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Hallelujah

Fernando Bonete Vizcaino

Río Wolf, en Memphis, Tennessee. Le acompaña Keith Foti. Les acompañan la música de Led Zeppelin. Mañana comienzan la grabación de su segundo álbum. Se dirige al río para bañarse. Se adentra en sus aguas. Foti sube el volumen de la música…

Jeff Buckley apareció cinco días después en Beale Street. Solo el piercing de su ombligo ayuda a identificar su cadáver ya en estado avanzado de descomposición. Solo un disco, Grace, grabado tres años antes, y sus solitarios en el café Sin-é (interpretaciones que atrajeron a los ejecutivos discográficos) le identifican como el más prometedor de su generación. Una generación en la que empieza a imponerse la influencia de la industria y la comercialización con la intención de crear un producto musical tipo.

No fue este el caso de Buckley, que se mantuvo al margen del mercado cuanto pudo. Solo así se explican los más de dos años de gira tras su primer disco, como una huida de las las enormes tensiones mantenidas con Columbia Records. Y su huida final, la muerte, llegó en el momento justo: a las puertas de un nuevo álbum y en situación de crear la leyenda.

Una voz diferente, excepcional. Alabada por músicos de la talla de Jimmy Page, Robert Plant, Bob Dylan. Músicos que, de hecho, Buckley incorporó a su particular estilo, creando una simbiosis entre el rock de los setenta en su versión más acústica (Led Zeppelin, The Doors), la voz ajada del cantautor, con su particular folk y blues (Bob Dylan, Leonard Cohen) y una nueva base armónica que apunta hacia las emergentes tendencias de los noventa. Hasta se permitió burlar a The Doors al final del monólogo sobre The End en Live At Sin-é:

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Sin embargo, el nombre de Jeff Buckley resuena con todo su brillo al pronunciar una palabra: Hallelujah. Título del tema creado por Cohen, y versionado en incontables ocasiones (lo encontramos hasta en la voz de Enrique Morente, figúrense), en ninguna voz ha encontrado sitio como en la de Buckley, que ha hecho el tema suyo y de nadie más. En el XV aniversario de su muerte: ¡Aleluya Jeff!

He oído que existe un acorde secreto 
que David solía tocar, y que agradaba al Señor.

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3 Responses

  1. No tenía ni idea sobre el biopic. Gracias por señalarlo.

    La incursión en el reggae forma parte también de su influencia musical desde que integrara Shinehead. Gran tema también “Despite The Tears”.

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