Home > Música > Imagine

Imagine

_

Fernando Bonete Vizcaino
@ferbovi

John LennonTras su grabación en 1969, y publicación dos años después, el álbum y tema Imagine de John Lennon fue número 3 en las listas de Estados Unidos. Años más tarde, y tras la difusión mundial del LP en solitario del británico hippie, Reino Unido, Australia e Irlanda lo llevaban en 1980 a la cabecera de las listas. Desde entonces, cansinas selecciones tipo “las 100 mejores canciones de los últimos tiempos” han situado la creación de Lennon entre los primeros puestos (incluida la mítica Rolling Stone, que la emplaza en 2004 en tercer lugar).

Con este bagaje, criticar un track hiperconocido, que no solo marcó, sino que definió una época, y que hoy se escucha (como, en general, toda la música) como quien oye llover, sin ser pensado ni reflexionado, criticar una canción así puede resultar una afrenta antipopular, y más en los términos en que me dispongo a hacerlo (está claro que no quiero terminar siendo popular –no como Lennon, al menos).

Más allá de la crítica que Costello clavara por la espalda al beatle en The Other Side of Summer (“¿Era un multimillonario el que decía imagina que no existen posesiones”?), no hace falta llegar a la quinta estrofa de Imagine para descubrir qué postulados y qué generación, pasada y actual, representa:

 

[quote]

Imagina que no existe el Cielo; es fácil si lo intentas.
Ningún infierno debajo de nosotros,
y sobre nosotros solo el firmamento.
Imagina a todo el mundo viviendo para hoy.

Imagina que no existen naciones; no es difícil hacerlo.
Nada por lo que matar o morir,
tampoco ninguna religión.
Imagina que todo el mundo vive la vida en paz.

[/quote]

 

Solo el inicio del tema representa el final de todos los metarrelatos. El rechazo a las responsabilidades, a la autoridad, a las tradiciones y a la entidad trascendente del hombre. Todo para adquirir una nueva personalidad basada en el presentismo, el vivir sin pensar en el mañana, y un individualismo acérrimo que ya ni siquiera es individualismo, porque ha dejado a jóvenes de tres generaciones, después convertidos en algo así como adultos, en una masa anómica y perdida.

La revolución cultural de los sesenta se dotó de toda una terminología que incluye la propia definición de “posmoderna”, sin duda formas elegantes para dignificar un rechazo a leyes morales vulgar y de mal gusto. Un alzamiento plebeyo de turbas de jóvenes, a los que los padres no pueden ni quieren controlar, reunidos en Woodstock para crear, más que 3 days of Peace & Music, adictos al crack.

John Lennon y Yoko Ono durante su segundo encierro por la paz

Lennon colaboró con la memez colectiva intentando mejorar el karma de este mundo desde la cama, a la vez que intentaba arreglar el desaguisado provocado por los melenudos de su quinta dando a los chavales histéricos algo en que creer. Las ambiciones convencionales de sus Beatles fueron sustituidas por personales ilusiones mesiánicas. Ya que no hay Dios, podéis creer en Lennon.

Pero tendencias tan audaces y atrevidas ocultan una realidad miserable. Personas como Cynthia y Julian Lennon sufrieron los delirios sacralizadores de su padre, que quedan testimoniados tras los comentarios del hijo sobre All You Need Is Love: “Papá siempre está diciéndole a la gente que se quiera, pero ¿por qué no me quiere a mí?”. Tal vez porque solo cree en él:

Continúa el camino...
Low Roar. La calidez del hielo
Breve historia de todos los que han vivido: la genética que nos une
‘Yo no soy mi cerebro’: pensar en cómo pensamos
La mediación creativa

2 Responses

  1. Nacho

    Estoy de acuerdo en que el pop y el rock es escuchado hoy, por una gran mayoría, por la forma y no por el fondo, por la melodía y no por la letra. A nuestro emotivismo melódico, que no es en parte malo, le suele faltar la letra, muchas veces de una intencionalidad tan grave como la que aquí cuentas. Hay canciones que duele cantar en el karaoke y, sin embargo, las cantamos. “Imagine”, es uno de esos casos y yo no la quiero ni como canción de campamento.

