Home > Libros > Filosofía > El cuerpo recobrado

El cuerpo recobrado

Fernando Bonete Vizcaino
@ferbovi

No se trata de lo que hay que hacer, sino de lo que no hay que hacer. Una vez los hábitos nos han dominado, cuando nuestra forma de movernos, de actuar, ha sido abandonada al inconsciente, entonces perdemos nuestra capacidad más propiamente humana: la libertad. Para recuperarla, no necesitamos de nuevos vicios que añadir a una larga lista adquirida durante años, sino borrar de nuestros actos aquellos que ya poseemos falsamente como propios y naturales y que han quedado fijados a todo gesto. Necesitamos poner en duda nuestra subjetividad, que ya traiciona incluso nuestro físico.

No se trata de escapar de la realidad para buscar el descanso en la evasión, sino de afrontar el cambio simplemente de acuerdo con lo que somos: seres racionales. El abandono a estados anímicos y mentales alternativos, como ha propuesto el yoga y la cultura zen en general, pueden proporcionarnos cierta ayuda en momentos puntuales, pero poco tienen que ver con el modelo de vida occidental, y escasa aplicación inmediata y permanente pueden llegar a tener a la hora de decidir constantemente el movimiento más natural y adecuado.

Se trata, en suma, de aprender a dirigirnos en todo momento. De saber elegir, pues si la vida es una constante decisión, lo es tanto en el plano psíquico como en el físico. Y saber elegir es obrar de acuerdo con lo que somos. La Técnica Alexander, a través de las palabras de Michael Gelb, nos enseña precisamente eso, que nuestras acciones corporales, en correspondencia con nuestra naturaleza, sean, cada una de ellas, un fin en sí mismo. Sin importar lo que nosotros tengamos por bueno individualmente, conocedor de que nuestra subjetividad ha sido engañada, El cuerpo recobrado responde a la llamada de Alexander de “aprender a aprender”, de inhibir nuestros vicios y adquirir la virtud no solo intelectual y moral; también corporal.

Todos quieren tener razón, pero nadie se detiene a considerar si su idea
de lo razonable es razonable.
F. M. Alexander

Para conocer más sobre la Técnica Alexander haga clic aquí (Asociación de Profesores de Técnica Alexander de España)

____________________
– Otras reseñas sobre Libros

Continúa el camino...
Breve historia de todos los que han vivido
Breve historia de todos los que han vivido: la genética que nos une
‘Yo no soy mi cerebro’: pensar en cómo pensamos
Ángel Herrera Oria: 90 años de estudios periodísticos
Pandolfi, phantasticus

4 Responses

  1. Leire Kortabarria

    “El yoga y la cultura zen en general, pueden proporcionarnos cierta ayuda en momentos puntuales, pero poco tienen que ver con el modelo de vida occidental, y escasa aplicación inmediata y permanente pueden llegar a tener a la hora de decidir constantemente el movimiento más natural y adecuado”.

    Conozco muy poquito de lo que el autor llama “la cultura zen”, estoy constantemente asomada a ella y la exploro en la medida en que puedo, mi experiencia es muy pequeña; pero, humildemente, me permito discrepar con lo que se dice en el párrafo anterior. La meditación, por ejemplo, si para algo sirve es precisamente para aplicarla aquí y ahora, de forma inmediata y permanente. Tampoco me parece que sea un remedio para “momentos puntuales”, como un analgésico.

    1. Estimada Leire, con momentos puntuales me refería a espacios prolongados de calma y pasividad, que en la vida occidental son prácticamente inexistentes a lo largo del día. Es por ello que creo que el modelo propuesto por la meditación y el yoga no son del todo acordes con la vida diaria, en los que el ritmo es frenético y el pensamiento debe ser constante. Existe una diferencia sustancial entre la esencia del yoga, la búsqueda interior del equilibrio, y la vida en sí, que es la apertura a la realidad, lo exterior. Son formas, a mi entender, solo compatibles, como indico, en momentos concretos, pero por lo general opuestas.

      En cambio, la Técnica Alexander sí ayuda a recuperar nuestra naturaleza física y psicológica en toda circunstancia y lugar, pues la esencia de esta técnica es totalmente acorde con el proceder exclusivamente humano: lo racional.

      No digo con ello que el yoga o similares sea completamente inútil. Se trata más de una diferenciación para esclarecer qué se corresponde más con nosotros, desde la perspectiva occidental.

      Fernando

  2. Leire Kortabarria

    “El yoga y la cultura zen en general, pueden proporcionarnos cierta ayuda en momentos puntuales, pero poco tienen que ver con el modelo de vida occidental, y escasa aplicación inmediata y permanente pueden llegar a tener a la hora de decidir constantemente el movimiento más natural y adecuado”.

    Conozco muy poquito de lo que el autor llama “la cultura zen”, estoy constantemente asomada a ella y la exploro en la medida en que puedo, mi experiencia es muy pequeña; pero, humildemente, me permito discrepar con lo que se dice en el párrafo anterior. La meditación, por ejemplo, si para algo sirve es precisamente para aplicarla aquí y ahora, de forma inmediata y permanente. Tampoco me parece que sea un remedio para “momentos puntuales”, como un analgésico.

    1. Estimada Leire, con momentos puntuales me refería a espacios prolongados de calma y pasividad, que en la vida occidental son prácticamente inexistentes a lo largo del día. Es por ello que creo que el modelo propuesto por la meditación y el yoga no son del todo acordes con la vida diaria, en los que el ritmo es frenético y el pensamiento debe ser constante. Existe una diferencia sustancial entre la esencia del yoga, la búsqueda interior del equilibrio, y la vida en sí, que es la apertura a la realidad, lo exterior. Son formas, a mi entender, solo compatibles, como indico, en momentos concretos, pero por lo general opuestas.

      En cambio, la Técnica Alexander sí ayuda a recuperar nuestra naturaleza física y psicológica en toda circunstancia y lugar, pues la esencia de esta técnica es totalmente acorde con el proceder exclusivamente humano: lo racional.

      No digo con ello que el yoga o similares sea completamente inútil. Se trata más de una diferenciación para esclarecer qué se corresponde más con nosotros, desde la perspectiva occidental.

      Fernando

Deja un comentario

Este sitio emplea cookies propias y de terceros para mejorar su calidad. Si continúa navegando o utiliza el scroll de navegación vertical, aceptará implícitamente el uso de Cookies. Puede consultar más datos en nuestra Política de Cookies

Las opciones de cookie en este sitio web están configuradas para "permitir cookies" para ofrecerte una mejor experiéncia de navegación. Si sigues utilizando este sitio web sin cambiar tus opciones o haces clic en "Aceptar" estarás consintiendo las cookies de este sitio.

Cerrar