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La montaña mágica: una delicia de la literatura universal

Reseña de libros: La montaña mágica

Ficha técnica

la montana magicaTítulo: La montaña mágica

Autor: Thomas Mann

Editorial: Edhasa

Páginas: 1056

Precio: 13€

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Pablo Ortiz Soto
@portizs


Thomas Mann (1875–1955) fue un eximio escritor alemán que vivió a caballo entre el siglo XIX y el XX. En 1929 recibió el Premio Nobel de Literatura principalmente por su novela Los Buddenbrook. Si bien, a día de hoy, Mann es más conocido por ser el autor de la deliciosa novela que en esta ocasión os presento: La montaña mágica, un clásico de la literatura alemana contemporánea. Su fama no solo se debe a su exquisita y pausada literatura, sino también al profundo análisis de la mentalidad europea y germana que el escritor describió en su narración de principios del siglo XX. Aunque La montaña mágica se enmarque en el género de la nóvela de aprendizaje o, en alemán, Bildungsroman, también es considerada una novela filosófica por las numerosas y nutridas conversaciones que entablan los personajes. La monótona, sosegada, rutinaria, serena, paciente, reposada, ordenada, plácida y relajada acción narrativa se desarrolla en un sanatorio de tuberculosos situado en la ciudad de Davos Platz.

La montaña mágica
La montaña mágica – Thomas Mann – Davos Platz.

Esta comuna suiza, ubicada en el cantón de los Grisones, se asienta a los pies de los Alpes, a unos 1500 ms. n. m., y es considerada la ciudad más alta de Europa. Por su ubicación geográfica, la belleza de sus parajes tanto en verano como en invierno, y por el sosiego y la tranquilidad de la comarca, tradicionalmente toda su actividad social-económica se centró en el descanso vacacional de los burgueses. Pero, también, para esta misma clase social, y por el aire puro que se respiraba, Davos era el mejor emplazamiento para un sanatorio de tuberculosos ricos. Por eso no es exagerada la descripción precedente de la narración. Así es La montaña mágica de Mann y de igual modo lo expresa el protagonista principal, Hans Castorp: “En su perpetua monotonía, no pasaba ni despacio ni deprisa y era siempre el mismo día”. Mann consigue transmitir al lector el apacible y sosegado ambiente burgués del sanatorio donde su esposa, Katia, ingresaría en 1912.

La montaña mágica
Fotografía del autor en 1943.

La experiencia de su mujer será la fuente de inspiración para el escritor alemán, cuya pretensión era describir y criticar, al igual que hizo en la novela que le otorgaría el Premio Nobel, la decadencia de los valores burgueses europeos. Hay que recordar que La montaña mágica fue escrita en el exordio de la Primera Guerra Mundial. Esta espantosa explosión bélica, que tan genialmente refleja el escritor mediante una magnífica transición narrativa, hará despertar a los enfermos europeos de su mimado y mágico sopor existencial. Un escenario que experimentará nuestro personaje principal, Hans Castorp, durante los siete años que permanece en el sanatorio por las supuestas complicaciones de su salud. A su llegada, tan solo preveía unas tres semanas de vacaciones para visitar a su primo Joachim Ziemssen. Si bien, esos años les servirán para madurar su acomodada juventud y descubrir el sentido de la vida. Así, mientras transcurre ese proceso de discernimiento, su estancia será amenizada tanto por las opíparas comidas como por las profundas conversaciones filosóficas que mantendrá con otros enfermos de la más variopinta personalidad. Muestra de ello el estrambótico Settembrini, un escritor y humanista aficionado a debatir sobre el tiempo, lo humano y lo divino que se enfrentará a los contraargumentos del peculiar y simbólico jesuita Naphta.

“En su perpetua monotonía, no pasaba ni despacio ni deprisa y era siempre el mismo día”.

A pesar de la amplia extensión de la obra, y a diferencia de lo que muchos han oído decir, La montaña mágica no es una novela aburrida. Todo lo contrario. La cotidianidad del sanatorio se convierte en extraordinario a causa de la cantidad de temas que platican sus protagonistas: sobre la libertad, la literatura, el humanismo, el arte, el tiempo, la eternidad, el zodiaco, los inventos, la política, la francmasonería, lo espiritual, la religión, la biología, el honor, la música, la educación, el bien y el mal, la caridad, la belleza, la naturaleza, el amor, el erotismo, la enfermedad, la muerte, las matemáticas o la guerra son algunos de los asuntos sobre los que especularán y razonarán. Unas temáticas que son puro reflejo de la inquietud y el bagaje cultural e intelectual del autor. Para finalizar, tan solo me gustaría recomendar esta edición, de la editorial Edhasa, por la traducción de Isabel García Adánez quien, en 2006, obtuvo el Premio Esther Benítez de traducción gracias a esta obra. La montaña mágica es una magnífica oportunidad para, con paciencia, quietud y tranquilidad, degustar la deliciosa literatura de Thomas Mann y comprender el panorama histórico y la mentalidad social de la Europa de principios del siglo XX. Por eso la recomiendo encarecidamente.

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