Home > Música > Bruce Springsteen > Emociones a flor de piel

Emociones a flor de piel

Jorge Velasco Fernández
@JorgeVF88

3h 50’ de concierto ininterrumpido en el Santiago Bernabéu (Madrid)

Amigos, llegamos al final. Esta es la última entrega del monográfico sobre Bruce Springsteen. Espero que hayan disfrutado tanto como un servidor. Sólo he querido haceros más cercano a este artista que, para muchos, aún resulta lejano y del que se conocen pocas facetas de su vida. Ha sido un placer poder colaborar para Hombre en Camino y espero poder seguir con otras entregas posteriormente. Ahora, he de descansar un tiempo. Pero lo prometido es deuda. Os dejo con mi vivencia personal del concierto del Boss en verano de 2012 en Madrid.

Bruce en concierto

Jorge Velasco Fernández
@JorgeVF88

El cosquilleo comenzó hace meses, cuando a primeros de diciembre salieron a la venta las entradas para el único concierto que Bruce Springsteen iba a dar en la capital española en su gira Wrecking Ball 2012. Aún no había disco en el mercado, pero se presumía algo grande. Además, el escenario elegido no era otro que el gran Santiago Bernabeu, el campo de fútbol de Real Madrid. Allí, esa noche, se dieron cita 55.000 incondicionales del Boss para disfrutar de 3 horas y 50 minutos del mejor rock’n’roll por parte de un niño de 63 años que cada vez se supera más.

Ir a ver a Springsteen no es como ir a cualquier concierto. Tiene su ritual. El día antes, incluso varios días previos al concierto, lo suyo es darse una vuelta por los aledaños del recinto donde se celebrará el evento, pues si tienes entrada, debes apuntarte en la lista para formar cola y así poder conseguir un lugar privilegiado para disfrutar de Bruce, en el pit, un pequeño recinto que habilita la organización para los que ocupan las primeras filas.

El cosquilleo crece a medida que se avecina la hora… La cola se empieza a hacer pesada, más de 24h esperando al gran momento. Sólo lo aguantan los que verdaderamente aman al jefe. Luego él devuelve todo el cariño con un gran espectáculo.

El gran espectáculo de Springsteen

La gente se empieza a poner nerviosa. Desconocidos empiezan a entablar conversación… ¿Es tu primer concierto? ¿Dónde le has visto antes? ¿Con qué tema crees que empezará? “Ojalá cante esta…”, “esta otra tampoco estaría nada mal”, se dicen entre ellos, mientras un gesto amable se dibuja en sus rostros. Otros, por el contrario, deciden tocar canciones suyas con una guitarra, un saxo, y unos bongos. La espera se empieza a hacer más amena. Se pasa lista a unas horas determinadas y quien no aparezca cuando se canta su número, pierde el orden en la fila. De repente aparece uno que te reconoce de otras ocasiones: “a ti te vi en Santiago”; “tú estuviste en el de Madrid de hace cuatro años”. Y una sonrisa se dibuja en mi rostro mientras me fundo en un sentido abrazo. Comienzas a ponerte al día con, “¿cómo se llamaba?” no lo sé, con un fan de Bruce. El cual te invita a una caña y tu respondes con otra horas más tarde.

Dan las cinco de la tarde y llega un momento cumbre, se empiezan a repartir las pulseras de los que formarán parte del pit. Los primeros 1200 son los más afortunados. Sus largas horas de espera delante de la puerta del estadio hacen posible el sueño de ver a Bruce de cerca. Una vez que uno tiene la pulsera dice bueno, ya puedo irme y volver para la hora del concierto, pero el que es un verdadero acólito del jefe se mantiene firme o sentado en el suelo haciendo cola con el fin de no perder el mejor sitio posible para verle.

