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El pitiflús

Fernando Bonete Vizcaino

– Tema 4: El pitiflús.

El profesor de filosofía alza la vista para observar la reacción de los alumnos; un bostezo, leve rumor de folios, cuchicheo al fondo de la clase… Todo en orden.

– Bien, como continuación con lo estudiado estas semanas vamos a tratar hoy el asunto de la existencia del pitiflús. Como vamos a poder comprobar, su existencia es perfectamente demostrable racionalmente. Empecemos por considerar que en la realidad hay cosas que cambian. Esto es fácilmente comprobable, como consta a nuestros sentidos externos y conciencia íntima. Por los primeros, los sentidos, percibimos los cambios externos. Por la segunda, la conciencia, el dinamismo de nuestra vida tanto cognoscitiva como apetitiva. Por lo tanto, queda claro que las cosas se mueven; pero estas han de ser movidas por otro, pues aquello que poseen o muestran ahora transformado al haber cambiado, antes no era poseído. Ese algo nuevo que poseen tuvo que ser añadido, cambiado, por otro. Y este procedimiento según el cual el movimiento es causado por otro no puede repetirse hasta el infinito. La serie nunca acabaría, no tendría fin, y el movimiento nunca llegaría a producirse. Además de que si hemos dicho que todo movimiento es causado por otro, pensar en esta serie infinita no tiene sentido, pues no puede causarse a sí misma. De nuevo todo nos vuelve a conducir a que hay un primer ser que causa todo lo demás y que a su vez es incausado y, por lo tanto, inmóvil. Este es el pitiflús, el motor inmóvil y la causa incausada. Queda demostrada, por tanto, a la luz de la razón, su existencia como principio en sí mismo de todo y generador de todo movimiento ¿Está claro, lo han entendido bien hasta aquí?

Se oyen algunos síes dispersos, asentimientos de la mayoría. Más bostezos, rumores y cuchicheos.

– ¿Alguna duda sobre la cuestión del pitiflús?

Silencio. Todos conformes.

– Como veo que ha quedado entendido y todo les parece lógico, sustituyan ahora la palabra “pitiflús” por “Dios” y ya tienen la prueba racional de su existencia, que pueden encontrar recogida en las cuatro vías de la Suma Teológica de santo Tomás.

Se alzan las cabezas, manos levantadas; ahora sí, la clase al completo alza la voz:

Continúa el camino...
La belleza desarmada: solución a los problemas del hombre
Lo que no está escrito
Falcó: en tiempos de guerra…
40 años sin Jan Patocka: sus “Ensayos heréticos”

9 Responses

  1. Muy buena la entrada (en especial el comienzo, jaja)… y sobre todo, cierta. Una pena que seamos tan prejuiciosos. Si no fuéramos así, la de cosas que sabríamos…

  2. Enervada no católica

    Me enerva muchísimo el argumento de “Dios permite el mal en el mundo”. El mal lo hace la gente, y es libre de hacerlo porque Dios da libre albedrío. No lo veo tan complicado.

    Eso sí, no estoy tan convencida de que el argumento pitiflusiano sirva para todo el mundo. Entiendo que haya gente que no lo acepte, es un poco… ¿flojo? Para mí es una cuestión más de fe que de razón.

    1. El artículo toma los argumentos de la primera y segunda vía de santo Tomás, a pesar de que el título y el tratamiento del texto hayan relajado el tono filosófico. Yo te aconsejo leer el texto en la fuente originaria (“Suma Teológica”, http://goo.gl/WjjlU), donde se podrá comprobar que en ningún caso es flojo. Estamos hablando de una de las mentes teológicas y filosóficas más grandes de la Historia del Pensamiento universal, cuya influencia, el tomismo, ha llegado con gran vigor a nuestros días.

      Sobre la cuestión de aceptarlo o no, una vez acudamos a la “Suma Teológica”, este aspecto no se presta a opinión, pues a una argumentación filosófica, basada en el conocimiento, no se le puede oponer más que otra argumentación fundamentada. Aquellos que no lo acepten, pese a su lógica aplastante, deberán refutarlo desde la luz de la razón. El amigo don Manuel Kant podría iluminar a la oposición del tomismo. Entonces sí entraríamos a debatir de verdad y sí cabrían contraposiciones de valor.

      En cuanto a la fe y la razón, no hemos de olvidar que tanto una como otra forman la creencia católica con igual de importancia. La fe, por iluminar aún más si cabe la razón y lograr su trascendencia. La razón, por poner cara humana a una religión en la que el propio Dios se hizo hombre, y el hombre es en esencia racionalidad.

      En cualquier caso, “Enervada no católica”, te agradezco que comentes todos estos asuntos, pues son base de la opinión (!) pública frente al catolicismo, en ocasiones banalizando en exceso una cuestión que exige un gran conocimiento de la teología filosófica para hablar con propiedad. No es tu caso, desde luego, aunque solo sea por la inquietud que muestras por el tema al comentar. “Sorprenderse, extrañarse, es comenzar a entender”.

  3. Fernando, encantado de escribir aquí por primera vez. He llegado a tu página a través de terceras personas. Fui estudiante de geografía e historia en Zaragoza en su momento y un firme defensor y amante de las Humanidades.
    Al grano, que me enrollo… he seguido con atención tu exposición simplificada de las primera y segunda vía tomistas. Sin embargo, no me ha quedado clara tu intención última de esta entrada y si querías ir más allá.
    A lo mejor no es esa tu intención pero, ¿al sustituir el concepto “Dios” por el concepto “pitiflús” estás queriendo decir que para determinados jóvenes, el estudio de la teología como parte de la filosofía está teñida de prejuicios? Yo no lo sé porque no soy profesor de filosofía pero, ¿los estudiantes consideran del mismo modo la teología que la lógica, por decir algo, o el materialismo y agnosticismo, cuando no ateísmo, rampante en el que se mueven muchos les crea algún tipo de incomodidad a la hora de acercarse a estos temas sin ver en ellos una especie de “cosas de curas”?.
    ¿Qué opinas de ello? Perdona mi atrevimiento al plantearte estas dudas. Un saludo.

