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La leyenda negra de Indias

Antonio Miguel Jiménez Serrano

Nuevo MundoNo faltan en la actualidad, y me figuro que no faltarán en adelante, “brillantes mentes” que sigan utilizando el Imperio de Carlos V, y más tarde de Felipe II, como ejemplo del culmen del imperialismo moderno, y como guión y señera de la esclavitud en el entonces recién descubierto continente americano, además de conocer otros tópicos que tontamente, con perdón, nosotros mismos utilizamos (véase “esto parece la Inquisición española”). En cualquier caso, y muchas veces gracias a la propaganda procedente del ámbito anglosajón (podríamos ampliarlo al protestante), ha quedado en el imaginario colectivo general que los españoles de entonces, es decir, de los siglos XVI y XVII, eran los mayores exterminadores y esclavistas que pisaron el Nuevo Mundo.

Me alegra, pues, escribir que no, no lo eran. Más de uno pensará “ya está aquí el patriotilla de turno para barrer hacia adentro”. Piénsenlo, pero, por favor, miren antes los escritos de autores de la talla de fray Bartolomé de las Casas, dominico español, teólogo, profesor y jurista, de Francisco de Vitoria, también dominico y catedrático de Salamanca, u otros autores menos conocidos como Juan Ginés de Sepúlveda, Domingo de Soto o Juan de la Peña. Si bien es verdad que en muchas cuestiones estos personajes difieren, como es de esperar en importantes pensadores de la época, siendo uno de éstos, por ejemplo, la famosa cuestión de la “Guerra justa”, cabe destacar que en otras llegan a pleno consenso. Es este el caso de la esclavitud.

 

 

Así, debemos tener en cuenta que el pensamiento contrario a la esclavitud de los indios nace en un ámbito puramente católico, siendo cuatro de los cinco autores nombrados dominicos. Hay que decir, por otra parte, que mientras estas cuestiones se debatían, sí se produjo una situación de limbo doctrinal y legal en cuanto al esclavismo de los indios por diversas causas, donde destaca la guerra. La guerra, como siempre decimos, es una de las principales claves para entender la Historia, pero ¿qué pensaban los religiosos españoles de la guerra contra los indios? Injusta, ilegítima, en contra de la ley humana y divina… y adjetivos similares son los que utilizaron los cuatro dominicos, destacando las fuertes voces de fray Bartolomé y fray Francisco, mientras que Sepúlveda sí defiende la guerra contra los indios en casos como el de civilizar a los mismos, el que éstos cometieran pecados contra la ley natural (canibalismo, realización de sacrificios humanos, muerte de inocentes, idolatría, incesto, tiranía y rebelión contra la autoridad legítima) según el investigador de CSIC Jesús Mª Gª Añoveros, la infidelidad (practicar religión no cristiana) o para predicar y conservar el Evangelio.

Pero, ¿qué decían los personajes como fray Bartolomé para defender el derecho natural de los indios? Fray Bartolomé afirma interesantes premisas como que los indios, en el caso de que fueren bárbaros, lo que él niega, no pierden su propia libertad, y que a nadie se puede obligar a llevar una vida más humana según nuestras perspectivas. Afirma también que, por muy graves que fueran los pecados cometidos por éstos, nadie podría declararles la guerra legítimamente, que el castigo corresponde a los legisladores de la propia comunidad, y que todo quedaría a Juicio de Dios. O incluso, que la guerra sería injusta a la hora de salvar inocentes, pues, según fray Bartolomé, ésta causaría aún más males, como expone Jesús Mª García, y que, además, era una costumbre propia y aceptada por la comunidad. Hay aún muchas más reflexiones interesantes en el pensamiento de este fraile dominico, dedicado a la defensa de los derechos de los indios que les animo a conocer.

"Leyes Nuevas"En cualquier caso cabe destacar que cincuenta años después del descubrimiento de América por Cristóbal Colón, bajo el reinado del emperador Carlos V, se crearon las llamadas Leyes y ordenanças nuevamente hechas por su Magestad para la gobernación de las Indias y buen tratamiento y conservación de los Indios, más conocidas como Leyes Nuevas de Indias, por las que se establecía cuidar y mantener el gobierno y buen trato de los indios, no poder reducírseles a la esclavitud por ningún motivo y que los existentes fueran manumitidos (liberados), mejorar sus condiciones de vida y trabajo y que los indios fueran puestos bajo la Corona, como súbditos más.

