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Caesar et exercitus

Antonio Miguel Jiménez Serrano

Aunque hasta el momento no ha sido necesario, pues nuestro principal objetivo es conocer mejor la figura de Cayo Julio César, llegamos a un punto en el que es primordial aportar algunas nociones básicas sobre el ejército romano que, por otra parte, van inseparablemente ligado al personaje que tratamos. Seguiremos además, como hasta ahora, los pasos de este apasionante personaje.

César conduce al ejército, serie Rome


Tras la pretura en Hispania, César vuelve a Roma, y es elegido cónsul en el año 60 para el 59 a.C. Pero en Hispania, el pretor había experimentado el mando militar y, acostumbrándose a su ejercicio, como si hubiera nacido con el imperium debajo del brazo, llevó a cabo una brillante campaña de pacificación de la Ulterior y derrota de los lusitanos cuya envergadura le reportó el primer triunfo de su carrera. Un triumphus era un honor que el Senado romano concedía en muy raras ocasiones a ciertos magistrados en reconocimiento a una campaña exitosa y brillante. Se realizaba una procesión desde el Campo de Marte, a través de la Vía Sacra, hasta el templo de Júpiter Óptimo Máximo, en el Capitolio. Mientras, el triumphator acompañado de sus tropas, trofeos y rehenes, era conducido en una cuadriga donde iba también un esclavo que le repetía: Respice post te, hominem te esse memento (“mira tras de ti y recuerda que eres un hombre”). Pero César tuvo que renunciar al mayor honor que se le podía conceder a un romano durante la República a causa de una treta de uno de sus más enconados enemigos políticos, Catón el Joven. Esto lo hizo por una sencilla razón: tenía planes que no podían esperar.

Como decíamos, en el año 60 a.C. César es elegido cónsul, resultado, entre otras muchas cosas, del impulso a su candidatura aportado por el Triunvirato, formado por Pompeyo, Craso y él, del cual me encantaría seguir hablando si las líneas no jugaran en mi contra. De esta manera, César da comienzo al plan que había ocupado gran parte de sus pensamientos… César, desde su mando en Hispania, y me atrevería a decir que ya desde sus primeras acciones como militar en Asia durante la época de Sila, portaba el ardiente deseo de llevar a cabo una campaña militar de dimensiones inimaginadas, como antaño hiciera el gran Alejandro. Esta campaña sería la conocida como Guerra de las Galias, que expondremos en siguientes entregas. Por otra parte, es importante que mencionemos de forma breve y concisa algunos factores que influyeron decisivamente en dicha campaña.

Cayo MarioComo ya expusimos en entregas anteriores (véase Cannas), las legiones romanas durante la República tenían un funcionamiento determinado y muy específico (velites, hastati, principes, triarii), pero a finales del siglo II a.C. Cayo Mario, el tío político de César, rompe esta estructura, conocida como sistema manipular (pues constaba de una división en manípulos) y establece una nueva organización (Reformas de Mario, que constaban de una división en cohortes) que conllevó grandes e importantes cambios. Algunos de ellos son la entrada en el ejército de no propietarios, la homogeneización del equipamiento, que convirtió al romano en un ejército de infantería pesada, de legionarios, a modo de los anteriores principes, o la profesionalización, que generalizó el entrenamiento e hizo del ejército una buena posibilidad de obtener riquezas y promoción social.

Es con este tipo de ejército con el que César acomete sus primeras acciones bélicas en Hispania y se embarca en los proyectos de la Galia. César, entrenado desde joven, se hizo muy pronto un nombre entre las filas del ejército, pues según coinciden todas las fuentes (Plutarco, Suetonio, Dión Casio o Plinio el Viejo) era un hábil combatiente. Estos referentes de la Historia nos cuentan cómo César solía ir a la vanguardia de sus tropas, lo que no hizo sino acrecentar la admiración y fidelidad de sus hombres hacia él a la vez que elevaba la moral del contingente. Las legiones VII Claudia, VIII Augusta, IX Hispana y X Equestris (posteriormente Gemina) fueron creadas por César personalmente para la campaña de las Galias a base de veteranos curtidos a su amparo durante la pretura en Hispania, si bien con un importante número de refuerzos hispanos y tropas auxiliares.

Julio César lidera a sus hombres desde la vanguardia

Cincuenta. Es el número de batallas libradas por Julio César que Plinio el Viejo, uno de los historiadores romanos con mayor credibilidad, nos ofrece en sus escritos, añadiendo Apiano que sólo treinta de ellas tuvieron lugar en la Galia. Bien es verdad que no podemos entender cuál era el concepto de batalla de éstos, si incluían también escaramuzas y luchas similares, o si, como suele pasar con tan lejanas fuentes, exageran un tanto las cifras. En cualquier caso, es importante señalar que Julio César había luchado más a menudo y con más éxito que cualquier otro general de la Antigüedad, siendo, hasta Napoleón, el comandante con más días de combate vividos, y sabiendo que el gran Alejandro participó en cinco batallas campales y tres asedios de envergadura. Antes de morir asesinado planeaba nuevas campañas en Dacia y Partia.

http://www.youtube.com/watch?v=rQQVlliQpRs

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