Home > Historia > El día en que se inventó el cruasán

El día en que se inventó el cruasán

Antonio Miguel Jiménez Serrano

Durante todo el siglo XVI, los Habsburgo habían llevado las riendas de Europa, luchando dentro y fuera de sus fronteras. Carlos, el gran emperador, nieto de los Reyes Católicos y de Maximiliano de Habsburgo y María de Borgoña, había sido el portador de dos coronas que apenas nadie podría haber llevado. Cargó con el peso de la monarquía hispánica, herencia materna, y con el del Sacro Imperio, por parte de su padre. Acabó agotado, envejecido, enfermo… Cansado, en 1556 determinó abdicar y retirarse al monasterio de Yuste, donde no sólo se preocuparía de su alma, llegado el ocaso de su vida, sino que además introduciría en España el gran secreto de la fabricación de cerveza de abadía, procedente de su tierra natal, actual Bélgica, pero eso es otra historia. Lo cierto es que la abdicación de Carlos estuvo marcada, como a su vez lo estuvo la de Teodosio el Grande, por la división. Dejó la corona hispánica a su hijo Felipe, y el título de Imperator a su hermano Fernando. Carlos no quería dejar a su hijo la misma carga que absorbió su vida, pero tampoco quería que sus posesiones quedaran en manos extrañas a los Habsburgo, de ahí su decisión. La fuerza se dividió.

El emperador Carlos

Creó, por ello, una nueva rama Habsburgo soberana en Austria bajo el gobierno de su hermano Fernando, como ya dijimos (archiduque de Austria, duque de Estiria, Carniola y Carintia, conde de Tirol, etc.) pero dependiente del emperador. Con la muerte de Carlos, Fernando se convertía en Fernando I, pasando por voluntad de su hermano de “Rex Romanorum” a Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico. Su matrimonio, además, con Ana de Hungría en 1521 unificó a los territorios de los Habsburgo los reinos de Bohemia y Hungría tras la muerte del monarca Luis II, cuñado de Fernando, en la batalla de Mohács contra los turcos en 1526. Tras esta batalla, la Sublime Puerta (Imperio turco) no dejó respirar a los Habsburgo austriacos, habiendo campañas en Hungría e intentos de tomar Viena desde 1526 hasta 1562, cuando Fernando consigue una ajustada tregua. Muere, finalmente, dos años después en Viena.

Con Maximiliano II, hijo de Fernando I, la defensa contra los turcos a partir de 1566 volvió a ser primordial, enfrentándose a los poderosos ejércitos de Solimán, llamado el Magnífico, figura principal del Imperio turco en todo este siglo, que llegó a reunir grandiosos ejércitos que amenazaban entrar en Europa, vertebrados por una potente élite de jenízaros. A la muerte de éste, Maximiliano aprovechó y firmó la paz con Selim II, hijo de Solimán. Con el ascenso al sultanato de Murad III la guerra se reanudó y no cesó, exceptuando la Paz de Vasvár, que duró unos veinte años, entre los dos imperios, hasta el año de Nuestro Señor de 1682.

En aquel año la situación era insostenible. Los otomanos habían instigado y patrocinado las revueltas protestantes y anti-Habsburgo en Hungría de forma encubierta, creando graves problemas al emperador Leopoldo I. Finalmente, el Gran Visir Kara Mustafá, con el beneplácito del sultán Mehmet IV, movilizó un ejército que en agosto de 1682 comenzó a sitiar y tomar plazas fuertes. Ante esto, el emperador Leopoldo no se demoró y comenzó a pedir auxilio. España, la anterior garante del catolicismo en Europa, vencedora del turco, estaba agotada, Francia, defensora del cristianismo, era enemiga de los Habsburgo y aliada encubierta de los otomanos… Sólo se podía pedir ayuda al papa y a una entidad casi desconocida en el juego internacional: la Mancomunidad polaco-lituana, cuyo rey, Juan III Sobieski, firmó un tratado de alianza con el objetivo de la mutua defensa contra los turcos.

Juan Sobieski tras la batalla

En marzo de 1683, el Gran Visir movilizó un ejército digno del sultán, y se dirigió con paso firme a Viena. En julio llegó la primera tropa a unos pocos kilómetros de la ciudad, en torno a cuarenta mil tártaros, tras ellos, venía el ejército. Tras saber esto, Juan Sobieski movilizó un gran ejército que él mismo guió al mes siguiente hasta Viena. La derrota parecía cercana… Leopoldo, organizando las defensas de la ciudad con las escasas tropas que tenía y marchó a Linz con un gran número de habitantes de la ciudad. El turco preparaba un ataque total el 12 de septiembre ante los pocos alemanes, loreneses e italianos que defendían la plaza. Pero Kara Mustafá no contaba con Juan Sobieski, que haciendo honor a su pacto y su palabra, había llevado casi cuarenta mil húsares alados a las mismísimas puertas de Viena, y que cayendo de forma brutal sobre los ejércitos otomanos provocaron en éstos unas veinte mil bajas en cuestión de horas.

Húsares cargando

El ejército turco fue desmantelado por Juan Sobieski, un rey apenas conocido, pero que, como Carlos en 1525, había librado a Europa de la invasión turca. Aquel día significó el paulatino declive turco y la recuperación constante de territorios por estos arrebatados. Juan Sobieski mandó una carta al papa Inocencio IX en que decía: Veni, vidi, Deus vicit (vine, vi, Dios venció). La ciudad de Viena, jubilosa, se encendió de fiesta y alegría, y todos los pasteleros de la ciudad comenzaron a hornear medias lunas crecientes (cruasán) de hojaldre, chanza del estandarte turco. Aquel día, dicen, Juan Sobieski retó a su caballo para ver cual de los dos comía mayor cantidad de dichos dulces. Y Sobieski ganó.

Continúa el camino...
Blancos contra rojos: la Guerra Civil rusa
La Revolución de los bolcheviques
El retorno de un rey. La aventura británica en Afganistán 1839–1842
Blitzkrieg, la guerra relámpago de Hitler

Deja un comentario

Este sitio emplea cookies propias y de terceros para mejorar su calidad. Si continúa navegando o utiliza el scroll de navegación vertical, aceptará implícitamente el uso de Cookies. Puede consultar más datos en nuestra Política de Cookies

Las opciones de cookie en este sitio web están configuradas para "permitir cookies" para ofrecerte una mejor experiéncia de navegación. Si sigues utilizando este sitio web sin cambiar tus opciones o haces clic en "Aceptar" estarás consintiendo las cookies de este sitio.

Cerrar