Home > Libros > Historia > El comunismo: “mata, mata”

El comunismo: “mata, mata”

Ficha técnica

El libro negro del comunismoTítulo: El libro negro del comunismo: crímenes, terror y represión 

Autor: Stéphane Courtois (ed.)

Editorial: Ediciones B

Páginas: 1055

Precio: 33€

_

_

_

_

Pablo Ortiz Soto


En una ocasión, el tan olvidado pero afamado miembro del círculo La desesperación del té –que reunió en la Residencia de Estudiantes de Madrid a ilustres artistas y literatos españoles contemporáneos– Pepín Bello, tras conocer la influencia ideológica que ejerció María Teresa León en su querido amigo Rafael Alberti, se preguntó: “¿Cómo alguien capaz de reflexionar se puede hacer comunista? Es la mayor negación de la libertad, algo repulsivo”. Esta iluminadora inquietud de Pepín también nos la podríamos hacer nosotros, incluso la propia historia, cuando advertimos banderas comunistas en cualquier manifestación contra los recortes del Estado democrático. Pero la mayoría, paradójicamente, no lo cuestiona. Pues bien, hagamos un experimento: ¿qué pensarían ustedes si vieran en una manifestación democrática a personas con banderas o indumentaria nazi? Probablemente la crítica o la repulsa más vomitiva serían unánimes en la sociedad contra aquella expresión de la barbarie y crímenes del nazismo.

Ahora bien, me pregunto, ¿por qué nos escandalizamos ante una manifestación nazi que abandera, según las estimaciones oficiales 25 millones de muertos y que, incluso, está prohibida su participación como partido oficial en Democracia, y la sociedad no siente la misma repulsa, indignación y rechazo por una represiva, criminal y terrorífica ideología comunista –que abandera cerca de 100 millones de muertos– y cuya representación, no solo está sibilinamente infiltrada a través de algunas almas bellas hegelianas españolas, sino, también, en cada manifestación respaldada principalmente por UGT y CCOO? Pues bien, una inquietud parecida a la precedente es la que propició el libro que en esta ocasión os presento: El libro negro del comunismo: crímenes, terror y represión. Esta obra está escrita por varios investigadores contemporáneos bajo la dirección del historiador francés Stéphane Courtois, director del Centro Nacional para la Investigación Científica de Francia (CNRS), que tras un proceso de raciocinio de la barbarie comunista que tanto había defendido –fue activista de extrema izquierda entre los años 1968 y 1971– acabó arrepintiéndose para convertirse en un enardecido anticomunista y partidario de la democracia.

El libro negro del comunismo b

¿Por qué “los nombres de Himmler o de Eichman son conocidos en todo el mundo como símbolos de la barbarie contemporánea, [y] los de Dzerzhinsky, Yagoda o Yezhov son ignorados por la mayoría? En cuanto a Lenin, Hô Chi Minh e incluso Stalin aún siguen teniendo derecho a una sorprendente reverencia.” […] “¿Por qué ese débil eco en la opinión pública de los testimonios relativos a los crímenes comunistas? ¿Por qué ese silencio incómodo de los políticos? Y, sobre todo, ¿por qué ese silencio ‹‹académico›› sobre la catástrofe comunista que ha afectado, desde hace ochenta años, a cerca de una tercera parte del género humano en cuatro continentes? ¿Por qué esa incapacidad para colocar en el centro del análisis del comunismo un factor tan esencial como el crimen, el crimen en masa, el crimen sistemático, el crimen contra la humanidad?” En este libro los autores, que se consideran de izquierdas, pretenden responder a estas inquietudes ahondando en la historia de la Unión Soviética, Europa, China, Corea del Norte, Vietnam, Laos, Camboya, Cuba, Nicaragua, Perú, Etiopía, Angola, Mozambique y Afganistán para comprender, aún más, las miríadas de atrocidades bajo el estandarte escarlata de la hoz y el martillo. Para comprender, entre las infinitas crueldades, la arenga ‹‹mata, mata›› que todo un pueblo, bajo el régimen chino de Peng Pai, manifestaba en las ejecuciones públicas donde descuartizaban vivas a las víctimas. Para comprender las cifras de esta barbarie. Y una de esas cifras es el siguiente escalofriante balance de víctimas: la República Popular China (65 mill,), la Unión Soviética (20 mill.), Camboya (2 mill.), la actual Corea del Norte (2 mill.), los 5,2 mill. entre Vietnam, África, Afganistán y los regímenes de la Europa oriental además de los cientos de miles en Cuba y otros países de Latinoamérica son los factores de la espeluznante y terrible suma que nos acerca, según las fuentes de los investigadores, a la cercana cifra de 100 millones de muertos.

