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Risas de principio a fin con un gran fallo

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"La llamada" - Javier Calvo y Javier AmbrossiTítulo: La llamada

Director: Javier Calvo y Javier Ambrossi

Reparto: Macarena García (María), Andrea Ros (Susana), Belén Cuesta (Milagros), Gracia Olayo (Bernarda) y Richard Collins Moore (Dios).

Música: Alberto Jiménez (Miss Cafeína)/ Whitney Houston

Teatro: Teatro Lara

Género: Comedia-musical

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Jorge Velasco Fernández
@JorgeVF88

Se cumplen las 23:30 en mi reloj, los últimos, los más rezagados, corren a llenar sus asientos. Está a punto de comenzar el espectáculo. En el escenario, cuatro músicos con pinta de campamento de verano y una litera con dos personas haciéndose las dormidas. Se apagan las luces y tras el primer golpe a los instrumentos una cruz baja del techo para presidir la función. Humo, demasiado quizás, para dar paso a un hombre vestido de negro cantando el tema principal de la película El guardaespaldas, que hace contorsionarse a la joven de la litera de arriba. Este hombre, es Dios haciéndose presente a una joven de 17 añitos. Comienza La llamada, un musical, que debido a su éxito en su primera temporada en el hall del mismo teatro Lara, se ha pasado a la sala principal, donde también está cosechando éxitos. El aforo estaba lleno a rebosar.

Tras esta primera toma de contacto comienza la historia de María (Macarena García) y su amiga Susana (Andrea Ros), dos amigas inseparables, amantes del electro-latino, pero con la cabeza llena de pájaros y de las cosas típicas de su juventud. No tienen las cosas muy claras, no saben muy bien lo que quieren, y se les nota, pero eso sí, saben lo que no quieren. La trama se centra en el encuentro un tanto especial que tiene María con Dios, el cual le canta por Whitney Houston. Esto hace que María se comience a replantear algunas intimidades y temas espirituales, que hasta el momento, parecía no haber tocado o profundizado, como la mayoría de los chiquillos a su edad.

Pero no sólo cambia ese campamento de verano la vida de María, su amiga Susana también está experimentando cosas nuevas y que, por lo visto, lleva gestándolas un tiempo en su interior. En su relación se cruzan dos hermanas, una joven, Milagros (Belén Cuesta), que también tiene algunas inquietudes ocultas y que le hacen plantearse verdaderamente su vocación; y Bernarda (Gracia Olayo), una capataza de campamento que a-priori parece una sargento y que luego demuestra su lado más gamberro y comprensivo con las inquietudes de las jóvenes.

Así, entre canción y canción de Whitney y alguna original del músico Alberto Jiménez, avanza el musical, con risas constantes a grito pelao y aplausos merecidos. Hasta que llega el momento del gran fallo del guión. Todo parecía idílico, hasta aquí el musical era impecable, pero una mofa a la oración, lo echa todo por la borda por la forma en la que se lleva a cabo para el mensaje que quiere terminar dando, y es que Dios nos ama tal y como somos, con nuestras virtudes, pero sobre todo, con nuestros defectos, con nuestras miserias. Por eso, quiere que se le rece de otra manera, pero como si el Magnificat, una de las oraciones más preciosas, no fuese suficiente para Dios. Por ahí no, por ahí no.

La obra sigue, y no pierde la gracia, pues el resto de la trama no deja de tener su comicidad, pero ya ha tenido un fallo bastante grave. Pese a la buena intención de los guionistas por no intentar herir sensibilidades.

"La llamada"

Y así llegamos al culmen de la obra en el que las dos protagonistas deciden trazar un plan para que María vuelva a reconquistar a Dios, como si de un novio se tratase. Para ello no hace otra cosa que lo único que sabe hacer, bailar ligera de ropa para responder a la llamada del Señor: Canta conmigo por Whitney Houston. Si ese número se hubiese hecho con moderación, cuan bueno hubiese sido el final, que no es malo, pues sigue siendo gracioso pese a sus irreverencias hechas con desconocimiento. Por eso, las sensaciones de esta obra son contrarias, muy buena comedia, pero con un par de errores/mofas bastante graves, las cuales, si se hubiesen recatado o arreglado para hacerlas más blancas, la obra hubiese sido redonda, y se podría presumir sin miedo de una gran comedia para todos los públicos.

En cuanto a los actores, poco más que alabanzas se puede decir de ellos. Todos están soberbios, comedidos, y a nivel vocal para las canciones están muy notables, destaca el primer tema de Macarena, Tómame (una canción en la que se habla de las ganas de estar con Dios, pero del miedo a lo desconocido que se avecina). La banda que toca en directo, genial, además, le dota a la obra de frescura. Por estas dos cosas ya merecería la pena ver la obra, pero por lo contado unas líneas más arriba les dejo que decidan ustedes mismos si les merece la pena.

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