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Warlock

Fernando Bonete Vizcaino

Nadie, absolutamente nadie, puede salvarse en Warlock. Es el lugar del mismo infierno, donde la condenación, al igual que el polvo de sus calles, lo envuelve todo. Hablar de la ciudad de Warlock es hablar de traición, cobardía, temeridad; hablar de sus gentes es hablar de pillaje, arrogancia, avaricia, corrupción y crueldad. Y con todo, ante todo y sobre todo, mencionar Warlock es evocar el Oeste.

Reguladores, Comité de Ciudadanos, salones de juego, diligencias, prostitutas, y comisario y sheriff incluidos, la ciudad estadounidense de frontera, con sus tensiones y temores más centrados en los vaqueros vecinos que en apaches y mexicanos, lucha contra el destino inexorable de su desaparición en un tiempo en el que los hombres, en el mejor de los casos, son instrumentos de muerte y destrucción.

Con una literatura amena, Oakley Hall nos entretiene, y mucho, a lo largo de las cerca de 700 páginas de Warlock permitiéndonos recorrer con ricos matices descriptivos (hasta donde lo permite el género, eso sí) una ciudad en la que, como si de una mesa de faraón se tratara, las cartas no son ningún misterio; descubiertas todas, a sabiendas de que forman parte de una baraja trucada, solo queda resignarse y afrontar el futuro con el máximo orgullo posible.

Para muchos el mejor western de todos los tiempos, e incluso una de las mejores narrativas de Estados Unidos (lo cual me ofrece más dudas), la novela que dio origen al famoso largometraje del Lejano Oeste El hombre de las pistolas de oro es, sin ningún género de dudas, el magnum opus de Oakley Hall.

He aquí algunas frases que demuestran que la justicia y la piedad nunca habitaron Warlock, además de hacer las delicias del género:

-Es sábado por la noche. Hijo, las postas ganan al Colt como el full a la pareja. [Tom Morgan]

Los hombres son bárbaros, no perversos, dijo Rousseau, que no conocía Warlock. [Diario de Henry Holmes Goodpasture]

La presencia de la Muerte no nos hace sentir piedad por los muertos ni los condenados, sino sólo una profunda conciencia de nuestro inexorable fin y la firme determinación de eludirlo el mayor tiempo posible. [Diario de Henry Holmes Goodpasture]

-Son los bosques los que hacen que un hombre se derrumbe, juez.
-Ése es el destino del género humano- dijo el juez. Alzó la botella y la agitó. Mirándola fijamente, declaró-: Y soportarlo es horrible. Pero aquí tengo el disolvente universal. Porque el vino tiene el color de la sangre y la textura de las lágrimas, y te lo puedes beber para calentarte el estómago y mearlo después para eliminarlo. Y olvidar todo el puñetero lío, que es demasiado para que alguien pueda afrontarlo.
-Eso no es vino –observó Jameson-. Sino whisky del malo
El juez lo miró con ojos empañados.
-Me dormiré en un tonel de whisky malo. Despertadme y sacadme de allí cuando todos hayan muerto.

Los hombres son como el maíz. El sol los quema, la lluvia los empapa, el invierno los congela y la Caballería los pisotea, pero a pesar de todo continúan creciendo. Y nada de eso importa mientras haya whisky. [Juez Holloway]

La compasión no es más que desprecio en una envoltura perfumada. [Diario de Henry Holmes Goodpasture]

Más reseñas sobre Warlock en kikoamat.com y elcorreo.com

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