    1. Estimado Mariano,

      En realidad, creo que has comprendido muy bien mis intenciones. Mi propuesta trata de ofrecer una visión muy sencilla y sin pretensiones de las vías tomistas para, como tú intuyes a la perfección, señalar los prejuicios que en muchas ocasiones impregnan el imaginario colectivo.

      Mientras se habla de pitiflús, las mentes de los estudiantes (la gente) se centran en el razonamiento: comprueban que es lógico, limpio. Sin embargo, en cuanto el sujeto cambia y entra en juego Dios, los prejuicios salen a relucir. Como tú indicas, el estudio de la teología suele considerarse fuera del ámbito de la filosofía (razón), cuando en verdad, buena parte de aquella puede ser comprendida partiendo de la realidad (teología natural).

      En cualquier caso, y en cuanto a las “cosas de curas”, en la experiencia he comprobado que hay de todo. Hay quienes se cierran por completo a dialogar sobre la fe, y hay quienes todo lo contrario, se abren por la inquietud de descubrir más acerca de ella, aunque entre sus objetivos no esté precisamente la conversión. Lo principal, según creo, es saber que la fe se puede conocer, no solo vivenciar (aunque el último paso para creer, por supuesto, sea tomar una decisión libre de confianza y descanso en Dios). La razón, el conocimiento, es un método más, y un método excelente, para aproximarse a Dios.

      En cualquier caso, el texto tampoco tiene pretensiones mayúsculas. Es tan solo un escrito, como la mayoría de las propuestas de esta web, para suscitar la inquietud y mover al debate. Así que más que disculparte por la duda, te doy las gracias por ella.

      ¡Y gracias también por el seguimiento a las Humanidades desde Hombre en camino!

      1. Gracias Fernando. Me lo has aclarado perfectamente.

        Mis conocimientos filosóficos no son exhaustivos pero nunca he sentido incomodidad al tratar la teología como una parte de la filosofía. Todo lo contrario, veo lógico que así sea quizás porque siempre he considerado la filosofía en general como el estudio del pensamiento humano, incluido el religioso y trascendente. La necesidad de la existencia de un ser superior que explique determinados aspectos de la realidad circundante, bien sea a través del mito griego, el animismo de muchos pueblos ágrafos o las teogonías de la antigua Mesopotamia, por ejemplo, no creo que difieran, en esencia, de las pretensiones tomistas, por ejemplo.

        Existen personas que afirman poder vivir perfectamente sin el concepto “Dios” en sus vidas, sea este “Dios” lo que sea que ellos repudian. Niegan su existencia con razonamientos más o menos convincentes. Los respeto. Ahora bien pretender que esto siempre ha sido así y reescribir la historia del pensamiento humano quitando de un plumazo la teología y la tremenda importancia que ésta ha tenido y sigue teniendo en muchos filósofos como piedra angular de su pensamiento como algo totalmente superado en la postmodernidad me parece de un simplismo y de una incultura supinos.

        Gracias por tu atención.

  4. Peeeero. Eso de que es ilógico que haya una cadena infinita de causa efecto y que sin embargo sea lógico que haya una causa incausada eterna y un motor inmóvil infinito sí que sea lógico me chirría. De hecho es como una especie de dogma impuesto dentro de ese razonamiento.

    1. Estaría encantado de conocer por qué te “chirría” y así poder iniciar un debate serio sobre la cuestión Germán. Quiero decir que como no ofreces una argumentación no puedo saber bien hacia dónde te diriges… 🙂

      1. “Por lo tanto, queda claro que las cosas se mueven; pero estas han de ser movidas por otro, pues aquello que poseen o muestran ahora transformado al haber cambiado, antes no era poseído. Ese algo nuevo que poseen tuvo que ser añadido, cambiado, por otro. Y este procedimiento según el cual el movimiento es causado por otro no puede repetirse hasta el infinito. La serie nunca acabaría, no tendría fin, y el movimiento nunca llegaría a producirse. Además de que si hemos dicho que todo movimiento es causado por otro, pensar en esta serie infinita no tiene sentido, pues no puede causarse a sí misma.”

        Aquí yo veo fallos y contradicciones racionales. Si todo movimiento tiene una causa, tanto el externo como el dinamismo interno; ¿De qué lógica sale lo de que tiene que haber un primer ser? si “todo movimiento” tiene una causa, y el movimiento no puede causarse así mismo; ¿Cómo puede ser sensato decir que sí que hay una causa que se causa a sí misma y por ende causa el movimiento? Otra cosa es que nuestra razón esté limitada por una lógica causal que le afirma que todo efecto tiene una causa. Sin embargo, afirmar que hay un efecto que a su vez es causa, porque es incausada, es poner un dogma ilógico, para hacer que la realidad pueda ser comprendida por nuestra lógica; pero como son aspectos que escapan a nuestra lógica, puede ser perfectamente que haya un infinito causa-efecto sin causa primera ni efecto final. Son hipótesis.

        Pretender con el razonamiento que queda demostrada racionalmente la existencia de Dios es una falacia, porque impones una causa incausada, que escapa completamente a la lógica del discurso anterior.

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