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Los Bañales, la búsqueda de un nombre

Antonio Miguel Jiménez Serrano

En la Comarca de las Cinco Villas de Aragón se encuentra el silencio de una ciudad perdida en los siglos que vuelve a despertar. Les vengo a contar aquí la historia de la ciudad romana que hoy conocemos como Los Bañales. Y digo hoy, porque hubo un tiempo en que esta ciudad tuvo un nombre, un tiempo en que Roma combatió, se estableció y habitó en la ribera del Ebro, punto más que estratégico para romanos e indígenas.

La geografía es perfecta para la visión de cualquier historiador y arqueólogo: una gran loma que se vislumbra en kilómetros a la redonda, el cerro de El Pueyo, lugar estratégico por motivos defensivos, cuyo poblamiento data de época prerromana todavía sin determinar. Y al amparo de éste, encontramos una suave depresión donde muy probablemente fue bajando la población indígena durante la influencia romana y su posterior ocupación. En dicho lugar podemos ver hoy los restos monumentales del foro, y un poco más retiradas, cruzando la via o calle, las thermae, un ejemplo de los baños públicos romanos mejor conservados. A unos pocos kilómetros del lugar, encontramos restos del acueducto que un día se usó para proveer de agua a la ciudad, el specus, excavado en la roca, y los llamados “Pilarones” por las gentes del lugar, treinta y dos pilares de piedra que mantienen la cota ligeramente inclinada para que el agua no dejara de llegar al municipio.

Pilares del acueducto

La historia de esta ciudad es sumamente interesante. Ahondando en ella podemos vislumbrar cómo la influencia de Roma fue cambiando la simbiosis del lugar y la de sus habitantes. Estuvo, además, muy relacionada con Salduie, la Zaragoza ibérica. Augusto ña refundaría con sus veteranos como Caesar Augusta, pues jinetes de toda la zona formarían la Turma Salluitana para la Guerra de los Aliados de la mano de Pompeyo Estrabón (padre de Pompeyo el Grande), en torno al año 90 a.C. Así, en el bronce de Ascoli, encontramos en la parte inferior nombres íberos procedentes de las actuales zonas de Zaragoza y la comarca de las Cinco Villas, entre otros lugares. Bravos jinetes de nuestra ciudad se encontrarían entre los recompensados por sus servicios en este bronce. El auge de la ciudad podemos situarlo en el siglo I d.C., destacando el despunte en época Flavia y el inicio de la paulatina decadencia en el siglo II d.C. Recientemente, además, se ha descubierto que el cerro de El Pueyo estuvo poblado hasta ya bien entrado el siglo IX.

Bronce de Ascoli

Por otra parte, cabe mencionar que Los Bañales no es una ciudad aislada. Toda la comarca de las Cinco Villas está salpicada de huellas romanas, como cabría esperar y según marcan los tratadistas latinos. Entre las localidades de Sádaba, Layana, Uncastillo y Biota podemos encontrar restos de villae romanas que estaban asociadas a la ciudad, como es el caso de la que se situaba en el cerro conocido como Puyarraso, o extensiones puramente agrícolas y campesinas, como los pagi y vici localizados en el entorno. Además, dentro de los terrenos de una de estas villae, se encuentran los restos del conocido como “Mausoleo de los Atilios”, monumento funerario cuya decoración y suntuosidad dejan entrever la grandeza que un día acampó en la zona. Había, además, otras ciudades cercanas como las localizadas en Sofuentes o en los terrenos de Cabezo Ladrero, Santacara o Campo Real.

En cuanto al nombre del municipi,o mucho se ha dicho y se ha de decir hasta que la Arqueología no apoye contundentemente alguna de las distintas teorías que rodean la ciudad. Y es aquí donde entra el proyecto de excavaciones, donde quien les brinda estas líneas ya no habla como historiador (o intento de), que cuenta las cosas que les suceden a otros, sino como parte de dicho proyecto.

Descubriemiento de la coraza y una de las piernas

Aunque solamente como becario de la campaña, he podido sentir lo que es la Arqueología, el estudio de la Historia y lo que entraña, de la mano de grandes profesionales y personas como los profesores Javier Andreu (historiador), Ángel Jordán (epigrafista) y Juan José Bienes (arqueólogo), además del resto de becarios que completaban un grupo excelente. En esta V Campaña de Excavaciones en Los Bañales se ha puesto de manifiesto la gran importancia que antaño detentó esta ciudad, pues me enorgullece decir que hemos hallado numerosos restos de una estatua toracata (con coraza militar), imaginería propia del emperador, y de varias estatuas togadas, destacando, por otra parte, que la calidad del mármol no es otra que Luni-Carrara, una de las canteras de mármol más importantes desde la época de Julio César hasta el mismísimo Renacimiento.

La ciudad romana de Los Bañales no deja de sorprendernos y de ofrecernos incógnitas que resolver, no deja de aumentar nuestras ganas de hacer Historia, y, sobre todo, no deja de unir personas de las más distintas procedencias y formas de ser.

Continúa el camino...
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