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La desgastada memoria

La desgastada memoria

Angélica Anquela Gil
@AAnquela

El 10 de diciembre del año 2007, bajo presidencia socialista a cargo del ahora  expresidente del Gobierno José Luís Rodríguez Zapatero, salía a la luz el recién aprobado Decreto de Ley de Memoria Histórica (publicado en el BOE del día 27 de diciembre). Ante esta ley se rendía toda una campaña de propaganda bibliográfica que daba por hecho que el debate volvía a estar en la calle. Historiadores, periodistas, escritores… todos dieron por hecho que el debate estaba a gusto de todos y al servicio de cualquiera.

No solo se disponía de un compendio de veintidós artículos, si no que se publicaba a disposición del ciudadano un sitio web donde estudiar, entre otras cosas, los antecedentes de dicha Ley.

Es curioso cómo por entonces se pusieron a disposición ciudadana dos estudios detallados a modo de Comisión Interministerial. En dichos informes, supongo que poco leídos por el usuario (más atento a la prensa que al documento), constaba el historial de actuación del Estado ante dicha tarea de recuperación del  pasado, para entonces moral, económica, y de justicia para con el ciudadano español.

No aparece en dicho sumario Interministerial la pública amnistía del general Francisco Franco, dictada el día 1 de abril de 1969, y publicada correspondientemente en el BOE del citado día. Dicha amnistía hacía referencia a los delitos cometidos anteriormente al 1 de abril de 1939, es decir, delitos de guerra. Siguiendo muy de cerca a esta anterior, se publicaba en el año 1978 una Ley de Amnistía firmada por el Rey Juan Carlos I que a primeras parecía querer partir de cero ante una sociedad española ansiosa por el cambio y por una democracia que de momento no parecía llegar.

Lo más puntilloso de este estudio está en el desglose que realiza de las siete legislaturas anteriores a la del año 2005. Detalla de una manera muy acertada todos los proyectos de ley que se fueron habilitando para abarcar este pasado una y otra vez, adaptado siempre al gusto del ciudadano. Es de destacar cómo este estudio de legislaturas representa una sociedad enfrascada en el cambio y comprometida con la reparación del pasado. Algunos de los veintidós artículos de la por entonces reciente Ley, ya pisaban algunas disposiciones anteriores… Numerosos historiadores se han sumado ya a la causa de que esta Ley no era del todo necesaria ni justa, sobre todo en un tiempo en el que el olvido ya estaba asentado en la calle (o al menos eso se pensaba). 

La sobrevaloración que se le dio en su día a la palabra “memoria” dejó claro que el olvido no corre por cuenta del Estado. Abarcar una tarea tan personal a nivel judicial siempre fue tarea ardua para el gobernante. Es por ello que sin gusto ni gloría debemos destacar que dicha Ley fue suprimida en presupuestos hace ya dos años. La responsabilidad económica era, lo primero, inabarcable, y lo segundo, desvariada, ya que superaba los presupuestos destinados años anteriores. Pero lo inabarcable no solo se vio en el campo económico, sino también en el campo moral.

Les guste o no, a día de hoy la Historia es la que es. La memoria ni pudo ni podrá cambiar el pasado. Es por ello que a día de hoy, a generaciones como la mía nos parece desmesurado este sobreabuso bibliográfico que se le está dando al asunto. Dejemos a los historiadores trabajar en su campo, que es el de la verdad escrita, y a los escritores interesados en ventas en el suyo, el de la verdad oral. Pero recuerden: no hablen sin saber. Hasta el Estado en su día intentó ser parcial y comedido, se diga lo que se diga.

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5 Responses

  1. Bierce

    pues los historiadores del instituto de estudios históricos de San Pablo CEU aparte de ser unos propagandistas del franquismo, no tienen ningún prestigio academia ni dentro ni fuera de España (no como Viñas, Preston o Thomas que se los rifan las universidades más prestigiosas del mundo) eso también debería haceros reflexionar.

    1. Hombre en camino

      Lo sentimos Bierce, pero no sabemos muy bien qué tiene que ver su comentario con lo que se comenta en el artículo. Nos limitamos a responder a aquellos usuarios que razonan sobre lo expuesto en las entradas. No polemizamos sobre personas e instituciones que no vienen al caso del tema tratado.

      De hecho, según las normas de esta web su comentario está en el límite de lo que podríamos aceptar, pues podría resultar ofensivo para terceras personas ajenas a esta publicación: “no se aceptarán ni publicarán aquellos que resulten ofensivos para la integridad de la persona y falten al respeto de otros participantes en el debate”.

      Si lo hemos aceptado ha sido porque en otras ocasiones sí ha comentado el contenido de nuestros artículos haciendo un uso responsable de este foro.

    2. Angélica Anquela Gil

      Estimado lector, disculpa el retraso en contestarte, he estado fuera un tiempo. Como bien se comenta desde esta página web, no tenemos ninguna relación con dicho Instituto. No obstante, sí que me gustaría contestarle a lo que usted llama desmemoria. Verá, el objetivo de este articulo no es otro que poner en su justo valor la memoria mediante un estudio selectivo de legislaturas y de leyes, que como yo creo, hablan por sí solas de lo que nuestra sociedad ha hecho y sigue haciendo por la historia y por el pasado. No creo que hable de desmemoria, más bien hablo del mal uso de la memoria. Espero haberle podido aclarar algo, aunque creo que su comentario no está dirigido al articulo en concreto. Gracias.

  2. Bierce

    Me explico, el instituto de Estudios Históricos CEU también ha hecho su memoria histórica, editando trabajos de contenido parcial sobre la historia reciente y alentando el “guerracivilismo” que tanto se critica desde aquí (o eso me parece).
    En definitiva, reaccionar a la memoria histórica con desmemoria histórica es igual o más censurable que la dicha ley.

  3. Hombre en camino

    Lo sentimos de nuevo Bierce, pero no existe ninguna relación directa entre el Instituto CEU de Estudios Históricos y esta web, y en concreto con la redactora de este artículo. Por lo tanto, comprenderá que no podamos responsabilizarnos de las opiniones de dicho Instituto vertidas en sus publicaciones.

    Agradecemos su aclaración, pero seguimos sin poder responderle.

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