamente corta para la común producción de cámara beethoveniana, el lenguaje impetuoso, inquieto, de esta partitura es, a su vez, incisivo y nada desbordante.

Frente al carácter serio y escrupuloso que la mentalidad colectiva ha querido atribuir al compositor alemán (la sordera fue el único odio que pudo albergar en su corazón), sabemos del carácter optimista, noble, bondadoso e incluso burlón de nuestro Ludwig a través de su epistolario o sus cuadernos de notas, más aún por su música. Los falsos finales de sus sinfonías, los divertido scherzos de sus sonatas para piano, a la vez que su enérgico lirismo y contundencia, no son ajenos al cuarteto que hoy escuchamos, y nos brindan el marco perfecto en el que encuadrar el Serioso no exento de bromas.

La Broma
Cuarteto op. 33 nº 2

Franz Joseph Haydn

Allegro moderato
Scherzo: Allegro
Largo
Presto

Lista de reproducción

Serioso
Cuarteto nº 11 en fa menor
Ludwig van Beethoven

Allegro con brio
Allegretto ma non troppo
Allegro assai vivace ma serioso
Larghetto espressivo-Allegretto agitato-Allegro

Lista de reproducción

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