Home > Historia > Antigua > Micenas, rica en oro y tumbas

Micenas, rica en oro y tumbas

Carlos Bonete Vizcaino


La gloria y el poderío de los reyes y príncipes micénicos quedó atestiguada en Homero, quien escribió: “Micenas, la rica en oro”. Otra evidencia de esta supremacía la encontramos en las tumbas de fosa verticales, correspondientes a los períodos del Micénico Antiguo y Medio, que actúan como una introducción al “arte” micénico. Al igual que las demás tumbas de fosa o pozo, las de Micenas también se encuentran en el exterior de la ciudad.

El Círculo A y el Círculo B han pasado a la historia por ser uno de los grandes descubrimientos del la Edad del Bronce griego y sirvieron, sobre todo en el caso del Círculo A, para advertir que Micenas fue el centro más influyente de la cultura que tratamos.

Schliemann descubrió el Círculo A en 1876 guiado por las descripciones de Pausanias. En él encontramos seis tumbas del Heráldico Medio, siendo la última la más rica de todas e indicadas con una estela funeraria. Éstas albergaban 16 enterramientos con preciosos ajuares (máscaras, joyas de oro, piedras semipreciosas, puñales, espadas, objetos exóticos procedentes de Anatolia o Egipto y collares de ámbar del Norte de Europa) los cuales fueron atribuidos erróneamente a los Átridas, a Agamenón y a sus fieles, por el comerciante alemán. En verdad, pertenecían a figuras regias del siglo XVI a.C que acumulaban una riqueza motivada por la actividad militar, las relaciones comerciales con Europa y la producción metalífera. Este Círculo quedaría integrado en la ciudad a partir del año 1.300 a.C., cuando la Puerta de los Leones y el muro sudoccidental fue ron construidos y ampliados respectivamente.

Mycenae_ruins_dsc06388

En el caso del Círculo B, los métodos arqueológicos aplicados fueron más sistemáticos y cuidados, pues su descubrimiento se produjo 75 años más tarde, en 1951, por Papademetriu y Mylonas. Esto permitió conocer cómo se construyeron estas tumbas: se excavaba un rectángulo de cinco metros de profundidad, se consolidaba su forma con ladrillo y piedra, se depositaba al cadáver junto con su ajuar tapándolo con ramas y barro y, finalmente, se echaba tierra para clavar la estela. El Círculo B quedó definitivamente en extramuros, es más grande pero más pobre y antiguo. Además, sólo 14 de las 24 tumbas siguen la estructura de foso vertical.

El ajuar era de un valor incalculable: piezas realizadas con técnicas de influencia oriental o de la misma Creta, que en otro tiempo había sido un referente artístico. Además, identificamos características propias de los micénicos. Como no podía ser de otra manera, debemos presentar uno de los grandes paradigmas de las máscaras funerarias: la Máscara de Agamenón. Este ajuar funerario de láminas de oro se encontró en la tumba V del Círculo A y tiene una cronología del siglo V a.C. Nos muestra, mediante la técnica del repujado y la incisión, la faz descansada de un hombre con ojos almendrados, nariz pronunciada y cejas, bigote y barba visibles. Sus ojos cerrados aludirían a su condición de difunto.

Cualquiera que fuese la identidad de estos personajes regios o aristócratas, vinieran del Norte o fuesen griegos locales, lo seguro es que forjaron las bases de la civilización micénica y, con ella surgiría la patria de Agamenón, héroe de Troya.

Continúa el camino...
El «Vatel» neoclásico de Roland Joffé
Kandinsky. Una retrospectiva en Madrid
Lo intangible del arte paleolítico
Federico de Madrazo en el bicentenario de su muerte

Deja un comentario

Este sitio emplea cookies propias y de terceros para mejorar su calidad. Si continúa navegando o utiliza el scroll de navegación vertical, aceptará implícitamente el uso de Cookies. Puede consultar más datos en nuestra Política de Cookies

Las opciones de cookie en este sitio web están configuradas para "permitir cookies" para ofrecerte una mejor experiéncia de navegación. Si sigues utilizando este sitio web sin cambiar tus opciones o haces clic en "Aceptar" estarás consintiendo las cookies de este sitio.

Cerrar