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El camino

"El camino" - Miguel Delibes

Andrea Reyes de Prado
@AudreyRdP

La gente que tiene pueblo es afortunada. No importa que hayan nacido en él o sean adoptados, son igualmente afortunados. Unos, porque conocen desde siempre cómo es la vida en el pueblo. Y otros, porque una vez que la descubren, quieren seguir conociéndola para siempre.

La ciudad tendrá muchas cosas, mucho ruido y muchas luces de neón. Pero jamás tendrá lo que tiene el pueblo. Hay pueblos con calles asfaltadas, sin asfaltar, con más o menos bares, con ovejas o con vacas, con línea de autobús o sin ella, con pasodobles o merengues en las fiestas, con misa de cinco, de cinco y media o de seis. Pero todos comparten ese algo especial que los envuelve en una burbuja ajena al inmenso y caótico mar urbano.

La gente que tiene pueblo es afortunada. Si lo tienes, lo eres. Pero si no lo tienes y no quieres serlo, te daré un buen motivo para convencerte de lo contrario: lee El camino

Miguel Delibes

Léelo. Porque es una novela de Miguel Delibes y eso, en sí, ya constituye una razón de peso.

Léelo. Porque harás un maravilloso viaje por la vida y costumbres del valle donde viven, conviven, van, vienen, se sonríen y discuten unos personajes muy peculiares, a los cuales, sin excepción alguna, cogerás un gran cariño. Especialmente a tres pequeños amigos, con los que vivirás mil travesuras y volverás a descubrir el origen de la vida, del amor, del sexo, de la amistad, del valor y de la muerte desde un punto de vista inocente, espontáneo y totalmente sincero.

Léelo. Porque cada palabra está escrita con precisión, con sencillez y con gran naturalidad. Porque gracias a ello podrás acercarte y conocer mejor las relaciones humanas y aprenderás a apreciar todas aquellas cosas que pasamos por alto en nuestro día a día.

Léelo. Porque arrastramos una curiosa manía desde hace décadas que consiste en relacionar, instintivamente, el progreso y el ser alguien en la vida con la ciudad, con lo moderno. Pero nadie se da cuenta de que la palabra progreso puede tener más de una versión. No aspirar a ser un gran político, un gran periodista o un gran médico no significa no aspirar a ser gran. A menudo, la gente sencilla es más feliz. Y ya se sabe, no es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita.

Léelo. Porque todos tenemos un camino marcado en la vida. Y la felicidad, como muy bien dice don José, el cura, no está, en realidad, en lo más alto, en lo más grande, en lo más apetitoso, en lo más excelso; está en acomodar nuestros pasos al camino que el Señor nos ha señalado en la tierra. Aunque sea humilde.

Continúa el camino...
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