Home > Libros > Historia > Los emperadores de Roma

Los emperadores de Roma

Ficha técnica

Título: Los emperadores de Roma. Historia de la Roma imperial desde Julio César hasta el último emperador

Autor: David Potter

Editorial: Pasado & Presente

Año: 2017

Páginas: 313

Precio: 29 €

 

 

 

 

 

 

 

Antonio Miguel Jiménez Serrano


“Al redactar textos relativos al emperador «perfecto», el tema que de hecho se proponían abordar los comentaristas antiguos era el de la finalidad de la gobernación. Los emperadores constituían figuras representativas del conjunto de la actividad gubernativa”. Estas palabras de David Potter en el prólogo de Los emperadores de Roma. Historia de la Roma imperial desde Julio César hasta el último emperador (Pasado & Presente, 2017), no sólo son acertadas en cuanto a la afirmación primera que se realiza, sino que son la base de este genial libro.

Quien vaya buscando un compendio de biografías de los emperadores romanos o un conjunto de memorabilia de éstos, como la gesta dacia de Trajano o las victorias en la frontera danubiana de Marco Aurelio, o bien detalles si cabe más sórdidos como las locuras de Calígula y las excentricidades de Nerón, se encontrará ante una “desgracia con fortuna”. ¿Qué quiere decir este famoso oxímoron? Pues que no encontrará tal cosa, pero, por otra parte, encontrará algo mejor: una excelente síntesis de la sociedad romana en profundidad y desde una perspectiva sumamente amplia, desde la época de Julio César hasta la deposición del joven Rómulo Augústulo. En efecto, Potter no se limita a contar los hechos que acaecieron a los sucesivos emperadores romanos, sino que se adentra en la política, la administración, la sociedad, la psicología… En definitiva del contexto que rodeó a cada emperador, sin tampoco decepcionar a aquellos que solo buscaban los hechos más inusuales, excéntricos o grandiosos de los emperadores, de los que también se hace eco Potter.

El autor, David Potter.

Uno de los puntos a resaltar de manera más significativa es el análisis que Potter realiza en torno al cambio de concepción de la figura del emperador en el seno de la sociedad romana en cada periodo, y dentro de la misma, su diferenciación entre plebe, équites, senatoriales, élites locales, etc. Merece la pena, por ejemplo, tener en cuenta la interesante idea que presenta Potter de que, desde época augústea, la figura del princeps, el «primer ciudadano», fuera la del defensor de los intereses del pueblo, al menos desde la óptica del pueblo llano, aquél que se preocupaba por todos y cuya función era velar por el bien del Imperio, en palabras de Potter: “un símbolo de justicia abstracto a quien se suponía por lo común dispuesto a escuchar hasta al más humilde de los demandantes”, mientras que en época dioclecianea, más de 250 años después de Augusto, “desapareció la noción de que el emperador era más un amigo que un jefe”, afirma Potter, destacando después “la idea de que la existencia del emperador no se hallaba ya consagrada a servir al estado, sino que era más bien este el que debía servir al emperador”, idea genial presente a lo largo de la obra, anclada en la idea braudeliana de la longue durée.

Este libro es “una excelente síntesis de la sociedad romana en profundidad y desde una perspectiva sumamente amplia, desde la época de Julio César hasta la deposición del joven Rómulo Augústulo”.

Por otra parte, es también sumamente interesante la idea de la ambivalencia social entre los conceptos de virtus –que los romanos entendían, según Potter, como las “cualidades masculinas vinculadas con el servicio al estado”, es decir, de cara al ámbito público– y domus –“el espacio en el que se alojaba la familia”, es decir la vida privada–. A lo largo de la obra, Potter deja clara la importancia que tenía la coherencia entre esos dos aspectos de la vida, no sólo para la imagen del emperador, sino para la de todo romano con intención de medrar en la vida política del Imperio. Casos como icónicos bien vistos (por la historiografía romana de la época) son los de Augusto y Trajano, siendo a la inversa casos como los de Calígula, Cómodo o Caracalla.

