Enamorarse de la novia de su mejor amigo

Violeta Sánchez Hidalgo
@Papovav

Enamorarse de la novia de su mejor amigo. Suena a tópico ¿verdad? Eso pensé yo, después de que la sensación de las corazonadas me viniera. Sí, es siempre esa sensación. Opresiva, contínua y angustiante. Controlable con mucho esfuerzo. Desesperante si me dejo llevar y la dejo avanzar a ella.  Después de “suena a tópico” pensé: “ no puede ser”. Ese “no puede ser” tan drástico que encierra dentro un “he visto que existe alguna posibilidad…”; “Él si se enamora no puede controlarlo…”; “Pero a mí me quiere…”; Mis pensamientos volaban, volvían , me apretaban… “AY MADRE” quise gritar, pero la sala de espera de la consulta no me invitaba a hacerlo. Seguí mirando a mi alrededor. – Qué buena decoración– pensé. A todo esto… me di cuenta de que entre los demás pacientes se empezaba a hacer evidente mi intranquilidad. Y eso me puso aún más nerviosa. Desquiciada, sin rumbo, y meneando la cola comencé a girar sobre mí misma. Me mareé y choqué contra el cristal de la pecera. Me había descontrolado otra vez por la posibilidad de perderlo. “¡¡Por favor, que pase el dueño del pez Betta!!”, se oyó desde el interior de la consulta. Era nuestro turno. 

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