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De Ernest a Hemingway

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Mrs. Hemingway en Pari?s - Paula McLain

Título: Mrs. Hemingway en París

Autor: Paula McLain

Editorial: Alianza Literaria

Páginas: 513

Precio: 5,95€

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Andrea Reyes de Prado
@AudreyRdP


París era una fiesta a la que Hadley Richardson nunca se sintió invitada. Los famosos años 20 brillaban con luz propia en la capital francesa, sumergidos bajo la ola del arte y las altas expectativas, sin saber que, décadas más tarde, protagonizarían uno de los más bellos y peligrosos capítulos de la Historia.

Por entonces había gente interesante en todas partes. Los cafés de Montparnasse la aspiraban y espiraban. Pintores franceses, bailarines rusos y escritores americanos. Entonces casi todo el mundo se podía sentir pintor porque te motivaba la luz, y las sombras que bordeaban los edificios, y los puentes que parecían querer partirte el corazón, y las mujeres de belleza escultural con ajustados vestidos negros de Chanel, que fumaban y echaban la cabeza atrás para reír.

Son palabras de Paula McLain, pero era Hadley Richardson quien las sentía. Cuando uno llegaba a París, desde cualquier rincón de América, era algo instantáneo e inevitable el sentirse deslumbrado. Por las noches la ciudad se transformaba en un iluminado museo al aire libre, donde la bebida, el baile y el encanto decoraban cafeterías y salones. Iluminado por las luces, los largos collares de perlas y el brillo de las copas. Pero iluminado también por la magia de los debates y conversaciones, siempre en torno al arte y la cultura.

En esa peculiar y absorbente burbuja bohemia, mientras se hablaba de los grandes escritores, un joven de ambicioso talento  y poético apellido llenaba cuadernillos con cuentos y relatos. “Si quieres trabajar en serio, hay que estar en París. Es donde ahora se encuentran los escritores de verdad. Siempre hay cosas que hacer. Todo es interesante y todos tienen algo que aportar – le había dicho Sherwood Anderson, aún cuando estaba en Chicago –. París, Hem. Piensa en ello”.

Años más tarde, cuando Hadley pensaba y recordaba París, probablemente negaría con la cabeza aquellas palabras del antiguo amigo de Ernest Hemingway, el que fue su marido. Sin duda, los escritores y artistas de verdad habitaban la ciudad. Y todo era interesante. Pero no todos tenían algo que aportar.

Mrs. Hemingway en París es una de las novelas más completas y apasionantes que hablan sobre literatura. Su autora, Paula McLain, viajó en el tiempo para conocer la época, leyó todas las obras del famoso escritor y rescató la figura de su primera esposa, Hadley. Es ella la protagonista del libro, porque, a pesar de que grandes nombres como Gertrude Stein, Scott y Zelda Fitzgerald o Ezra Pound empapan las páginas de McLain con literatura, enredos y pasiones, fue Hadley quien decidió sucumbir a los encantos del nuevo escritor de la “generación perdida”. Fue ella quien le acompañó, quien le animó y quien vio cómo Ernest dejaba de ser un joven con una guerra detrás y mucha imaginación por delante, cómo Ernest se quedaba atrás para dejar paso a Hemingway.

Fue ella quien le observaba trabajar, y quien comprobaba cómo su carácter y la competencia le hacían perder y ganar amigos casi con la misma facilidad. Fue ella quien trató más que nadie de comprenderle, tarea que nunca logró. Sin embargo, no podemos quitarle méritos, pues ¿qué hay más difícil que entrar en la mente de un artista? Entenderla, sin duda alguna.

En un nuevo mundo en el que el talento y la astucia eran imprescindibles, la sencilla y honesta Hadley se veía totalmente fuera de lugar, invisible, incapaz. No escribía, recitaba ni pintaba, y eso la alejó del mundo de Hemingway. Se sentía, quizás irónicamente, incomprendida entre los incomprendidos. Y tuvo la suerte, o la desgracia, de convivir con uno de ellos. Esa convivencia es el alma de Mrs. Hemingway en París, un libro que le da la oportunidad a Hadley Richardson que París no supo darle.

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