No quiero con estas líneas transmitir la idea equivocada de que los españoles hemos sido siempre en nuestra historia los eternos defensores del bien y la justicia, la concordia y la paz, pues ahí sí pecaría de demagogo, sino dar a entender que la España de Carlos V y Felipe II, eternamente mal vista hoy en día por casi todos, no sólo no llevó la esclavitud a la población nativa de los nuevos territorios pertenecientes a la Corona de Castilla, sino que además permitió un beneficioso intercambio en todos los ámbitos entre ambos continentes. 

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7 Responses

  1. mrclo

    Siento decirte que no comparto tus ultimas palabras, a mi parecer no fue un beneficioso intercambio, creo que salieron ganando los españoles, no los “indios” (pues no son indios, como los llamas en tu articulo, si no mas bien indígenas).

    1. Es normal que no todo el mundo comparta las opiniones del autor, por eso me alegro de que se hagan ver los puntos de vista en desacuerdo con el artículo. En cuanto a su visión de que los españoles salieron ganando, depende del punto de vista del que se trate. ¿Material? Posiblemente sí, al principio. Los españoles explotaron los recursos naturales del lugar, pero, a lo largo del tiempo, ¿no se reinvirtió esa riqueza en el propio suelo americano? ¿No participaron de ello paulatinamente nativos y criollos, que fueron desplazando poco a poco a los españoles? ¿Pasó lo mismo en América del Norte? ¿Participaron igual mohicanos, lakotas o sioux de las riquezas obtenidas por franceses, ingleses, holandeses y alemanes? ¿Se unió en América del Norte la población nativa con los colonizadores?
      Por otra parte creo firmemente que fueron los nativos los que salieron ganando, pues no sólo se les llevó el Evangelio, y la espiritualidad de que todas esas gentes participan hoy, sino que se les llevó la cultura grecolatina, pulida por quince siglos de cristianismo, entre otras muchas riquezas intelectuales, y eso para mí, como humanista, no tiene precio. Pues ahí tenemos un historiador de la talla de Lucas Alamán, poetas como Rubén Darío, y escritores de tantísima calidad como Gabriel García Márquez o nuestro contemporáneo Mario Vargas Llosa. Creo que no hará falta enumerar la lengua de don Miguel de Cervantes.
      En cuanto a su apunte sobre la nomenclatura “indios”, he de decir que es dada por correcta en el ámbito académico para referirse a los nativos del continente americano, y no lo afirma un servidor, sino el investigador del CSIC citado en el artículo, siendo también correcta, por supuesto, la acepción “indígena” (válida para referirse a toda persona procedente de un lugar), pues Colón no creyó llegar a América, sino a las Indias Orientales. Por otra parte, son llamadas las “Leyes Nuevas de Indias” por ese mismo motivo.
      Gracias por su comentario.

  2. Nacho

    Sencillamente, ¿por qué no podemos creer que en la Historia se han hecho cosas buenas?, no digo perfectas, sino buenas, y grandes.
    ¿No existen las grandes gestas más que en literatura o en las pelis?
    Seguimos prefiriendo condenar de forma unánime que hacer el mínimo esfuerzo por salvar, aunque sean las espinas… Nos es más cómodo el mito.

    Muchas cuestiones hay, porque lo cierto es que, hoy seguimos siendo más cercanos a un argentino o a un cubano que a un vecino próximo como el francés o incluso el portugués…
    ¿Cómo pueden seguir conservándose lenguas indígenas como el nahualt de no ser por sacerdotes escribas que se preocuparon de traducirlas? ¿Qué es eso de las “Controversias de Valladolid” de 1550, en dónde el propio Carlos V se planteó si parar la conquista porque los españoles tal vez estaban en las Indias de manera ilegítima?

    Si el hombre ha hecho cosas buenas a lo largo de la historia, sea del pueblo que sea, no voy a sentir vergüenza… me alegro por saber que la realidad supera muchas veces a la ficción.