Otra idea que David Potter tiene la genialidad de desmitificar es la imagen de un Imperio romano monolítico, estático, que se despierta imperial en el año 27 a.C. y se oculta bajo la monarquía germánica en el año 476 d.C., mientras que la realidad tiene poco que ver. El Imperio romano fue un organismo en constante cambio y evolución, incluso a su pesar, como todos los grandes estados a lo largo de la historia, por muy ancladas en la tradición que estuvieran las mentalidades de sus conformantes. Eso sí, siguiendo una línea de actuación coherente. Pues bien, Potter no se pregunta por qué cayó el Imperio de Occidente en el año 476 d.C. (si es que realmente cayó ese año), sino, más bien, cómo logró aguantar tanto tiempo teniendo una mentalidad tan sumamente conservadora. Pues porque en realidad sí cambiaba. Una de las ideas monolíticas que forman dicha imagen sobre Roma es la del gobierno unipersonal incontestado, y que Potter desecha en varias ocasiones, como en el caso del doble ascenso al trono de Marco Aurelio (121–180 d.C.) y Lucio Vero (130–169 d.C.). Afirma Potter, muy acertadamente, que “la simultánea elección de dos emperadores pudiera parecer una ruptura radical con el pasado”, pero “la verdad es que constituía la lógica prolongación de una práctica que ya había superado la prueba del tiempo”.

“Otra idea que David Potter tiene la genialidad de desmitificar es la imagen de un Imperio romano monolítico, estático, que se despierta imperial en el año 27 a.C. y se oculta bajo la monarquía germánica en el año 476 d.C., mientras que la realidad tiene poco que ver.

Como último punto interesante a tratar encontramos la relación entre los emperadores y la religión, especialmente el cristianismo. No cabe duda de que la historia de la Roma imperial es casi paralela al nacimiento y desarrollo del cristianismo, hasta tal punto de que ambas historias se encontraron en el año 380 mediante el edicto teodosiano de Tesalónica. Apunta Potter que el gran cambio introducido por el cristianismo, y al contrario que otras religiones orientales llegadas hasta Roma desde Egipto (culto a Isis) o Persia (culto a Mitra) fue que “supuso un desafío radical a las normas de la sociedad romana”. El culto mitraico, como recuerda Potter, estaba fuertemente estratificado dependiendo de la “posición social en ámbito mundanal” que tuviera la persona, siendo “una práctica abiertamente favorable al statu quo. Sin embargo, no podía decirse otro tanto” del cristianismo, que presentaba “una verdadera alternativa a las prácticas religiosas vigentes hasta entonces”. El cristianismo, como hace ver Potter, socavó la estratificación intrínseca de la sociedad romana debido a dos cuestiones: no estar controlada por el Estado (al menos hasta el 380 d.C.), y por eliminar, dentro de las comunidades, la procedencia social de sus componentes, fomentando una igualdad entre los creyentes radicalmente novedosa a ojos romanos, para quienes, como acertadamente apuntaba Potter en el prólogo, “no había cosa más abominable que la situación en que se colocaba el hombre que trataba de eludir los deberes inherentes a su posición social”.

Mucho más podríamos decir sobre la excelente apuesta sobre la antigua Roma que nos trae Pasado & Presente con Los emperadores de Roma, del profesor de la Universidad de Michigan, David Potter, genial investigador y mejor divulgador, pero es de recibo que, tras ofrecer estas breves degustaciones, se invite al lector a acercarse a esta genial obra en su totalidad, que, no cabe la menor duda, le dejará un muy buen sabor de boca.

Continúa el camino...
Pablo d’Ors y «Entusiasmo». Estar habitado por la ficción
Matemática y onírica Maruja Mallo
«Le Redoutable». Cuando Godard mató a Godard
Trece razones que apelan al sentimiento y no a la cordura

Deja un comentario

Este sitio emplea cookies propias y de terceros para mejorar su calidad. Si continúa navegando o utiliza el scroll de navegación vertical, aceptará implícitamente el uso de Cookies. Puede consultar más datos en nuestra Política de Cookies

Las opciones de cookie en este sitio web están configuradas para "permitir cookies" para ofrecerte una mejor experiéncia de navegación. Si sigues utilizando este sitio web sin cambiar tus opciones o haces clic en "Aceptar" estarás consintiendo las cookies de este sitio.

Cerrar