Home > Miscelánea > R.I.P

R.I.P

El euro, y cuanto más fácil mejor. Así le gusta al señorito satisfecho, a la masa, al “soplapollas”, como decimos en el pueblo, el de toda la vida, hablando bien y pronto. Pase por esta vez la vulgaridad y el vocablo por no haber término mejor y más preciso para designar lo que España es y viene siendo ya una década: un auténtico magma de “soplapollas”. Utilícese, si acaso, por no caer en la redundancia, y ser algo más finos, el de redomado vago.

El prototipo es ya por todos conocido. El de aquel que cree que no tiene nada que hacer en y ante la vida y se va al gimnasio a mirarse al espejo por ver si le sale el musculito en vez de aprovechar algo su existencia trabajando al menos (si quiere músculo que descargue cajas de un camión o se suba al andamio a hacer pesas con los ladrillos). El de quien se sienta hora tras hora hasta pasar el día completo frente al ordenador leyendo y consultando Tuentis, Facebooks y demás género de memeces por creer que es una suerte de Vida y destino, o jugando al Tamagotchi (con perdón del Tamagotchi, redentor de nuestra más tierna infancia). Y por último, el indolente estrella, el zángano de la colmena, el maula entre los maulas, el cirigallo, el torreznero, el tardo, el remiso, el haragán, el acabose y la friolera máximos, vamos: el parado posmoderno.

De esos que trabajan (¡trabajar!, ¡qué atrevimiento!, ¡qué soez!) seis meses y cobran el paro de los otros seis para seguir su apacible subsistencia en casa de los progenitores (ya no son padres, eso de la familia es un formalismo de autoridad dictatorial y anticuado), mientras salen por la noche a licuar un poco más las relaciones (venga Bauman y lo vea) y duermen la mona durante el día por ver si por ciencia infusa logran descubrir el remedio contra el cáncer o los padres se dan cuenta de que el tumor está en casa y que la solución no es otra que un poquito de educación.

Borrado del mapa todo vestigio de espiritualidad (¿se acuerdan de los valores, de las virtudes? ¿y de la moral?) solo queda lo material. Dios es el euro. El dinero como deidad y objeto de todo tipo de loas, aunque no de sacrificios. Pero los tiempos amenazan crisis de las de verdad (estilo griego) y tal vez el poderoso caballero deba retirarse de la contienda. Entonces Dios habrá muerto y el nihilismo oficiará la misa y cavará la tumba.

 

Deja un comentario

Este sitio emplea cookies propias y de terceros para mejorar su calidad. Si continúa navegando o utiliza el scroll de navegación vertical, aceptará implícitamente el uso de Cookies. Puede consultar más datos en nuestra Política de Cookies

Las opciones de cookie en este sitio web están configuradas para "permitir cookies" para ofrecerte una mejor experiéncia de navegación. Si sigues utilizando este sitio web sin cambiar tus opciones o haces clic en "Aceptar" estarás consintiendo las cookies de este sitio.

Cerrar