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La mujer a través de la literatura victoriana II

Óscar de la Vega Rojas
@oscarvr1317

Dentro del contexto histórico y político de la Revolución Francesa entra en juego un pequeño libro escrito en 1792 por una mujer a punto de irse a la Francia, “Vindicación de los Derechos de la Mujer” de Mary Wollstonecraft, más conocida por ser la madre de Mary Shelley. Este libro podríamos decir es el germen de todo el feminismo literario y da el disparo de salida a la filosofía feminista que después seguiría en el siglo del que hablamos el filósofo John S. Mill en “El sometimiento de la Mujer”. Es curioso como teniendo como madre a la que generalmente es considerada la primera feminista Mary Shelley escribiese una de las novelas góticas más “machistas”, Frankenstein. En su libro Wollstonecraft defiende que las mujeres son iguales que los hombres y que deberían ser educadas en las mismas condiciones que ellos.

Todo éstos factores hicieron que a la vez que las clases bajas fuesen poco a poco pidiendo derechos las mujeres hiciesen lo mismo y poco a poco buscasen la igualdad que por muchos siglos les había sido vetada. Y claro, todo esto quedó reflejado en la literatura de la época. Las mujeres empezaron a protagonizar obras tanto en prosa como en poesía escritas por mujeres y por hombres. Uno de los primeros y más famosos poemas protagonizados por mujeres es “La dama de Shalott” de Alfred Tennyson. En él una muchacha que está encerrada en una torre en la que hay una sola ventana sabe que solo puede mirar por ella a través de un espejo y que si rompe esta regla morirá. Cuando aparece Sir Lancelot en el pueblo donde está rompe la regla para verle aunque sabe que eso traerá consigo su muerte. Así poco a poco las mujeres van soltándose el yugo y van escribiendo poesía escrita y protagonizada por ellas. Y entre todas ellas destacan, para mí, las figuras de Christina Rossetti y Elisabeth Barrett Browning.

La primera, hija de poetas,  fue educada en casa por su madre y  miembro del movimiento Prerrafaelista al que pertenecía su hermano el pintor Dante Gabriel Rossetti asociado al realismo. Ferviente anglicana ésta característica marcaría fuertemente su vida y su obra.  Escribía desde los siete años pero es a los treinta y dos cuando publica el que es su primer libro y el más conocido: ‘Globin Market’ and Others Poems. El poema principal, en parte cuento de hadas en parte alegoría,  nos cuenta la historia de Laura y Lizzie, dos hermanas que van a un mercado en el que unos duendes varones venden una fruta maravillosa pero que claramente es “fruta prohibida”. Una noche Laura come de la fruta de los goblins y empieza a comportarse de forma extraña. Ante la imposibilidad de comprar más entra en una fuerte depresión y su hermana, temiendo por su muerte, va a comprar más fruta para Laura. Al darse cuenta los goblins que la fruta no es para ella la asaltan para que coma pero consigue librarse y salvar, a través de su cuerpo, a su hermana.

Chritina Rossetti

La imagen de Laura comiendo la fruta prohibida nos trae a la memoria rápidamente la de Eva en el paraíso comiendo la manzana, pero con grandes cambios. Aquí son unos seres masculinos los que la seducen a que lo hagan, atenuando la culpabilidad de Laura. Además el protagonismo no cae en la hermana pecadora, si no que éste recae el Lizzie, la devota hermana que al final consigue salvar a Laura y devolverla al camino correcto. El objetivo de Rossetti está muy encaminado en distinguir claramente entre las dos hermanas. Laura es su búsqueda del placer y la satisfacción física no consigue resistir la tentación  si no hubiese sido salvada por su hermana. Lizzie, en cambio, está  preparada para resistir la tentación que los goblins y su fruta representan y que finalmente consigue  redimir a su hermana. Las últimas líneas son un claro ejemplo del valor que para las mujeres tiene no caer en la tentación y las virtudes de la abstención. Esto puede ser interpretado como un mensaje religioso, pero el que resalte la masculinidad de los goblins y su culpabilidad en la caída de Laura nos hace ver un mensaje de advertencia a las mujeres contra los hombres y la tentación que representan.

La segunda, Elizabeth B. Browning, era la hija de un antiguo terrateniente que con la abolición de la esclavitud en las colonias caribeñas perdió su fortuna,  abolición ella apoyaba plenamente. Después de conocer a su marido, el también poeta Robert Browning, se marcharon a Italia donde respaldaron fervientemente la causa revolucionaria, país donde murió en 1861 con 55 años. Entre su producción literaria destacan los Sonetos de portugués, y la “novela en verso” de la que vamos a hablar hoy, Aurora Leigh. La “novela”, dividida en nueve libros, nos cuenta la vida de Aurora, una niña italiana de padre inglés que a los trece años queda huérfana y tiene que ir a vivir con su tía en Inglaterra. Pronto vemos el choque entre la protagonista y su familia por las el estilo de vida que Aurora ha aprendido en Italia y lo que su tía piensa debería ser el comportamiento de una mujer. En su veinte cumpleaños ésta rechaza la proposición de matrimonio de su primo para perseguir su carrera como escritora.

Elizabeth B. Browning

Formalmente el libro muy bueno no es, la autora quería hacer algo especial y que llamase la atención y decidió escribir la novela con forma de poema, pero al final se queda a medio camino de ambas. Como poema su estructura deja mucho que desear, ya que no tiene rima ni ves en el ningún tipo de ritmo, está escrito en verso libre y al ser tan largo pierde ese “punch” que tienen los poemas de ser cortos y electrizantes. Como novela se queda también corto,  pues su estructura no permite desarrollar la historia del todo y parece que estemos más bien leyendo una especie de telegrama. Pero lo realmente interesante de este libro es la temática que tiene y que lo hace ser una de las obras más innovadoras y transgresoras en los siguientes treinta años, probablemente hasta la llegada de Oscar Wilde no tengamos algo parecido y hasta Virginia Woolf una mujer que se atreva a hablar como lo hace ella. El libro se atreve a tratar temas como el socialismo, la prostitución, la clase baja o la disputa en la vida de las mujeres entre el arte y el matrimonio. Aurora siente al principio que se le niega la posibilidad de llevar una vida plena y que tiene que decidir. Esto es algo que la autora coge de su propia vida, ya que quiere mostrar que las mujeres pueden dedicarse plenamente a su vida matrimonial y artística a la vez.

Puede que estos poemas no sean técnicamente los mejores ni los más cuidados, pero son dos de los mejores ejemplos de una época en la que se produjeron muchísimos cambios en la sociedad y en la que las mujeres británicas demostraron, a través de la literatura, que no querían quedarse atrás. Por último voy a recomendar un par de poemas escritos por hombres que también son un gran ejemplo de lo que hemos hablado y son mucho más cortos: el anteriormente mentado La Dama de Shalott de Alfred Tennyson y Mi Última Duquesa de Robrert Browning, el marido de Elizabeth

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