Home > Miscelánea > A los Cuatro Vientos

A los Cuatro Vientos

Fernando Bonete Vizcaino
@ferbovi

El silencio. Suave y siseante silencio avanza hacia la medianoche. Su reposada cadencia, su lento transcurrir, su etérea densidad, parecen detener el tiempo. Los segundos dejan de correr para caminar sobre el momento trascendente. Los signos de la eternidad descansan sobre el alma de dos millones de jóvenes reunidos ante la Sagrada Forma, ante Dios hecho Verbo. La Palabra suspendida en el aire, en la noche y su cielo, protegida de la inmensidad por la ancestral, monumental, Custodia de Toledo. De la oscuridad se deslizan y resbalan lentamente gotas que se diluyen en el silencio. El silencio. Soberbio y sibilante silencio que parece ensordecer la conciencia.

“Yo soy la vid verdadera…”. La lectura ha comenzado. La brisa empieza a levantar cada sílaba sagrada, a trasladarlas al corazón. Y las palabras comienzan a volar a través de los siglos. “…vosotros los sarmientos…”. Cada pensamiento, oración, cada titubeo exprimen el instante metafísico hasta el llanto milenario. La lluvia enturbia el sueño, pero no su razón, y los jóvenes se mantienen arraigados, enraizados a la tierra de la creación. “El que permanece en mí y yo en él…”

El soplo más furibundo les obliga a buscarse, a encontrar al otro; al Otro. Unidos en Cristo, por Él. Firmes en la fe junto al Vicario de Dios en la Tierra. Recuerdos de sufrimiento y dificultades. Ilusiones y esperanzas arrancados de la más profunda intimidad. Gritos de resistencia en la memoria de persecuciones pasadas. Siglos de pugnas entre hermanos. “…ese da mucho fruto”

El abismo de la noche abre caminos de redención en el espíritu adolescente. El alma queda limpia ante el perdón y la vivencia descansa en la plenitud de una luz nueva, de una llama que permanecerá para siempre ardiente en la conciencia de España y del mundo. El don otorgado agita los sarmientos, haciéndolos vibrar en una sincronía cuyos ecos ya no se extinguirán. “Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros…”

Y las lágrimas de amor por la vida brotan fundiéndose con el agua del cielo. La experiencia regalada quedará escrita en la arena, convertida en barro para moldear el principio de una existencia nueva que nos ha sido ofrecida para la eternidad. “…pedid lo que queráis y lo conseguiréis”. Sí. Pedidlo como yo hice. ¡Pedidlo “a los Cuatro Vientos”!

Deja un comentario

Este sitio emplea cookies propias y de terceros para mejorar su calidad. Si continúa navegando o utiliza el scroll de navegación vertical, aceptará implícitamente el uso de Cookies. Puede consultar más datos en nuestra Política de Cookies

Las opciones de cookie en este sitio web están configuradas para "permitir cookies" para ofrecerte una mejor experiéncia de navegación. Si sigues utilizando este sitio web sin cambiar tus opciones o haces clic en "Aceptar" estarás consintiendo las cookies de este sitio.

Cerrar