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Una historia de la coca

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Cero cero cero - Roberto Saviano

TItulo: Cero, cero, cero

Autor: Roberto Saviano

Páginas: 496

Editoral: Anagrama

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Óscar de la Vega Rojas
@oscar1317


Parece que al final es cierto que La Segunda Guerra Mundial lo cambió todo. Y en las letras también. El final del conflicto trajo, al mundo en el que la vida se asocia a las palabras, sobretodo el final de la razón y su blanco o negro, su autoridad y de una estaticidad que ya habían empezado a romper los modernistas. Pero tranquilos, aquí no vamos a hablar de Modernismo y Postmodernismo ni vamos a meternos con ellos, si es lo que alguno teme. Para mi estos movimientos no dejan de ser al final, simples marcadores de tiempo. Y la novela de la que aquí hablamos fue apenas publicada el año pasado. Así que tranquilos, pero vamos a centrarnos en esa falta de estaticidad en las letras. Antes quien era escritor era escritor y quien era periodista era periodista. En el siglo XIX nos vimos dominados de realismo literario y en la primera parte de siglo XX justo por todo lo contrario. Pero al final la ficción es ficción y la realidad es realidad. Pero al final todas las barreras están para romperse, y esa no es una excepción. ¿Les suenan los nombres de Norman Mailer, Gay Talese o Tom Wolfe? Si no es así, ¿Les suena Truman Capote? Ahora díganme si fueron periodistas o escritores. Fueron unas, las dos, ¿o a veces una cosas otras otra e incluso una mezcla de ambas? Pero eso no fue cosa solo de eso tumultuosos años 60 en EEUU, el Nuevo Periodismo vino para quedarse. Pregunten si no a Saviano.

Y es que eso es “Cero, Cero, Cero”. Podemos decir que el libro es una especie de historia total de la cocaína desde los años ochenta hasta hoy. Porque si en Gomorra el autor nos hablaba de la Camorra y Nápoles en este los protagonistas van desde Los Zetas a la Mafiya pasando por la Ndrangheta o las mafias nigerianas. Porque la cocaína es global. Aquí nos enteramos de todo lo que alrededor de ese polvo blanco sucede. De lo malo y de lo peor, porque aunque alguno le pueda ver algo bueno descubrimos que no. Que no lo tiene. Aprendemos quien la produce, quien la vende, como la vende. Aprendemos quien, como y donde la transporta. Pero esta historia no tiene solo villanos. También hay víctimas y héroes como Kiki Camarena, el agente de la DEA que con su muerte hizo cambiar la percepción del problema y conmocionó a su país. Pero nos gustaría, cuando acabamos de leer, que Kiki solo fuese como Antonio Yammara o Llewelyn Moss, cuyas vidas se quedan en El Ruido de las Cosas al Caer (Alfaguara 2011) o No Es País para Viejos (Mondadori 2006). Pero no Kiki es real su muerte es real.

Roberto Saviano

Y es que la suma de ensayo y novela a veces no nos sale 2. Tiene sus altibajos, como todo. Pero para mí lo malo en ningún caso es la calidad, es más bien la confusión. La parte de la historias es maravillosa, con personajes e historias que te transportan a su mundo y que consiguen que no puedas dejar de pasar páginas. A mí me ha recordado mucho al El Ruido de las Cosas al Caer, la novela de Juan Gabriel Vasquez a la que ya he hecho mención antes y que hace tres años también me llevó al mundo de la cocaína, en este caso a la Colombia de Pablo Escobar. A mí es la parte que más me gusta, puede que debido a que soy filólogo, no periodista y me atrae más el cómo cuenta las cosas que las cosas en sí. Y por eso la fase de investigación, las fechas, las operaciones, los mil y un nombres algunas veces hace que te pierdas en la maraña de datos y que sientas que el ritmo que alcanza en otra parte se ralentice e incluso se corte de repente. Porque aunque la mayoría de los momentos están al principio de las siete secciones hay veces que te los encuentras de una línea para otra que si bien demuestra que el trabajo de documentación es grandísimo a veces se te puede hacer pesado.

Pero que esto no os lleve a engaño. Si el tema os interesa o sentís curiosidad leerlo ya. Si no, también es muy bueno aunque algunas partes se os harán pesadas. Y tranquilos, que leyendolo no os volveréis ‘addicted’. Espero.

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