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La música en el Antiguo Egipto

Carlos Bonete Vizcaíno


Antes de comenzar, tenemos que tener algo clara la cronología con la que trabajaremos en este artículo dedicado a una realidad compleja como es el caso de la música en el Antiguo Egipto. Ofreceremos algunas notas introductoras de la cuestión con una cronología concreta, como decimos: la de Manetón, de 30 dinastías. Viajamos al Reino Antiguo, a la época de las pirámides (h. 2660-2180 a. C.).

La III Dinastía, que comprende cuatro soberanos, fija su capital en Menfis, primera cuna de la música egipcia. Ahí encontramos numerosos enterramientos en forma de mastaba, lo que nos interesa, porque van a constituir con sus relieves una gran fuente de información para la música. Estas mastabas albergaban los restos de miembros de la familia real o de altos dignatarios. En la IV Dinastía, con Snefru, comienza la construcción de pirámides. Es en este período cuando Egipto experimenta una gran proliferación artística, que afectará, por supuesto, a la música. Las pirámides de los faraones Keops (en egipcio Khufu), Kefrén (Khaf-Ra) y Micerino (Menkaure), en Giza, vendrán acompañadas de múltiples enterramientos en los que encontramos no pocos relieves y pinturas musicales. En la V Dinastía conoceremos las relaciones comerciales que mantuvo Egipto con otros países. Así, ya en la época de Keops, casado con una princesa libia, o en la de Sahure, eran frecuentes las relaciones comerciales con los vecinos inmediatos: nubios, Iibios y semitas. Paralelamente el estilo artístico fue modelando su identidad con respecto a estos encuentros.

Función y simbología de la música en el Antiguo Egipto 2

Para los egipcios, la religión era fundamental y su vida giraba en torno a una idea necrocentrista. Predominaba el culto de Ra. En las cámaras de la pirámide de Unas se encuentran los primeros textos religiosos, llamados Textos de las Pirámides, con conjuros para que el faraón pueda llegar al Más Allá. En estos escritos observamos información muy útil que nos permite relacionar la música con los dioses.

Sabemos por las representaciones pictóricas y escultóricas asociadas a comidas y cenas, organizadas por un anfitrión, y a la cual acudían varios invitados, que la música era un medio para amenizar la fiesta hasta que llegara la comida. Ya por entonces conocemos conjuntos determinados de instrumentos, los cuales veremos más tarde, y que acompañaban a bailarinas profesionales. Tanto las bailarinas como los músicos se agrupaban en compañías que eran contratadas para banquetes, fiestas, logros de un individuo; en definitiva, ocasiones especiales. Por desgracia, se ha conservado más bien poco de estos temas cotidianos en los que tenía cabida la música, dado su carácter terrenal y no trascendente.

La concepción egipcia sobre la muerte es fundamental para poder entender una de las funciones más importantes y más comunes de la música. El sentido religioso necrocentrista entendía la muerte como el paso al Más Allá y una continuación de la vida a modo de un renacer. Por ello, los sacerdotes no dudaron en dejar entrar música a sus casas, en un primer momento acompañados por sus familias y con un carácter ocioso y, posteriormente, trasladándola a cultos y rituales funerarios. De la misma manera, sabemos por Platón o Jenofonte que Sócrates entretenía a sus discípulos con mimos, juglares y músicos. Pero lo importante aquí es su sentido litúrgico, que como hemos dicho antes, es el que se ha mantenido hasta nuestro días, ya que se encontraba entre las grandes paredes de piedra de las tumbas egipcias, que tenían que perdurar eternamente.

Función y simbología de la música en el Antiguo Egipto

Aunque los intérpretes de música utilizaran este arte para ganarse la vida, bien participando en fiestas o bien en ritos funerarios y mortuorios, la música era considerada por entonces una ciencia, estudiada por sacerdotes y basada en principios. Según Platón, esta música era trascendente y combinaba los beneficios de la mente y la juventud, y en concordancia con Estrabón, los niños aprendían las letras y las frases melódicas de las canciones fijadas por el gobierno vigente. Ahora bien, no existía una asignatura como tal en la educación egipcia, probablemente, y siguiendo palabras del griego Diodoro, porque podría afeminar a los hombres.

La música estaba muy vinculada a los dioses. No siempre existía una relación única con la muerte sino que podía aludirse a la fecundidad, al renacer o simplemente a una dedicación para los dioses. Cuando la música tiene cabida en los templos, comienza un culto, a través de ésta, dedicado a los dioses. Hathor representa la danza, las alabanzas, la música, el amor y la fecundidad. Viene a significar “Casa de Horus”, y su símbolo se encuentra en tablas de entrechoque y en sistros. Además está vinculada con el sicomoro, utilizado para fabricar arpas. Meret es la diosa del canto y la danza. Se dedica exclusivamente a la música y su representación alude al canto de himnos. Se dedica exclusivamente a la música y su representación alude al canto de himnos. Es importare destacar que porta una trenza lastrada como muchas arpistas y bailarinas. Osiris es considerado creador de la música y, a diferencia de Tot que es quien inventa su escritura, aparece vinculado a la flauta y la trompeta. Ptah es el hacedor moderno de los instrumentos y está muy relacionado con el sistro, en tal medida que cuando el faraón presentaba uno de ellos al dios, el rey era elegido heredero de Ptah.

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