Home > Historia > Legiones perdidas

Legiones perdidas

Antonio Miguel Jiménez Serrano

Es este uno de los temas más interesantes de la historia militar romana y, a la vez, uno de los más discutidos y en estado de cuestión: las catastróficas pérdidas y desapariciones de cuerpos enteros del ¨Brazo armado¨ de Roma: las legiones. Posiblemente, cualquier persona mínimamente informada sobre este tema pueda aclarar o debatir los puntos que aquí trataré; debo señalar el estado ¨etéreo¨ de este interrogante: ¿qué ocurrió con la legiones de Craso, Varo y la IX Hispana?

Pues bien, aunque no podamos asegurar nada al cien por cien pues, además de que en la Historia nada hay totalmente seguro, son estos casos especialmente difíciles de investigar, sí podemos decir que acaecieron en la amplia historia de Roma catástrofes militares que tomaron una fama y trascendencia que, aun a falta de fuentes, conocemos. Encontramos los famosos casos ya citados: las legiones de Craso, casi aniquiladas por los partos; las legiones de Quintilio Varo, borradas del mapa en los bosques de Teutoburgo por las tribus germanas; y el curioso caso de la IX Hispana, desaparecida, simplemente, entre las fuentes y el tiempo.

Hay que decir que el primer gran desastre romano, como expusimos en otros artículos, tuvo lugar en la llanura de Cannas frente a las tropas de Aníbal, en la que fueron derrotadas dieciséis legiones, que a partir de entonces quedaron malditas, pero no desaparecieron, estableciendo el Senado uno de los ¨días nefastos¨ para Roma, como nos cuenta Tito Livio.

Con todo, llegamos a una batalla sumamente parecida a la anterior en la nomenclatura, Carras, en la Gran Armenia (hoy Harrán, Turquía), donde el triunviro Marco Licinio Craso, en el 53 a.C., se enfrentó al Imperio parto con alrededor de cincuenta mil hombres, con unos trescientos equitates por legión (unas siete) y unos cuantos miles de jinetes auxiliares, contando una decena de miles los enemigos, todo caballería, pesada y de proyectiles.

Arqueros montados partosEl acaudalado Craso dispuso su ejército a la manera que acostumbraba, y entonces comenzó la carnicería. Las rápidas idas y venidas de los más diestros arqueros montados de Oriente y la técnica llevada a cabo por éstos del ¨disparo parto¨ o ¨disparo armenio¨, que consistía en atraer al enemigo con ataques fingidos y propiciar una persecución mientras el jinete se daba la vuelta y comenzaba un constante asaetamiento del enemigo desprotegido por la formación, dejó indefensa a la línea romana que fue totalmente barrida por los catafractos (caballería blindada) partos.

Craso tuvo que negociar con los partos para pedir una tregua, pero mientras parlamentaban fue asesinado junto con sus acompañantes. Los que escaparon se desperdigaron por Siria, y los capturados (en torno a diez mil) desaparecieron, según Plutarco. En los años cincuenta se llevó a cabo un estudio, llamado ¨Hipótesis Liquian¨, que afirma que los hombres de Craso que fueron hechos prisioneros acabaron asentados, finalmente, en un pueblo de Uzbekistán. Así, destaca una crónica china del año 36 a.C. que describe la batalla entre un general chino y un extraño ejército formado por soldados veteranos, que estaban guarnecidos en un campamento cuadrangular y usaban una extraña táctica de combate (el testudo o ¨tortuga¨). Esto nos hace pensar que, como buena costumbre oriental, éstos legionarios fueron deportados a la zona de conflicto con los chinos a modo de colchón por los partos. Por otra parte, los análisis de ADN en la población en cuestión, coincidente en un 46% al europeo, y las excavaciones arqueológicas, no han venido sino afirmando el paradero de las tropas de Craso.

En el caso de Teutoburgo, debemos agradecer la información a un oficial y a unos cuantos de sus hombres que lograron sobrevivir al desastre. En el año 9 d.C., Publio Quintilio Varo dirigía tres legiones a Germania, siendo guiados por Arminio y sus exploradores nativos. Éstos, habiendo preparado una emboscada en las silvae de Teutoburgo (hoy Osnabrück, Baja Sajonia), reuniendo a numerosas tribus bajo el liderazgo de los queruscos y del propio Arminio, llevaron a cabo una matanza tal que, sólo en el campo de batalla pudieron morir unos 15000 romanos y auxiliares. Los números XVII, XVIII y XIX, los de las legiones caídas, nunca volvieron a ser reasignadas a otra legión, trayendo a la memoria la famosa frase de Augusto, según Suetonio: Quintili Vare, legiones redde! (¡Quintilio Varo, devuelve las legiones!).

Emboscada en Teutoburgo

Y por último debemos tratar el extraño suceso acaecido a la Legio IX Hispana. Fue ésta creada por Cneo Pompeyo Magno en el 65 a.C., y se forjó un curriculum impecable, participando en numerosas campañas a lo largo de más de un siglo y medio donde destacan la Guerra de las Galias, las Guerras Cántabras, las campañas en Germania o la conquista de Britania. En ésta última se pierde su pista en las fuentes, en torno a 120 d.C., lo que ha dado lugar a multitud de leyendas sobre la disgregación de la legión entre los britanos, pero lo cierto es que fue enviada a Frisia (actual Holanda), verificado  en las últimas investigaciones, siendo enviada, finalmente, a Oriente en torno a 130 a.C., donde sí se pierde su pista.

Desembarco en Britania

Continúa el camino...
El retorno de un rey. La aventura británica en Afganistán 1839–1842
Voces ahogadas. Los crímenes comunistas en Rumanía
Nolan, el pintor de batallas
Jack London, vagabundo de las estrellas

2 Responses

  1. ricardo

    Muy bueno Antonio Miguel. Acostumbrado a leer sobre las lineas generales de la historia resulta un placer saber de estos hechos puntuales que hubieron de ser cotidianos en determinados momentos dada la lejanía y dispersión de estas legiones . Entiendo que estos grupos de hombres tal vez embrutecidos pero a la vez hartos de luchar se asentaran en parajes remotos si las circunstancias eran medianamente favorables, con los nativos a favor o permeables a ellos por otras razones. Un suponer .- yo te acojo, te cedo campos y opciones a mujer y tu me ayudas a defenderme .

  2. fernando ricardez

    Gracias por tu aporte Antonio Miguel por retro alimentarnos de historia y conocimiento. Es muy posible que tropas como la IX legión quedaran acantonadas y posteriormente olvidadas en su ultima misión por lo que paulatinamente se integraron a su entorno. Si hubieran estado en peligro de muerte en ese tiempo ellos pedirían refuerzos, si hubieran sido derrotadas en batalla los sobrevivientes habrían avisado a Roma del desastre. todos podemos sacar conclusiones al respecto hasta que se investigue cientificamente.

Deja un comentario

Este sitio emplea cookies propias y de terceros para mejorar su calidad. Si continúa navegando o utiliza el scroll de navegación vertical, aceptará implícitamente el uso de Cookies. Puede consultar más datos en nuestra Política de Cookies

Las opciones de cookie en este sitio web están configuradas para "permitir cookies" para ofrecerte una mejor experiéncia de navegación. Si sigues utilizando este sitio web sin cambiar tus opciones o haces clic en "Aceptar" estarás consintiendo las cookies de este sitio.

Cerrar