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Ser consumidos. La catarsis económica

Ficha técnica

Ser consumidos - Wiiliam T Cavanaugh

Título: Ser consumidos. Economía y deseo en clave cristiana

Autor: William T. Cavanaugh

Editorial: Nuevo Inicio

Páginas: 148

Precio: 16€

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Pablo Ortiz Soto


Vivimos en tiempos de crisis. Esto ya nadie lo duda. La evidencia del desastre económico que padecemos es un efecto muy claro de la misma; el político, tan solo una secuela más. Si bien, en esta situación hay quienes toman el mando o, también, les legitimamos la capitanía para con buen o, quien sabe ya a estas alturas, malicioso interés proyecten medidas para la regeneración del mismo sistema que destrozaron. Desde Europa, por ejemplo, juegan a lanzar coactivas propuestas que, en su día, creyeron salvíficas. Ahora parece que no tanto. En nuestro país, mientras tanto, acogen sumisos el dictado y añaden sus augurios. Luego están las almas bellas hegelianas que, para próximas elecciones, prometen tales o cuales teorías que, tras la suma de los factores, la calculadora económica estatal queda bloqueada.

Ante estos resultados, uno acaba sumergiéndose en la inmensidad oceánica del conocimiento para hallar otras, si existieran, ofertas de “economía”. Es decir, de “Administración eficaz y razonable de los bienes” (DRAE). Pues bien, en esta búsqueda de “eficacia”, más allá de la astrológica economía actual, la inquietud y creatividad de algún que otro contemporáneo acaba iluminando mi inquietud; que no se ha conformado con la lectura de La tierra explota, de Giovanni Sartori. En esta ocasión os presento y comparto un pequeño pero profundo ensayo (Ser consumidos) cuyo autor, William Cavanaugh, argumenta, razona y nos tipifica otras prácticas o administraciones que funcionan en la actualidad con eficacia, y servicio, a la humanidad. Como paradigma, la corporación multinacional Mondragón, fundada por el sacerdote vasco José María Arizmendiarrieta, que emplea a 74.000 personas bajo el principio del distributismo. Una vía económica ideada por los escritores y amigos Hilaire Belloc y Gilbert K. Chesterton.

William T. Cavanaugh es un joven teólogo formado en las universidades de Notre Dame, Cambridge y Duke. Actualmente es profesor en la University of Saint Thomas (EE.UU). En su libro Ser consumidos. Economía y deseo en clave cristiana el escritor interrelaciona teología, política, economía y liturgia. Un peculiar cóctel que en su efecto es, cuanto menos, creativo para la comprensión de nuestro ególatra sistema capitalista. Cavanaugh pretende recuperar al hombre y reactivar su dignidad a través de pautas económicas cristianas. Como el paradigma, según el teólogo, de la empresa distribucionista española Mondragón. La cual ‹‹sostiene que un orden social justo solo puede conseguirse mediante la distribución de la propiedad y el reconocimiento de la dignidad de la mano de obra››. Otros modelos de buena economía, sugiere el autor, son por ejemplo la alternativa del Comercio Justo o el banco Self-Help Credit Union, entre otros.

En este ensayo Cavanaugh radiografía la economía actual, bajo el sistema capitalista, analizando y discerniendo de manera muy práctica, y con numerosos ejemplos, las consecuencias del libre mercado, el consumismo del desapego, la publicidad “anti-publicitaria”, la globalización, la escasez de recursos o el marketing. En definitiva, según el autor, el poder de unos pocos; no de los miles de empleados. Todo ello en clave cristiana. Es decir, recordando la caridad y munificencia hacia, y con, el hombre. Todo lo contrario a la maquinaria actual que tiene por objeto la libido dominandi. O sea, el famélico poder de la empresa; no el auxilio a los empleados. Como el de los guolaosi.

El joven teólogo explica que, guolaosi, es el término utilizado en China para conceptualizar a aquellas personas que mueren por exceso de trabajo. Explotados para que nosotros nos vistamos. Una triste paradoja, fundamentada por un imperante sistema cosificador, que Cavanaugh propone aplacar con medidas cristianas (plausibles y prácticas), y cuyo objetivo no es otro que la dignidad del hombre y su realización. Para argumentar sus posturas, el escritor se apoya además en las reflexiones de libertad agustinianas, las de propiedad de Belloc y Tomás de Aquino o, en los escritos del santo polaco Juan Pablo II para comprender la transcendencia que conserva la idea del trabajo. Este ensayo es una oportunidad para iluminar nuestro horizonte económico con otras vías que nos ayuden a encontrar el camino más eficaz, razonable, libre y humano para la administración de los bienes que se nos han sido dados.

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