ArkhipelagGulag

Para escribir este libro los historiadores se sirvieron, además de 68 páginas de documentos bibliográficos, de archivos desclasificados del KGB y de la Unión Soviética (conservados en los centros rusos CRCEDHC, GARF, RGVA y APFR) o de las democracias populares y de Camboya entre otros. Unas fuentes que, recordando los crímenes contra la cultura universal y nacional –como la demolición, por mandato de Ceaucescu, del casco antiguo de Bucarest para la construcción de megalómanas avenidas, las centenares de iglesias devastadas en Moscú por el estalinismo, el abandono de los templos de Angkor por el régimen de Pol Pot o la destrucción y quema de tesoros milenarios en Asia durante la Revolución Cultural Maoísta–, las investigaciones se centra en la descripción de los, realmente importantes, crímenes contra la humanidad: los sistemáticos asesinatos de chinos, norcoreanos, griegos, mozambiqueños, chechenos, rusos, ucranianos, polacos, tibetanos, checos, ruandeses, tártaros, peruanos, etíopes, cubanos, rumanos, laosianos, angoleños, húngaros, nicaragüenses, ingushes, afganos, albanos, moldavos, vietnamitas, búlgaros, camboyanos… en definitiva, asesinatos de personas por todo el mundo; torturas y ejecuciones que solo una diabólica creatividad podría poner en marcha; deportaciones-abandono en regiones aisladas como Siberia, en el caso soviético, y deportaciones-liquidación; canibalismo, como en la China de Peng Pai o en la Camboya de Pol Pot entre otros; purgas, exterminios, matanzas en masa, fusilamientos, trabajos forzados, ahorcamientos, descuartizamientos, apaleamientos hasta la muerte, esclavitud, hambrunas…

En definitiva, este libro, muy a pesar de la barbarie, de la crueldad y de la monstruosidad que expone, de la brutal y salvaje destrucción, del crimen y de las desgarradoras atrocidades que describe es apto y recomendable para todos los públicos. Tanto para los sensibles así como para los que no lo son tanto. A los últimos, probablemente les haga ser más sensibles y puede que, como Stéphane Courtois y tantos otros, se arrepientan de defender y agitar a los cuatro vientos la sangrada bandera comunista. A los primeros, les hará comprender aún más la historia y al hombre. En conclusión, esta obra, al igual que El libro negro de la humanidad, no solo es de obligada lectura sino que debería de estar en todas las bibliotecas para recordarnos aquella reflexión que tanto inquietó a Pepín Bello. Una oscura y sangrienta ideología, como el nazismo, que algunas almas bellas hegelianas pretenden infiltrar en la actual democracia europea.

Continúa el camino...
Las “impresiones irlandesas” de Chesterton
El Movimiento de Oxford y J.H. Newman
Cuatro luces de la literatura europea
40 años sin Jan Patocka: sus “Ensayos heréticos”

Deja un comentario

Este sitio emplea cookies propias y de terceros para mejorar su calidad. Si continúa navegando o utiliza el scroll de navegación vertical, aceptará implícitamente el uso de Cookies. Puede consultar más datos en nuestra Política de Cookies

Las opciones de cookie en este sitio web están configuradas para "permitir cookies" para ofrecerte una mejor experiéncia de navegación. Si sigues utilizando este sitio web sin cambiar tus opciones o haces clic en "Aceptar" estarás consintiendo las cookies de este sitio.

Cerrar