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Hormigas

Fernando Bonete Vizcaino

Siguiendo con la saga televisiva que iniciábamos el pasado domingo comentando en Hombre en camino el jiji-jaja y vergüenza del último spot publicitario de The Coca-Cola Company para su refresco estrella, llegaba el lunes por la noche el último grito (gritos, en realidad, hubo muchos) en mal gusto y en forma de hormiguero.

El programa de Antena 3, siguiendo el formato que le caracteriza, traía para la edición de esta semana al famoso Justin Bieber. Adviértanse que en este blog no tenemos nada en contra de sus actividades musicales. Allá cada cual con sus gustos, y si el chaval es feliz cantando y viviendo del artisteo, pues mejor aún. Pero en esta web respetamos, ante todo y sobre todo, la dignidad de las personas, y por ello me manifiesto en contra de lo que sucedió en una de las últimas intervenciones del programa, en el que tres niñas del público salieron para someterse a la prueba de cuál de ellas aguantaba más sin tocar al cantante mientras este las acariciaba. 

El hecho de utilizar a cuatro jóvenes para crear expectación, entre gritos y jaleos del público, y contemplar en directo como las propias niñas se avergonzaban de los sobeteos, me produjo una sensación en el que lo más positivo que puedo mencionar aquí es repugnancia. Y parte de la responsabilidad la tiene el señorito Justin, que a sus 18 años de edad ya tendría que ser capaz de diferenciar lo que está bien de lo que no.

El Hormiguero consiguió el lunes ser el programa más visto de su franja horaria, y lo logró con la ventaja que da en este país saltarse toda ética, moral y educación. Tratando a las personas como animales, como objetos del usar y tirar, y luego toma un patinete eléctrico y hasta luego chaval. Dicen que es la nueva generación. Yo lo llamo degeneración. Y sí, El Hormiguero arrasó, pero con la dignidad humana.

Llámenme radical y exagerado, pero es que ellos también lo son.

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– Otros enfados y alegrías en nuestra sección Miscelánea

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2 Responses

  1. MR

    Esto sí que es saber pensar y saber plantear una opinión en condiciones. Me gusta tanto cómo está redactado el post que esta vez no voy a decir nada más.

  2. ¡Muchas gracias MR! Solo espero que el artículo mueva a sus lectores, aunque sean pocos, a que no se conformen con lo que la televisión de hoy nos presenta como válido.

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