Las puertas se abrieron relativamente pronto, a las 18h, tres horas antes del comienzo del concierto. El pit lleno hasta la bandera. Algunos ilusos, graciosos y jetas intentaban colarse sin número hacia las primeras filas, pero los hombres con pulseras hacen valer su derecho y mandan a los de la organización a echar del pit a todo aquel sin pulsera. Es el momento en el que todo el mundo que estaba sentado comienza a ponerse en pie. Se aproximan a las primeras filas. ¡“Pero si aún queda una hora o más”! Así es la gente.

Bruce Springsteen en conciertoEra emocionante ver como el Bernabéu se iba llenando poco a poco hasta completar su aforo. A la gente en las gradas se la veía relajada en sus sillas a la vez que expectantes. Y cuando vuelvo la mirada al escenario sé que la hora está cerca. Los técnicos de iluminación se suben a las alturas y los de sonido dan los últimos arreglos a los instrumentos. La gente empieza a corear el nombre del jefe, pero aún es pronto. Dan las nueve, y no aparece. “Hemos quedado a las 21h y el Boss se hace de rogar”, media hora de retraso hasta que un viejo de 63 años hace su entrada entre el clamor de un recinto abarrotado, lleno hasta la bandera, y dice por tres veces consecutivas: “¡Hola Madrid!”. La gente ruge y suena Badlands a todo trapo mientras que la gente salta y se vuelve loca. Todo apuntaba a una gran noche que ya estaba llegando a medida que las canciones pasaban tras un fulgurante inicio.

Los mejores momentos llegaron de la mano de dos grandes canciones, Jack of all tardes, con el típico mensaje del Boss y sus pinitos con la lengua española y, The river, tema dedicado a Nacho, un joven que murió de cáncer en los días previos al concierto y que tenía previsto asistir. Anvanzaba la noche y rápidamente, cuando miré el reloj dije: “las doce, de la noche, increíble, se me había pasado volando el tiempo”. Y el concierto seguía, tanto que daban comienzo los bises con emocionantes temas como Thunder road, Rocky Ground, Hungry Heart, Born to Run o Dancing in the dark. Así se llegó hasta la 1h 15? de la madrugada, cuando el Boss dijo, ya no más, pero se volvió loco, agarró su guitarra y sonó un emotivo Teenth avenue freeze out en memoria del gran Clarence Big Man Cleemons. Las lágrimas se me saltaban y el Bruce y el sobrino de Clarence, que le sustituye al saxo miraban al cielo con los brazos levantados. Pero la cosa no podía quedar ahí, y la gran noche se cerró con el famoso Twist and shout de The Beatles, para redondear una de las mejores actuaciones del jefe.

Bruce y la E Street Band

Muchos dirán que tanta paliza no merece la pena, ni el precio que cuesta verle, sin embargo, cuando vea el espectáculo seguro que dice, “yo repito la próxima vez”. Bruce es un gran artista. Pocos, por no decir nadie, ofrecen mínimo 3h de espectáculo ininterrumpido y de tanta calidad de principio a fin. Gracias por el concierto Bruce, gracias por hacernos felices durante 3 horas y 50 minutos.

Hemos elaborado para ti una galería fotográficalista de reproducción del concierto ¡en directo!

Monográfico Bruce Springsteen - HV

Continúa el camino...
La Pimpinela Escarlata: ‘best sellers’ clásicos de nuestros días
Hablemos de sexo
El último pirata: aventuras viento en popa a toda vela
Aventuras, amor, viajes, misterio… La isla de Alice

Deja un comentario

Este sitio emplea cookies propias y de terceros para mejorar su calidad. Si continúa navegando o utiliza el scroll de navegación vertical, aceptará implícitamente el uso de Cookies. Puede consultar más datos en nuestra Política de Cookies

Las opciones de cookie en este sitio web están configuradas para "permitir cookies" para ofrecerte una mejor experiéncia de navegación. Si sigues utilizando este sitio web sin cambiar tus opciones o haces clic en "Aceptar" estarás consintiendo las cookies de este sitio.

Cerrar