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Huéspedes… de una pensión de cuentos

Reseña de libro: Huéspedes

Ficha técnica

Cubierta Huespedes.inddTítulo: Huéspedes

Autor: Karlos Kum

Editorial: Hurga & Fierro

Año: 2016

Páginas: 132

Precio: 16€

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Andrea Reyes de Prado
@AudreyRdP


Sombreros de Magritte huéspedes del misterio. Puerta negra, rendija azul, difuminada opaca bienvenida. Colarse con sigilo entre las figuras, sin molestar sus universos. Atravesar el pasillo de las puertas que unos días sí y otros no, el pie por debajo de una de ellas, asomar el oído. Desear que se posea un don, una rareza. Y que sea miércoles.

«Amaro Puerta Cerrada llegó a la ciudad, y más tarde a la pensión, como por casualidad, por un hipo del destino». Amaro llegó sin saberlo, como apenas sabía quién era él, al hogar de doña Consuelo. Porque se cansó. Se cansó de existir como vendedor ambulante, hombre a domicilio amigo de felpudos, ninguneado inocente. Y decidió empezar a ser. Algo diferente, nuevo, vivo; algo lejos de allí. Un día, un tren aleatorio le llevó hasta ella. Hasta todos ellos. Incluidas las tres mariposas blancas que puede que en realidad fueran doce. Hasta los huéspedes de la posada más inusual con que un vagabundo de futuros podría toparse. Una posada en la que, a pesar de las muchas puertas que guarda, sólo puede entrarse por una. «Lo sentimos –reza la contraportada de este libro-llave–, no hay puerta de atrás. Si quiere usted saber lo que ocurre en esta singular pensión, mejor de la vuelta y entre por el prólogo. Sea usted bienvenida, bienvenido, y buen viaje…».

– «No es que se queden, vienen y se van, Amaro, lo que pasa es que muchos vuelven.
– Vuelven… ya veo –ironizó Amaro–. Y, por lo visto, vuelven a morirse aquí.
– Vuelven buscando su paz, buscando su lugar o buscándose a sí mismos, quién sabe. Aquí cada uno llega con su plan, su excusa y su recorrido. Luego hay quien se va y no regresa, claro, pero a veces pasa algo y ya no se quieren ir. O se van y luego vuelven. Y cada uno vuelve con su plan, su excusa y su fin».

Poco se sabe de Karlos Kum, incansable viajero con K de Kafka que nació tres años antes de que aquel hombre llegara a la Luna. Poco se sabe, salvo lo indispensable, pues todo ello lo vertió en Huéspedes (Huerga & Fierro, 2016): la ciencia y su física, sus estudios; cuyas reglas salta y metamorfosea en esta novela de aires surrealistas, realistas mágicos, inquietos, inconformistas, soñadores. Habitaciones que se deslizan en el espacio y se esconden del tiempo, personajes que cada noche olvidan todo lo ocurrido durante el día (y sólo una nota les salva al siguiente amanecer), cuadros repetidos que rememoran escenas interioristas de un pasado deseante, alguien que llegó del mar. Alguien, Kum, que llegó a Magritte y regresó con su secreto bajo el sombrero.

Incluso la Muerte. La Muerte, que se llama Raquel, y es educada y tan responsable como sólo puede alcanzar a serlo quien se encarga de que nadie traspase erróneamente la frontera: «Ella, probablemente, ni siquiera lo imagina, pero está llenando un espacio que ya no le corresponde en este mundo de acá y dejando un vacío enorme en aquel mundo de allá. Esos huecos de más y de menos se están cubriendo con gente que tenía que estar viva y que anda despistada por el mundo de los muertos; gente que tenía que haber nacido y no encontró su lugar, gente que se muere por su cuenta y riesgo antes de tiempo, sin registro ni supervisión… y no es justo».

karlos-kum

El acento de Sudamérica. México, aquella calidez. Se cuelan las terminaciones de sus palabras, se cuela el acento meloso, sus años allí; en la pensión y sus mujeres.  Se cuela siempre la vida en la literatura, como la literatura hilvana la vida. Y los cuentos.    Sobre todo, lo cuentos. La casa que no tenía espejos, Desvelos, Mis caras de otro, Equívocos. Recitados cada miércoles por doña Consuelo, «la Doña». Algunos de ella y otros de Karlos Kum, o puede que todos de él con el pretexto de ella, o quizá ella, que se los reveló en la noche de algún sueño vanguardista.

– «Pues cambiando de tema, caballeros, puede que solo sean chismes, pero estos días he oído decir que hay gente que está viendo en sus espejos a otra gente que no son ellos –dijo entonces don Margarito con la boca llena de frutos secos–. También está pasando eso, que lo sepan, para su lista de sucesos recientes. ¿Alguien quiere unos panchitos, unas almendras?
– Eso también son memorias, memorias que se quedan impresas en las cosas –dijo doña Rosa como experta en apariciones–. Tantas veces se asomaron esas gentes a esos espejos que ahorita salen reflejados sin estar allí».

Sucesos extraños en una casa de viajeros que permanecen, enigmas por descifrar bajo las alfombras, amistades inesperadas, amores encontrados y reencontrados. La imaginación de lo imposible encuadrada en un libro sencillo, empático, alegre, perspicaz. En el que se cruzan las tristezas de muchos pasados con el alegre consuelo que como nueva oportunidad se muestra el presente. En el que se cruzan soledades para dejar de ser ausencias. Soledades y otros poemas hechos narrativa.

Continúa el camino...
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