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La mesura y desmedida de «The Young Pope»

Ficha técnica

Título: The Young Pope

Director: Paolo Sorrentino

Guion: Paolo Sorrentino, Umberto Contarello, Tony Grisoni y Stefano Rulli

Producción: HBO

Fotografía: Luca Bigazzi

Música: Lele Marchitelli

Reparto: Jude Law, Diane Keaton, Javier Cámara, Silvio Orlando, Scott Sheperd, Cécile de France, James Cromwell…

Duración: 60’ (10 episodios)

País: Italia

Año: 2017

Jorge Velasco Fernández
@JorgeVF88


Paolo Sorrentino es el nuevo director de cine italiano que está en boca de muchos parlantes sobre lo acontecido por el celuloide. Sus trabajos clásicos, sobrios y llenos de imágenes que apuestas por transmitir poesía están causando sensación en el público y la crítica así le aplaude sus obras.

Sorrentino en 2008 nos cautivó con Il Divo, con la que se consagró en su país al conseguir 7 premios de la academia italiana. A esta le siguió Un lugar dónde quedarse, con la que se hizo con 6 premios David de Donatello en 2011, y en la que vimos a un Sean Penn muy parecido al cantante de The Cure en horas bajas. Sin embargo, con la que ha dejado impronta ha sido con sus dos últimos trabajos, La gran belleza (2014), con la que logró el Oscar a película de habla no inglesa y 9 premios David de Donatello, y La juventud (2015), película con la que no obtuvo galardones pero sí el reconocimiento de la crítica y el público. Ahora ha dado el salto a la televisión con la controvertida The Young Pope.

The Young PopeLa serie narra el ascenso al papado de Lenny Belardo (Jude Law), que toma el nombre de Pío XIII como Sumo Pontífice y sus primeros pasos como cabeza de la Iglesia Católica y como Jefe de Estado del Vaticano. A priori todos los miembros del cónclave esperaban a un Papa plano que no armase mucho jaleo, sin embargo, el hecho de haber apostado por un hombre joven les hace ver que se han equivocado. Comienzan así las dudas de si en el cónclave verdaderamente influye o no el Espíritu Santo a la hora de elegir al sucesor de San Pedro.

Pío XIII, por su parte, es todo un personaje, en el mejor y peor sentido de la palabra. Como hombre tiene muchas dudas, incluidas las dudas de fe. Y como Papa apuesta por renovar las formas de actuar hacia un modo más conservador y oscurantista llegando al punto incluso de no querer mostrar su rostro e increpar a la población por haber olvidado a Dios en sus vidas. No se puede negar que sus discursos son fuertes y llamativos, interpelan al pueblo, pero también le dejan con cierto desaliento. Y es justo parte del propósito del nuevo Papa. Este hecho, junto a la imagen que transmite hacen ver que la figura del Santo Padre está cambiando.

No se puede negar que sus discursos son fuertes y llamativos, interpelan al pueblo, pero también le dejan con cierto desaliento. Y es justo parte del propósito del nuevo Papa.

Pío XIII es una persona coqueta, atlética, narcisista, rimbombante, transgresora… podemos llenarlo de epítetos infinitos. Pero también debemos atender a su personalidad, a todo aquello que le lleva a ser de dicho modo. Lenny creció en el orfanato de la Madre Mary (Keaton), en Estados Unidos, tras haber sido abandonado por sus padres. Este hecho es el que atormenta a Lenny, la falta de amor paterno y que le lleva a tomar decisiones y actitudes un tanto infantiles. Intenta llamar la atención y busca que no le pase a la Iglesia lo que a él le ha sucedido.

A medida que avanzan los capítulos, los espectadores verán que su personaje va virando de la desmedida a la mesura sin dejar títere por el camino.

A medida que avanzan los capítulos, los espectadores verán que su personaje va virando de la desmedida a la mesura sin dejar títere por el camino. Tratando de frenar ciertos abusos de la Iglesia y no controlando otros que aún se le van de las manos. Para ello, Lenny se rodea de nuevos sacerdotes a los que nombra cardenales para que se encarguen de frenar abusos, y para que los nuevos miembros también se rediman de sus propios pecados que atormentan su humanidad. Lenny es un hombre bueno, pero equívoco en las formas. Y esta imagen de la Iglesia puede hacer daño. No hay que entender la serie como lo que pasa en el Vaticano, sino como un «y si…»; como un supuesto que podría darse, y con el que vemos la degeneración o la buena marcha del catolicismo.

No se puede negar la buena narración de Sorrentino y su poética forma de rodar, pero sí se le puede criticar su deseo de generar morbo y, a veces, mofa, de un colectivo como es la Iglesia católica a la que pertenecen muchas personas. La Iglesia es pecadora sí, pero también es Santa y hace cosas muy buenas. Eso lo muestra, pero también da la sensación de que el propio creador de la serie tiene cierto rebote con sus creencias. Y esto es lo peligroso, que el público que vea la serie sin conocimiento de cómo funciona el Magisterio crea a pies juntillas que los entresijos vaticanos son los mostrados, y que las formas de actuar y resolver problemas son esos. Cuando hay también mucho mito al respecto y falta de conocimiento.

The Young Pope

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