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Adulescentulus Caesar

Antonio Miguel Jiménez Serrano

Julio César, de nombre Cayo al igual que su padre y su abuelo, nació en el año 644 ab urbe condita (“desde que la ciudad fue fundada”), lo que equivaldría a nuestro año 100 antes de Jesucristo. Procedía de la gens Iulia, una de las familias patricias más reconocidas en Roma por su antigüedad y, lo que es más importante, por la supuesta procedencia de ésta con la diosa Venus. Aunque era una de las más antiguas, la familia de los Julios no tuvo un papel relevante en la vida pública romana hasta el siglo I a.C., a excepción de un Julio César que ostentó la pretura durante la Segunda Guerra Púnica. El peso político que caracterizó a la familia Julia durante el siglo I a.C. vino por parte de los matrimonios de los Julios con potentadas familias plebeyas, como la unión entre Julia, tía de César, con Cayo Mario, el gran reformador del ejército y vencedor de cimbros y teutones, o el caso de su propio padre, con Aurelia, cuyo padre y abuelo habían ostentado el consulado.

Por otra parte debemos entender que la fama (contemporánea, no actual) de la aristocracia romana procedía de las hazañas realizadas por sus antepasados o, en contadas ocasiones, de una brillante carrera o cursus honorum, como es el caso que nos ocupa. Hay que decir que el mundo romano giraba en torno a tres conceptos básicos: la dignitas, la pietas y la virtus, que, muy resumidamente, podríamos traducir como respeto (en lo social), piedad (en lo religioso/tradición) y coraje (en lo militar). Si estos elementos habían sido indentitarios de la familia, el joven aristócrata no tendría ningún problema a la hora de aspirar a un cargo público y poseer influencia. Pero no era ese el caso de la familia Julia. César tuvo que abrirse paso en una sociedad en la que se educaba a una aristocracia de modo que se supieran superiores al resto, incluso a otras familias patricias.

Familia romana

¿Cómo era educado un niño aristócrata romano? ¿Cómo fue educado César? Pues bien, cabe destacar que se educaban y entrenaban en todos y cada uno de los ámbitos de la vida, eso sí, con una característica común: la disciplina. Desde que nacen, tanto niños como niñas llevaban una vida propia de su edad, sin obligaciones, de juego y despreocupación. Ya en torno a los siete años, las niñas se centraban en las actividades de la madre, acompañándola en sus tareas, y los niños en las del padre. Éstos prestaban atención a las relaciones del padre en cuanto a sus clientes, lo acompañaban a escuchar los discursos forenses, aprendían los temas a debatir en el Senado… Entre los catorce y dieciséis años, el joven aristócrata abandonaba la llamada toga praetexta para tomar la toga virilis, convirtiéndose, así, en hombre adulto, tras afeitarse por vez primera, cortarse el pelo como correspondía a un romano, y realizar un sacrificio a Iuventus.

Niños romanos en la escuelaAdemás, los pequeños aristócratas recibían clase en sus casas por un paedagogus o maestro, normalmente un esclavo, siendo los griegos los más preciados, de varias materias, como Gramática, Retórica, Literatura o Matemáticas. Con el tiempo ampliaban a otras materias como el griego, la Filosofía y el Derecho. Además, como herederos del mundo helénico, practicaban la memorización, aprendiéndose las Doce Tablas del Derecho Romano por completo, por ejemplo. A lo largo de este aprendizaje seguían asistiendo al Foro y al Senado (en el sitio reservado a los jóvenes) para ir definiendo su capacidad dialéctica y de oratoria, tan necesaria y útil en la vida pública de Roma.

Jóven César, por Andrea di Pietro (ca. 1515)En cuanto a la educación física, no tenía nada que ver, en contraposición con otros ámbitos de la educación, con el mundo griego. Éstos hacían la gimnasia desnudos, llegando incluso a celebrar la homosexualidad, como dice Adrian Goldsworthy, aspectos rechazados por los romanos, que lo hacían vestidos en el Campus Martius (Campo de Marte), con el objetivo de conseguir fuerza y fortaleza física, además de tener un fuerte gusto militar en cada uno de los ejercicios que practicaban, centrados éstos en la carrera, la natación y la lucha con armas. Hay que destacar, además, la equitación, donde por ejemplo Plutarco nos cuenta que César, ya desde jovencito (adulenscentulus), era un diestro jinete, capaz de montar con las manos cruzadas a la espalda, conduciendo el caballo con las rodillas. Varrón nos cuenta cómo al principio César montaba más “a pelo” que con silla. Se hacía hincapié, por otra parte, en la lucha y el manejo de las armas, donde César tuvo que desarrollar una gran maestría a causa de ser de constitución más bien ligera, obteniendo una gran destreza con el gladius (espada), el scutum (escudo) y el pilum (jabalina), lo que sus tropas siempre apreciaron.

Así, tras la Guerra Social (91 a.C.) y las sangrientas luchas entre Mario y Cinna contra Sila (89-84 a.C.), este último llega al poder. César, oponiéndose al nuevo régimen, debe exiliarse, y será durante este exilio cuando comience el servicio militar y, por ende su carrera política. Entramos ya en el núcleo central de la vida de Julio César.

Continúa el camino...
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