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La Agogé

Antonio Miguel Jiménez Serrano

Podríamos afirmar, sin temor a equivocarnos, que la Agogé espartana fue una de las más duras educaciones que han tenido lugar en la historia de la Grecia Antigua. Para poner en situación a aquellos que no estén familiarizados con este tema, muy comentado desde el éxito de cierta película que narra con total exactitud las palabras que ya dijo una vez Heródoto de Halicarnaso, padre de la Historia, debemos decir, en primer lugar, que fue ideada por una figura que, ya en tiempos de Platón, se consideraba legendaria.

Licurgo, el gran legislador lacedemonio enmarcado entre los siglos VIII y VII a.C., que, según nos cuenta Plutarco, historiador y biógrafo griego del siglo I, recorrió los principales lugares del Mediterráneo, como Creta o Egipto, recopilando leyes y costumbres que le parecían beneficiosas, y desechando las que no concordaban con su forma de ver la vida. Así, al llegar a Esparta, y proponer este modelo político-social en el ágora, y casi ser apaleado, logró convencer a los principales de la polis para establecer el nuevo sistema de gobierno, más conocido como gran Rhetra, que incluía un modelo político, social y educativo centrado en el igualitarismo, la severidad, disciplina y austeridad, y la imposibilidad de acaparar el poder.

El pilar principal de este sistema político, como muy probablemente están pensando, era el sistema educativo, más conocido como Agogé. Normalmente, cuando se trata este tema, se comienza hablando del parto de las madres espartanas y el famoso reconocimiento de los ancianos y arcontes, que más adelante trataremos. Pero siendo fieles a quien de todo ello nos informa, Plutarco, comenzaremos en la educación femenina, que es el verdadero origen de la Agogé.

De esta manera, hay que decir que ya desde muy pequeñas, las niñas espartanas se entrenaban en todo tipo de artes físicas como la jabalina, el disco, la lucha o la carrera, siendo las únicas mujeres que participaban en juegos masculinos (exceptuando el pugilato y el pancracio, deportes excesivamente duros). Según crecían debían seguir ese entrenamiento, lo que hacían desnudas, al igual que los niños, para endurecer el cuerpo y ahuyentar todo tipo de complejo. Se creía que llegarían más preparadas al parto y darían a luz niños sanos y fuertes. Recordamos las famosas palabras de Gorgo, hija de Cleómenes I y esposa de Leónidas I, en repuesta a la frase de una mujer extranjera que afirmaba que sólo las mujeres espartanas mandaban sobre los hombres: ¨es que sólo nosotras parimos hombres¨.

Según Plutarco, cuando estaban listas para la unión con el hombre, éste las raptaba, y así se producía el enlace. De esta manera llegamos al punto por el que se suele empezar a explicar la educación lacedemonia, por el nacimiento. En  primer lugar, el recién nacido, al no ser propiedad de los padres, sino de la polis, era presentado ante los miembros más ancianos de la tribu a la que perteneciera. En palabras del propio Plutarco, ¨si era robusto y fuerte, daban orden de criarlo, pero si era esmirriado e informe, lo enviaban hacia las llamadas Apótetas, lugar del abandono¨. Hay que decir que este proceso sólo afectaba a la clase principal de la ciudad, los espartiatas, supuestamente descendientes de Hércules, pero realmente primigenias tribus dorias.

El niño era criado por una nodriza, y a los cinco años se le asignaba a un agele o ¨grupo de compañeros¨. Ya a los siete años, los niños comenzaban la instrucción formal, en la que vivían en condiciones extremas fuera de las ciudades, vestidos con una túnica corta de lana o jitón; debían robar para vivir, siendo duramente castigados si eran descubiertos, forzados, así, a desarrollar y agudizar el ingenio, dormían en campamentos improvisados dirigidos por los chicos mayores que habían logrado superar las más aciagas pruebas y, finalmente, a los veinte años eran aceptados en la sociedad espartiata. Nos cuenta el cronista cómo un niño espartano, que había cazado un zorro vivo, para que no lo descubrieran se lo guardó en el interior del jitón, y el animal, mientras el niño permanecía impertérrito, lo devoraba internamente, cayendo finalmente muerto el joven.

Pero no sólo la educación se centraba en la dureza y la militarización, también se enseñaba a los niños desde muy pequeños la expresión de palabra corta y concisa (de ahí lacónica), para que, como dice Plutarco, ¨a base de mucho callar, fueran sentenciosos y estuviesen bien formados de cara a dar respuestas¨. Se les transmitía la piedad y costumbres religiosas, aprendían música y táctica, además del cuidado del cuerpo y de sus armas, siguiendo un estricto régimen de ejercicio que solo disminuía en tiempo de guerra, ¨siendo así los espartanos los únicos hombres para los que la guerra era un descanso¨. A la hora de pelear, nos vuelve a contar Plutarco, teniendo la falange ya formada, el rey sacrificaba una cabrita, y daba la orden a los flautistas de tocar un himno, que junto con el inicio del avance de la línea, producía un espectáculo solemne y sobrecogedor.

Si algo podemos decir de la educación espartana es que, en primer lugar, era totalmente inhumana y reducía al individuo a la nada. Eso desde la perspectiva actual, entendiendo su educación como completa y absolutamente bárbara y cruel. Pero, como siempre decimos, la perspectiva actual no vale para entender la Historia. Decimos a favor de los espartanos que si alguna vez fueron grandes, fue por su extremo sentido del sacrificio, el sufrimiento y el dolor, eternos ¨compañeros de fatigas¨ del ciudadano lacedemonio.

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8 Responses

  1. ¡Es el artículo con el que más he aprendido! Siempre es un placer leerte para los que queremos conocer la historia. Se me vienen abajo muchos mitos forjados en torno a Esparta, y levanto otros nuevos, como el de la fortaleza femenina en Lacedemonia.

    1. Además, Fernando, la Agogé y, en general, el sistema político espartano, fue envidiado por importantes personajes como Platón, Aristóteles o Jenofonte, que la ensalzan siempre que pueden en muchas de sus obras. Aunque hay que decir también que, a la larga, produjo un fenómeno de introversión en Esparta, y, subjetivamente, creo que nació con los ¨días contados¨ a causa de la peculiar situación de Esparta. A pesar de todo, me encanta que te haya gustado, un abrazo.

  2. Excelente, Antonio, una vez más, y he aprendido, también, mucho. Quizás podrías haber citado el lema de “con el escudo o sobre el escudo” que se lee en Tirteo de Esparta (un poeta que te interesará revisar) y del que se reía Arquíloco de Paros. Es sencilamente sublime, de verdad… Enhorabuena, tienes madera -e insisto en ello-.

    1. ¡Muchísimas gracias Javier! Me alegro de que te haya gustado y aportado algo. Por lo de Tirteo lo pensé, el famoso dicho de la madre espartana a su hijo, ¡por cierto! Tirteo, a parte de establecer el idioma jonio, fue un gran flautista, por lo que podemos pensar que entró en batalla más de una vez. Muchas gracias de nuevo, un abrazo.

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