    Además, más que espinas tiene este pez… ¿quién conoce el episodio de los 13 de la fama? ¿quién sabe qué hablaron Hernán Cortés y Pizarro cuando se encontraron, uno de ida y otro de vuelta, en España? ¿Quién sabe que el Quijote esta basado… ¡¡en un personaje real!!, buscador de El Dorado, fundador del reino de Nueva Granada y que, con unos sesenta años, lo encontrábamos remontando el Amazonas? ¿adónde fueron a parar las universidades españolas? ¿y las imprentas? ¿y qué pone en el testamento de Isabel la católica?

    Oye, que no, que somos todos bárbaros, no te fies de nadie, olvídate, que el hombre es un gusano y esto una guerra salvaje del más fuerte y tal…

  3. Ricardo

    Convengo, amigo Antonio, que nuestros antepasados españoles no aportaron a las Américas, únicamente la rigidez radical de su dogma religioso (exacerbado en un tiempo en que la cruz y la espada iban una en cada mano) o el autoritarismo de su talante “civilizado” , cargado de ansias de gloria, bienes y poder, dispuesto a arramblar con todo lo que de valor se detectara.

    Allá llevamos también nuestra bella lengua que arraigó con fuerza, para florecer a día de hoy con ejemplos cumbre de la literatura universal.

    También les exportamos nuestra alegría y frescura, el modo alegre de la vida y un puñado de ideas culturales que cimentaron en buena parte la América de hoy. Pero financiación … poca , por eso la mayoría tiran a pobres

    Y aquí una paradoja; medio milenio después ellos nos exportan un nativo como Papa ¡y que insiste en la cercanía a los pobres! En la misma Roma se presenta con arranques de la teología de la liberación, denunciando excesos, aunque eso sí ¡con cuidadín! Que pensará aquella curia tan rimbombante y engolada.

    Por otro lado, un abrazo. Espero te vaya bien y estés feliz.

    Ricardo

    1. Es esencial, o por lo menos eso pienso yo, querido Ricardo, sumergirse en la Historia para deshacer mitos, lo malo es que muy pocos (que no se dediquen a ello) lo hacen, y los que lo hacen no suelen ser escuchados. Hay que adentrarse en los documentos de la época, y ver qué pasó en realidad. ¿Quién se acuerda del período Iturbide-Santa Ana en Méjico? ¿En serio los países iberoamericanos son “pobres” por culpa de los españoles? ¿Es culpable la política colonial española de la actual carestía de productos básicos en Venezuela? Yo pienso que no, que la razón es otra… Podemos llevarmos muchas muchas sorpresas atendiendo a los escritos de la época.
      Gracias por seguirme. Estoy muy feliz, y espero que vosotros también. Un abrazo fuerte.

  4. Bierce

    Aquí se dicen medias verdades, si bien es cierto que la esclavitud indígena en las américas no existió (por lo menos desde 1512 con las leyes de Burgos deja de existir oficialmente) no es menos cierto que la esclavitud negra si fue una realidad, una triste y lucrativa realidad que empañó el colonialismo europeo en América, se declara legal en España y Portugal desde el tratado de Alcáçovas (1479). Dicho esto, algunos prestigiosos hispanistas como Bartolomé Bennasar o Joseph Perez insisten en que las condiciones de la conquista y la colonización no fueron iguales en todas partes y que en determinados lugares los indígenas eran peor tratados que los esclavos o viceversa, dependiendo del grado de integración en la cultura y la fe europeas y de la implicación de los misioneros y los corregidores en el bienestar de los nativos.
    Tampoco conviene olvidar que desde 1580 hasta 1640 España fue la mayor potencia esclavista del mundo al concentrar el comercio de esclavos Luso-Español.
    Tampoco hay que olvidar que la intención de mejorar la vida de los indígenas mediante las Leyes Nuevas quedó en nada pues las abolición del estado de encomienda y la mita (sistemas de trabajos forzosos impuestos a la población indígena) tuvo que revocarse para poner fin a la guerra de los encomenderos contra la corona de Castilla.
    Los indígenas eran considerados ciudadanos libres, pero súbditos de segunda clase, estaban relegados a los trabajos de manera forzosa por sueldos insuficientes y su derecho a la propiedad se limitaba a las tierras de menor calidad, las otras estaban reservadas para la corona, recordemos que esta situación injusta fe el detonante de la rebelión de Tupac Amaru II ya a finales del siglo XVIII en el Perú
    En mi opinión la colonización española no fue mejor que la colonización inglesa o francesa del norte de continente.

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