    De todas formas, el personaje de Lennon me parece más interesante y complejo de lo que aquí dices. Algo que, en cierto modo, nos reconcilia con Lennon son las canciones de “Mother” y “Oh my love”, ambas de una intimidad tremenda, y que nos permiten acercarnos algo más al hombre, al tiempo que nos alejan del mito.
    Dejo aquí dos links de youtube con los videoclips de ambas canciones que, además, están muy bien hechos:

    Mother: http://www.youtube.com/watch?v=NkOoZDK7Rz8

    Oh, my love: http://www.youtube.com/watch?v=cmvef-I0nyY

    Las dos son de una hondura emotiva que a mi me deja absorto. En una percibimos tal vez ese drama infantil y, en la otra, la redención, el carácter salvífico de ese amor con su famosa Yoko. “Oh, my love” es una canción increíblemente curativa, tanto, que llega hasta hipnotizar, nos deja como suspendidos, por así decir. De ese misterio del amor humano, se llega hasta al amor divino… podemos en todo caso lamentar que decidiesen quedarse los dos en la cama y hacerse de almohada mutua, reduciendo la dimensión de su relación a la de la conjura hippy. De hecho, el dice no creer en Dios, pero sí en él, en Yoko y él. Las dos canciones, por cierto, me hacen evocar mucho la idea de la maternidad.

    http://www.youtube.com/watch?v=tnF80aLEcSU

    He de decir que a mí siempre me resultó muy curioso ese ambiente de útero materno, ese tono que huele a incubadora, que se percibe en buena parte de sus canciones en solitario, ya fuera de los Beatles. Y es que desde la pecera de un estudio vienen las reivindicaciones de este icono del inconformismo y rebeldía setenteros.

  2. Lo siento, Nacho, pero mi cabreo con Lennon es insalvable.

    Máxime cuando las canciones que propones para redimir su figura vuelven a representar grandes mentiras para con él, las personas que el reodaron, y al mundo que le adoraba.

    Si tan dramática fue su niñez en relación con sus padres, ¿por qué no tomó ejemplo y evitó cometer el mismo error con sus hijos? Julian pide en la famosa frase que cito en el artículo lo mismo que su padre; eso sí que es intimidad tremenda.

    Y Yoko Ono, más que proporcionarle un amor salvífico, lo que le dejó fue una borrachera y una moña porrera de año y medio tras su separación. Eso es lo que pasa cuando solo crees en ti mismo y en otro ser finito sin tener en cuenta algo más, por muchas poesías que le dediques (por cierto, que esta en concreto me parece infumable).

    Pero claro, si imaginas que no existe el Cielo… Al final terminas por creer que se encuentra en tu cama y que tú lo gobiernas. O que puedes sacralizar algo que no pasa de una sinvergonzonería. Por ahí comenzaron cultos paganos del siglo XX que prefiero no nombrar, pero con símbolos y tributos profanos elevados a religión a los que me recuerda, inquietantemente, este otro: http://2.bp.blogspot.com/_H-XGPFvQp2M/TLAGtH2b7WI/AAAAAAAAAMI/rwqOtfGruz8/s1600/imagine_lennon.jpg

    P. D.: perdona el enfado.

Deja un comentario

Este sitio emplea cookies propias y de terceros para mejorar su calidad. Si continúa navegando o utiliza el scroll de navegación vertical, aceptará implícitamente el uso de Cookies. Puede consultar más datos en nuestra Política de Cookies

Las opciones de cookie en este sitio web están configuradas para "permitir cookies" para ofrecerte una mejor experiéncia de navegación. Si sigues utilizando este sitio web sin cambiar tus opciones o haces clic en "Aceptar" estarás consintiendo las cookies de este sitio.

Cerrar