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‘La Guerra de los Doscientos Años’ de Abulafia: una obra necesaria

Ficha técnica

La Guerra de los Doscientos AñosTítulo: La Guerra de los Doscientos Años. Aragón, Anjou y la lucha por el Mediterráneo

Autor: David Abulafia

Editorial: Pasado & Presente

Año: 2017

Páginas: 360

Precio: 25 €
 

 

Antonio Miguel Jiménez Serrano


El periodo de tiempo que la historiografía, por influencia renacentista, conoce como Edad Media es, sin duda, uno de los más ricos en investigaciones de carácter científico, obras de divulgación, ensayos y narrativa histórica. Y en los últimos tiempos, aunque muchos no lo sepan, la Edad Media ha dado el gran salto a la vida cotidiana de las personas no especializadas, aunque haya sido mediante la (desgraciadamente) conocida reinterpretación distorsionada, pseudo-fantástica y grotesca de la guerra civil que enfrentó a la gran mayoría de la nobleza inglesa entre 1455 y 1485, es decir, la denominada Guerra de las Dos Rosas. Esto ha originado una saga de libros y una famosa serie que han reportado millones al creador y sus secuaces.

Es, por tanto, de dominio público que el medievo es una fuente inagotable de inspiración. Pero la historia medieval no es solo una fuente de inspiración, es decir, aquello que se usa únicamente como matriz para la creación de algo nuevo, sino que es, en sí misma, una historia digna de contar, trepidantemente entretejida y depositaria de algo que las obras de ficción nunca podrán tener: lo acaecido, lo que nos ha formado. Esto es lo que presenta el genial medievalista David Abulafia en su libro La Guerra de los Doscientos Años. Aragón, Anjou y la lucha por el Mediterráneo (Pasado & Presente, 2017).

Centrada en el conflicto entre catalanoaragoneses y angevinos por el poder en el Mediterráneo durante la Baja Edad Media, la nueva obra que nos presenta Abulafia, especialista en los reinos mediterráneos durante la Edad Media y el Renacimiento, y profesor de Historia del Mediterráneo en la Universidad de Cambridge, está estructurada en tres partes que abarcan los siglos XIII, XIV y XV desde las perspectivas de las dos potencias en liza. El autor, haciendo gala de una gran erudición al tiempo que de una narrativa ágil y sin exceso de notas, no se deja nada en el tintero para poner de relieve, por ejemplo, la importancia de Sicilia en los planes políticos de cualquier reino que quisiera destacar en el Mediterráneo por aquella época; o la no menos importante cuestión de los factores económicos y productivos, elementos, sin duda, capitales dentro de las políticas tanto de catalanoaragoneses como de los de Anjou. Como afirma el propio autor, “el resultado es una visión de conjunto de los cambios políticos y económicos ocurridos en las tierras dispuestas en torno al Mediterráneo occidental, y no solo en Italia y España, sino también en Francia y aun en África”.

La Guerra de los Doscientos Años
El autor, David Abulafia.

Así, es necesario subrayar un hecho que puede pasar desapercibido: la Edad Media, con sus acontecimientos más importantes, no se concentra solo en la Europa septentrional o central, como tradicionalmente ha pasado al imaginario colectivo, sino también, como en tiempos de los emperadores romanos, en torno a las costas mediterráneas. Las pugnas de los emperadores alemanes en Italia, primero contra las independientes ciudades lombardas del norte, y luego contra los reyes del sur de la Bota (a excepción de los Hohenstaufen) apoyados por el papado, ya normandos ya angevinos, fueron el verdadero punto crítico, a la vez que dinámico, de la política de la época. No por nada el reino normando de Sicilia marcó un antes y un después en el siglo XII, y que casi un siglo más tarde Federico II Hohenstaufen se encargaría de desarrollar hasta construir la primera prueba de Estado moderno hasta la unión de las coronas hispánicas de Castilla y Aragón. Cabe aquí señalar el importante apunte de Abulafia con respecto a la innovación llevada a cabo por los reyes normandos de Sicilia, quienes, afirma, “adaptaron los sistemas burocráticos griego y árabe existentes en dicha isla y en la Italia meridional, emplearon a administradores profesionales de gran competencia de dentro y fuera de aquellas tierras y desarrollaron un funcionariado políglota”.

El autor, haciendo gala de una gran erudición al tiempo que de una narrativa ágil y sin exceso de notas, no se deja nada en el tintero.

La sofisticación del aparato gubernamental del reino de Sicilia, sumado a su importante economía basada en el tan necesitado grano y a su excelente posición estratégica para las rutas comerciales, además de otros factores, convirtieron la isla (y el Sur itálico) en el más preciado trofeo del Mediterráneo durante la Baja Edad Media. Carlos de Anjou, amparado por el papado, reclamó el reino con la finalidad de poseer el paso de Occidente a Tierra Santa y al Norte de África supuestamente con fines cruzados, pero el exceso de entrada de agentes extranjeros en la administración y el exceso de impuestos desveló otros objetivos menos idealistas y más prácticos, provocando el suceso conocido como “Vísperas sicilianas” en 1282, y la entrada en el juego suritálico y siciliano de Pedro III de Aragón y sus catalanoaragoneses. Daba así comienzo a lo que el autor describe en el prefacio como “una de las grandes disputas eternas que arrastraron a papas, emperadores y príncipes franceses y españoles al campo de batalla”.

Mención especial merece el gran conocimiento por parte de Abulafia de la Corona catalanoaragonesa y, más en general, de los reinos hispánicos durante el Medievo. Es muy de agradecer que por parte de estudiosos extranjeros de nivel se trate la importancia del papel hispánico en la historia europea, en este caso en su vertiente mediterránea, en ámbitos distintos a los acostumbrados, como la Monarquía hispánica o el Imperio español.

Finalmente, puede decirse que esta obra era ya necesaria en España, donde un tema tan concreto, pero a la vez tan importante, como es el surgimiento del poder mediterráneo de la Corona catalanoaragonesa, “la otra cara de España” en palabras de Abulafia, se había dejado de lado por divulgación histórica, que se había decantado por la Corona castellana y el Atlántico, quedando Aragón y el Mediterráneo relegados al ámbito académico en el mejor de los casos. Sin duda, La Guerra de los Doscientos Años puede catalogarse como libro de cabecera para entender el desarrollo sociopolítico y económico de la Corona de Aragón e Italia durante el periodo bajomedieval y moderno.

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