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La verdadera estrella de Converse

Andrea Reyes de Prado
@AudreyRdP

¿Te has fijado alguna vez en los asientos del metro? Si están los cuatro vacíos, siempre irás a uno de los extremos. ¿Por qué será? ¿Para escapar más deprisa? ¿Para no sentirse incómodo entre dos desconocidos? Es algo que llama la atención. ¡Cuántos detalles del día a día nos pasan desapercibidos! Estamos tan centrados en poner un tic en nuestra agenda a todo lo que tenemos que hacer que no prestamos atención a lo que nos rodea. ¿Nunca has puesto caras a los coches? Los hay alegres, enfadados, temerarios… ¿Por qué cambiaron la forma de abrir las puertas traseras de los mismos? ¿Recuerdas canciones infantiles como El corro de la patata? Piensa en la letra, ¡es un sinsentido! ¿Y se dice “el Wi-Fi” o “la Wi-Fi”?

Se podrían escribir un sinfín de preguntas. Algo que la mayoría tienen en común es que convivimos con ellas todos los días. Por ejemplo, ¿quién no tiene un par de Converse, o no las ha visto alguna vez? ¿Existe zapatilla más universal? Ahora bien: ¿me sabrías decir por qué aparece un nombre propio en el logo? Sí, sí, créeme. Ve al armario, busca la famosa caja negra y sorpréndete. ¿Cómo que Chuck Taylor? ¿Quién es Chuck Taylor?

Chuck Taylor

Para descubrirlo debemos viajar hasta 1908, fecha en la que Marquis Mill Converse creó la primera fábrica de zapatos de goma en Massachusetts. No tardó en darse cuenta de que el deporte era el centro de atención de todos los jóvenes de su tiempo, y decidió dedicarse por completo a la elaboración del primer calzado diseñado para jugadores de baloncesto: las All-Star. Se llamaron así porque Marquis M. Converse defendía que todos podíamos ser estrellas, en baloncesto, en otro deporte o incluso en cualquier ámbito de nuestra vida.

Cinco años más tarde, cuando la empresa estaba consolidada, se lanzó un catálogo con un mensaje clave (tenía aspiraciones diferentes, ellos mismos eran diferentes, y no estaban dispuestos a copiar el trabajo de las demás compañías). Las zapatillas Converse se convirtieron en un símbolo de rebeldía e independencia que continúa hoy en día, pues siguen siendo únicas,  y el que otras marcas las imiten no hace más que demostrarlo.

La vida de Converse All-Star dio un giro inesperado, pero sin duda beneficioso, cuando un joven aficionado al baloncesto se cruzó por su camino. Se llamaba Chuck Taylor, tenía diecisiete años y cambió su historia, la de su generación y la de toda una empresa. Él mismo fue quien acudió a unas oficinas de ventas para solicitar trabajo. Su espíritu competitivo, su ímpetu, disciplina, pasión y compañerismo bastaron y sobraron para convencer a sus superiores, quienes aceptaron sin dudar las sugerencias y propuestas que el joven fue haciendo a medida que se experimentaba en el mundo del calzado deportivo. Fue tal su influencia en el negocio que se agregó su nombre al famoso logo de las zapatillas.

Su trabajo no se redujo a la marca Converse; colaboró en tiempos de guerra como entrenador en la Fuerza Aérea del Ejército y fue un verdadero embajador de su deporte favorito, al cual quedaría unido para siempre, en Estados Unidos, América del Sur y Europa. Su destino no era llegar a ser un Michael Jordan, pero se ganó el derecho a ser el nombre tras el calzado más popular, el cual traspasó la barrera del baloncesto, se convirtió en icono de las generaciones rock y es, a día de hoy, prácticamente tan universal como los vaqueros.

La figura de Chuck Taylor, tan desconocida como atractiva, sugiere muchas preguntas. ¿Se le recompensó, al menos económicamente, de forma proporcionada a su trabajo? ¿Es cierto que nunca se aprovechó de su fama y que ésta no afectó a su personalidad? ¿Cómo era su vida privada antes de Converse y cómo evolucionó después? Abraham Aamidor, escritor y exreportero, publicó en 2006 un libro dedicado al misterioso hombre de la estrella: Chuck Taylor, All Star: The True Story of the Man Behind the Most Famous Athletic Shoe in History. Dedicó tres años a rastrear la historia de Taylor, con la intención de sacar a la luz una de las leyendas más escondidas de nuestro tiempo. ¿Cuál será el motivo por el cual ha caído en el olvido? Quizás el nacimiento de estrellas más luminosas y atractivas quizás el discreto y progresivo ocaso de su propia luz… En cualquier caso, el nombre de Chuck Taylor quedará para siempre registrado en nuestra Historia, por haber sido el hombre que convirtió algo tan sencillo como un par de zapatillas en todo un símbolo social y cultural, elevándolas al cielo y entregándolas su eterno resplandor.

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