Home > Miscelánea > Examen final

Examen final

Fernando Bonete Vizcaino

Pensaba publicar hoy otra de mis prolijas parrafadas pseudointelectuales al más puro estilo de El Club de los poetas muertos (película que ni siquiera he visto, figúrense), cuando me he dado cuenta de que estamos ya en vísperas de exámenes, y también de que hace cierto tiempo que no escribo nada estrictamente personal (si es que existe algo en la vida “estrictamente personal”). Todas estas elucubraciones mentales, que siempre me vienen a la cabeza momentos antes de que los Oniros y su hermano mayor Morfeo invadan territorio freudiano, me llevaron a la feliz conclusión de escribir unas líneas para mis compañeros bachilleres.

Se aproximan días de estudio, de esos en los que uno no sabe dónde dejar el codo puesto, dónde posar la vista para no encontrar una pared que la detenga. Días precedidos por mañanas de batalla contra el despertador y contra Cronos mismo si se tercia, y seguidos de tardes y noches de café y algún que otro cigarrito (“romanticismo decrépito” aparte) para amenizar el repaso.

Pues bien, en efecto, es temporada de esfuerzo y nervios; el culmen de todo un año de trabajo, trascendiendo a lo académico, vital. El examen final no es el que queda en el papel que ensuciamos malamente y con peor letra con una vomitona apresurada tras la borrachera de temas. El examen final es, reitero, el de la vida. Así lo aprendí el primer día de Facultad, y así lo he ido comprobando año tras año, aunque no siempre haya sabido interiorizar esta inquietud.

Porque sólo hay una forma de aprobar la existencia: con plenitud. Levantándonos con plenitud, desayunando con plenitud, vistiéndonos con plenitud; estudiando (!), descansando, volviendo a estudiar (!) con plenitud. Con plenitud el comer, la siesta, la lectura, el repaso, y hasta el café y el cigarro. Y si queremos sobresaliente y hasta matrícula de honor, no queda ya sino amar con plenitud: a padres, hermanos, amistades y familiares; a la literatura, la música, el cine, el arte…

Plenitud, compañeros ¡plenitud!

Y a Dios gracias.

Continúa el camino...
Breve historia de todos los que han vivido: la genética que nos une
‘Yo no soy mi cerebro’: pensar en cómo pensamos
Ángel Herrera Oria: 90 años de estudios periodísticos
Pandolfi, phantasticus

Deja un comentario

Este sitio emplea cookies propias y de terceros para mejorar su calidad. Si continúa navegando o utiliza el scroll de navegación vertical, aceptará implícitamente el uso de Cookies. Puede consultar más datos en nuestra Política de Cookies

Las opciones de cookie en este sitio web están configuradas para "permitir cookies" para ofrecerte una mejor experiéncia de navegación. Si sigues utilizando este sitio web sin cambiar tus opciones o haces clic en "Aceptar" estarás consintiendo las cookies de este sitio.

Cerrar