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Las palabras del nuevo Rey

Pablo Casado Muriel
@pablo_casado


Hablábamos hace unos días del mensaje del rey Juan Carlos I a la nación anunciando su renuncia al trono de España. El proceso sucesorio avanzó con normalidad y su hijo Felipe fue proclamado Rey de todos los españoles. Ante el Congreso de los Diputados, Felipe VI pronunció su primer discurso. Palabras que pasarán a la Historia.
https://www.youtube.com/watch?v=Dk4ZfvoAWNs

Como hicimos la anterior ocasión, analizaremos los puntos fundamentales del mensaje de Felipe VI. Y el inicio de su discurso podría entroncarse perfectamente con las palabras de su padre. Agradecimiento a los españoles, reconocimiento y unión con España: “Una gran nación, señorías, en la que creo, a la que quiero y a la que admiro”, decía el nuevo rey.

El segundo bloque del discurso se centro en la familia real, su familia. Agradecimiento a los reyes Juan Carlos y Sofía, y un guiño continuista con la mención de sus hijas, la ya princesa de Asturias, Leonor, y la infanta Sofía. Una palabras donde las referencias a la educación tuvieron un papel importante, sobre todo a la educación en valores necesarios para entender la monarquía.

Pasado el preámbulo cortés, comienza uno de los aspectos fundamentales del discurso real, legitimar la monarquía y recordar al pueblo los deberes que asume el rey al ser coronado. En primer lugar, Felipe VI se congratula por ser un rey constitucional, que “accede a la primera magistratura del Estado de acuerdo con una constitución que fue refrendada por los españoles y que es nuestra norma suprema desde hace más de 35 años”, un pequeño guiño y un ejercicio de memoria porque su padre Juan Carlos I fue proclamado rey antes de que se diera forma a la Constitución que aun hoy se mantiene en España.

El rey reina, pero no gobierna. Felipe VI lo sabe, lo entiende y lo considera un aspecto importante y a tener en cuenta: “ser símbolo de la unidad y permanencia del Estado, asumir su más alta representación y arbitrar y moderar el funcionamiento regular de las instituciones.” Habla el rey de independencia de la corona, pero Felipe VI intenta mostrar un mensaje de estabilidad en unos años realmente cambiantes en el panorama social español: “la monarquía parlamentaria puede y debe seguir prestando un servicio fundamental a España”.

Estos tiempos de zozobra han puesto todo el sistema en duda, y por eso el nuevo rey marca unos principios para la Casa Real: “La corona debe buscar la cercanía con los ciudadanos, saber ganarse continuamente su aprecio, su respeto su confianza; y para ello, velar por la dignidad de la institución, preservar su prestigio y observar una conducta íntegra, honesta y transparente, como corresponde a su función institucional y a su responsabilidad social”.

El rey habla de revitalización de las instituciones, de la política como obra inacabada (quizá un guiño a posibles cambios en la Constitución), y de lo importante que es conseguir una España “en la que se puedan alcanzar acuerdos entre las fuerzas políticas sobre las materias y en los momentos en que así lo aconseje el interés general”, todo un toque de atención a los políticos de nuestro país, tan enredados en su política de patio de colegio que parecen haber olvidado aquellos años en los que hombres de toda ideología conseguían ponerse de acuerdo en asuntos fundamentales, como ocurrió en los Pactos de La Moncloa. En esas palabras entre lo social y lo político, el rey Felipe VI no quiso olvidarse de las víctimas del terrorismo, de las personas que sufren la crisis y tampoco de los jóvenes, a los que habló con esperanza del futuro, un futuro de superación.

Felipe VI

Y después de hablar del papel de la monarquía en el aspecto social del país, Felipe VI abordó otro tema fundamental, y que muy probablemente marque su reinado: la unidad de España. El nuevo rey comenzó con una mirada atrás, recordando la historia del país y “celebrar todo lo que nos une y nos da fuerza y solidez hacia el futuro”.

El rey confía en la unidad de España, pero intentó mostrarse conciliador con las diferentes opiniones, y con aquellos pueblos que parecen más distanciados del Estado unido, Felipe VI marcó la diferencia entre unidad y uniformidad, habló de unas diferencias que deben fortalecer y no dividir, y habló de proteger esas peculiaridades que pueden verse en nuestro país y que comienzan con la propia lengua.

Quizá esta oración del rey sea la que mejor resume este bloque discursivo: “España, unida y diversa, basada en la igualdad de los españoles, en la solidaridad entre sus pueblos y en el respeto a la ley, cabemos todos; caben todos los sentimientos y sensibilidades, caben todas las formas de sentirse español”.

Felipe VI vuelve al tema de la diversidad dentro de la unidad, habla de solidaridad frente al “España ens roba”, y en una mirada directa a los procesos independentistas que cogen fuerza en el Pañis Vasco y Cataluña, el rey recuerda la necesidad de respetar las leyes. Por desgracia, en esas “formas de sentirse español”, también está la de no sentirse español, y los movimientos independentistas de los que hablamos, y a los que Felipe VI quería hacer un guiño, no tomarán estas palabras como gesto de conciliación. El nacionalismo no quiere una España diversa. El nacionalismo no quiere a España, y ese es el problema al que se enfrenta el nuevo rey, junto al resto de políticos de nuestro país.

Desde la unidad, el rey vuelve a marcar objetivos para los años venideros: responsabilidad, bienestar, creación de empleo… pero Felipe VI también habla de asuntos más progresistas, propios del siglo XXI, como el cuidado del medio ambiente, el renacer de los valores éticos y humanísticos (sí, este es un asunto necesario y vital para el siglo XXI), continuar afianzando el papel de la mujer, luchar por la paz y la cooperación internacional.

The Coronation Of King Felipe VI And Queen Letizia Of Spain

El panorama internacional se centra en Europa, pero la globalización envuelve a España, y el rey pide mayor fuerza del país en el exterior: “están emergiendo nuevos actores relevantes, junto a nuevos riesgos y retos, sólo cabe asumir una presencia cada vez más potente y activa en la defensa de los derechos de los ciudadanos y la promoción de nuestros intereses, con la voluntad de participar e influir más en los grandes asuntos”.

Felipe VI termina su discurso hablando de una “monarquía renovada para un tiempo nuevo”, y cerrará con palabras del más grande de los españoles, don Miguel de Cervantes en boca de don Quijote: “No es un hombre más que otro si no hace más que otro”, todo un guiño a su labor, y si el rey quiere ser un rey en el siglo XXI, donde muchos dudan de la legitimad de un hombre sobre un trono, deberá trabajar por su pueblo, trabajar por los españoles.

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