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No me seas infiel

Andrea Reyes de Prado
@AudreyRdP

Querida alma,

Te escribo desde un pasillo cualquiera en una biblioteca cualquiera. Como prometí, he esperado pacientemente durante estos doce meses. Ha sido un año complicado, protagonizado más por palabras feas que bonitas. Espero que a ti te haya ido bien, que hayas crecido, disfrutado, vivido y, por supuesto, que hayas leído mucho.

Como te he dicho, he sido paciente. Pero por fin volvemos a ponernos en contacto. Estaba deseando que llegase este día, este año en particular. 

No necesito ponerte al corriente, tú sabes más de humanos. Vives en ellos, eres su corazón, su guía, su espíritu. Sin ti no serían más que un cuerpo rosado y frágil. Y por eso, este año te escribo con mayor deseo. Sin ti estarían perdidos, pero contigo pueden perderse. Tú, que a través de la mente y las manos del hombre me has dado forma y vida, has creado al monstruo que amenaza con destruirlas. Mi mayor enemigo no es el fuego, sino la tecnología. Ambos somos tu Yin y tu Yang, tu luz y tu oscuridad. Yo intento protegerte y ayudarte, enseñarte a pensar y a ser libre. Percibo dulzura cuando las manos bailan pasando mis páginas, cuando la nariz curiosea entre ellas. Percibo ilusión y expectativa cuando alguien me encuentra y satisfacción cuando me termina.

Todo marchaba bien entre nosotros. Yo me sentía útil y tú eras feliz conmigo. Nos apreciábamos y queríamos. Pero te empeñaste en convertir al hombre en un ser más inteligente, más moderno, más globalizado. Mira el resultado: un ser cada vez más estúpido, más atrasado, pasivo y cerrado. ¿No te das cuenta? El libro hace independiente a la mente al hombre; la tecnología le hace depender totalmente de ella y así jamás será libre.

Por favor, párate a pensar. Sin ti el hombre no es nada, pero yo tampoco. No dejes que mi magia decaiga, no dejes que todo lo que puedo enseñarte se quede olvidado en este pasillo cualquiera de una biblioteca cualquiera.

Hoy es mi día, pero tal vez sea el último. Todo depende de ti. Jamás te fallaré, yo nunca me bloqueo ni se me agota la batería. Estaré siempre aquí, esperando a que me encuentres, me eches un vistazo, me compres, me leas, me huelas, me subrayes (con lápiz, a ser posible), me dobles las esquinas superiores, me forres, me dejes sobre la mesilla por las noches, me recomiendes, me regales o simplemente me pasees bajo el brazo como a una baguette francesa.

Te deseo lo mejor para este año, deseando ver a los tuyos junto a los míos en el metro, en el sofá, en un parque o paseando entre el bullicio, viajando siempre a través de la imaginación, el tiempo y el espacio.

Recuerda: los ojos son tu espejo, yo tu lengua y traductor.
No dejes que este punto y aparte se convierta en un punto y final.

Siempre tuyo,
El libro

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