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Vincent

Ficha técnica

Título: Vincent

Autora: Barbara Stok

Editorial: Salamandra Graphic

Año: 2017

Páginas: 144

Precio: 17 €

 

 

 

 

 

 

Andrea Reyes de Prado
@AudreyRdP


«Me había jurado no trabajar. Pero todos los días sucede lo mismo; al pasar encuentro a veces cosas tan bellas que, en fin, hay que tratar de hacerlas…».

Como tímido, como inevitable. Imposible es escapar a la naturaleza, y la suya estaba definida por el asombro. En tierna e innecesaria justificación, Vincent van Gogh escribía así a su hermano Theo en algún rincón de luz de octubre de 1888. Para entonces ya habitaba Arlés, mágico sur, ciudad donde se produjo uno de sus más intensos antes y después. También para entonces, en la Casa Amarilla –anhelado hogar para artistas que nunca se materializó–, ya convivía con Paul Gauguin. Amarga convivencia, marcada por sus fuertes y contrarios caracteres y la decepción de ambos (tristeza a causa de lo utópico, en Van Gogh; rabia por la sensación de tiempo perdido, en Gauguin). Ese desencanto, con él, con ambos, consigo mismo, le provocó una herida que no sanaría jamás. Su espíritu era tan hermoso como frágil, así lo dictó su naturaleza.

Así lo pueden describir a veces las palabras, y asimismo lo pueden a veces reflejar las imágenes. La ilustradora y caricaturista holandesa Barbara Stok (Groninga, 1970) ha convertido los últimos años de Vincent van Gogh en cómic; simpáticas viñetas que ilustran toda una vida de sueños y muros. Vincent (Salamandra Graphic, 2017) es un delicado homenaje cuyo resultado, aparentemente simple por los ordenados dibujos de vivos y planos colores –estudiados y espléndidamente seleccionados– que lo forman, esconde más de dos años de investigación y documentación. Quiso la autora ser fiel a Vincent, inmaculada frente a su humanidad y su historia, y no permitió que fotogramas o recreaciones anteriores contaminasen su mirada. Acudió a las cartas como vestigio más puro, primigenio y real. Como fuente de conocimiento e inspiración, como brújula. Conocer desde su propia mano y emoción qué sentía, qué soñaba, qué pesadillas le asaltaban. Conocer sus porqués, aquellos a los que había aprendido a llamar amigos y los inescrutables. Conocer su hermosa complejidad para, después, sintetizarla en sus rectangulares pequeños mundos de Vincent. «Espero que la familia sea para ti lo que la naturaleza es para mí –transcribe, en boca o grafito de Van Gogh, en una de las más bellas páginas–. Yo, que no tengo mujer ni hijos, me siento en paz contemplando una espiga, una rama de abeto, una brizna de hierba. Cuando pinto en el campo, siento los vínculos que nos unen a todo».

Van Gogh era hijo de la naturaleza. Admirador de Millet y sus íntimas escenas de campo y fe, todo a su paso era digno de merecer atención e, incluso, arte. Desde lo más excelso a lo más nimio, desde el paisaje más sublime a la última piedra de un camino tortuoso y escondido. La vida respiraba vida frente a él, la vida estaba llena de vida en él. Barbara Stok supo pronto apreciarlo, pues bastan unas líneas, unos bocetos, para comprender la magnificencia del artista torturado y, a la vez, maravillado. En sus dibujos, fieles a su estilo aniñado, tierno y humorístico, sigue los pasos de Vincent en su ilusionada llegada a Arlés, su estancia allí, primero solo, después con Gauguin, los mil soles que le inspiraron, las noches de paseos y café, las cartas y pensamientos, la voz hallada. Retratos de sus amigos y conocidos, de quienes cuidadosamente recogía su alma para pintarla en sus ojos. Paisajes en preciso baile reposado, siembras, tejados, flores. Los primeros síntomas de enfermedad, los crecientes conflictos con su compañero pintor, el incidente, el hospital. El ingreso, voluntario, en Saint-Rémy. La voluntad. Los cielos estrellados. La desolación, la esperanza, en espiral. La caída. El misterio bajo los cuervos espantados, o quizá en despedida, de su último cuadro en 1890. El poético adiós que le dedica Barbara. Devoto, limpio, discreto, como es ella, como es esta obra.

Y unas guardas, bajo la portada y la contraportada, en amarillo Arlés. Amarillo luz, girasol, casa. Amarillo sueño. Detallismo y cuidado de principio a fin, como cíclica elipse que él mismo fue. Vincent retratado en Vincent. Bella forma de acercarse al «loco del pelo rojo», y caer, irremediablemente, en el encanto, profundidad, abismo y amor de su ser. «El soñador cae a veces en un pozo –escribió en julio de 1880, años antes de Arlés–, pero luego dicen que se eleva».

Van Gogh

 


Para conocer(le) más

· Metzger, Rainer; Walther, Ingo F. Van Gogh. La obra completa. Taschen, 2001.
· Rewald, John. El postimpresionismo. Alianza Editorial, 2008.
· Naifeh, Steven; White Smith, Gregory. Van Gogh. La vida. Taurus, 2012.
· Van Gogh, Vincent. Cartas a Theo. Alianza Editorial, 2012.
· Van Gogh, Vincent; Gauguin, Paul. Cartas, 1888-1890. LaMicro, 2015.
· El loco del pelo rojo. Vincente Minnelli, 1956.

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