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Nuccio Ordine: clásicos para salvarnos

Ficha técnica

Título: Clásicos para la vida. Una pequeña biblioteca ideal

Autor: Nuccio Ordine

Editorial: Acantilado

Año: 2017

Páginas: 177

Precio: 12 €

 

 

 

 

 

Luis Melgar Blesa
@lluismblesa


Lo reconozco: no sabía quién era Nuccio Ordine (Diamante, Calabria, 1958) hasta que me topé con una columna de Manuel Rivas sobre Clásicos para la vida (Acantilado, 2017), el último libro del profesor italiano. En aquella reseña Rivas jugaba al despiste, ofreciéndonos una historia, El vendedor de enciclopedias, que no solo hacía caminar su texto, sino que lo ocupaba casi todo. Su columna, convertida en un relato que atrapa, servía para, sin quererlo y sin ser consciente de ello, convencer al lector de la necesidad del conocimiento inútil, trayendo a colación el anterior libro de Ordine, La utilidad de lo inútil (Acantilado, 2013). El giro, la sorpresa en el texto de Rivas llega al final, cuando, acabada la historia del vendedor de enciclopedias, aparece Ordine, que se presenta como autor de los dos libros citados, y describe al último como «el breve e intenso sueño literario de un enciclopedista».

Algunos textos son una ventana a otros textos y otros son un espejo ladeado que permiten observar el reflejo de otro texto. Estos me gustan más, porque obligan a intuir, a moverse y a imaginar. En definitiva, a pensar. Recuerdo fotocopiar el artículo de Rivas y repartirlo a mis sufridos estudiantes, y la búsqueda de este personaje, Ordine, que acababa de descubrir. Ahora lo veo hablando en italiano, con su camisa blanca y su corbata roja, con su cara redonda de expresión afable, como un aún jovencísimo nonno italiano, haciendo de todo su saber una píldora dulce para el nipotino.

En una sociedad al borde del naufragio, Ordine se ha dedicado a escribir frases en los salvavidas de ese barco que se hunde. Clásicos para la vida tiene un poco de las vigas del techo del castillo de Montaigne, pero ofrece un panorama de salvación universal.
Nuccio Ordine
Nuccio Ordine.

En una sociedad al borde del naufragio, Ordine se ha dedicado a escribir frases en los salvavidas de ese barco que se hunde. Clásicos para la vida tiene un poco de las vigas del techo del castillo de Montaigne, pero más allá del «Que sais-je?», ofrece un panorama de salvación universal. Los clásicos no son solo un divertimento ni una puerta de entrada a la instrospección y al autoconocimiento, sino también una herramienta de supervivencia para nuestra sociedad. El lugar natural de los clásicos no es la academia ni la erudición, sino la escuela («no hay que entrar a los clásicos de rodillas» —repetía siempre el profesor Javier Aparicio). Hay que salvar la escuela, llenarla de clásicos, para salvarnos. Esta relación, en la que Ordine hace hincapié, será también su caballo de batalla.

«No hay que leer a los clásicos para aprobar los exámenes […], sino ante todo por el placer que producen en sí mismas y para tratar de entendernos y de entender el mundo que nos rodea. En las páginas de los clásicos, aun a siglos de distancia, todavía es posible sentir el latido de la vida en sus formas más diversas. La primera tarea de un buen profesor sería la de reconducir la escuela y la universidad a su función esencial: no la de producir hornadas de diplomados y graduados, sino la de formar ciudadanos libres, cultos, capaces de razonar de manera crítica y autónoma».

Así, a lo largo de sus páginas, se recogen los textos que entre septiembre de 2014 y agosto de 2015 aparecieron en Contro-Verso, la columna de Ordine en el semanal «Sette», del Corriere della Sera. El profesor añade una potente introducción en la que se explica el libro, que no es ni debe entenderse como un catálogo de detalles (para eso ya están Marinoff —por ejemplo en Más Platón y menos Prozac— y otros charlatanes), sino como un homenaje a los clásicos y como un acicate a la curiosidad de un público amplio, que lo empuje a la lectura de una obra completa; y que también se trata de una declaración de intenciones. Ordine hace una defensa acérrima de la escuela y de los clásicos como elemento de salvación de nuestra especie, en tanto que seres culturales, civilizados, por oposición a la barbarie. Se opone frontalmente a una cultura mercantilizada y a una educación que califica de «engorde de pollos».

«Es preciso partir de los clásicos, de la escuela, de la universidad, de los saberes considerados inútiles (la literatura, la filosofía, la música, el arte, la investigación científica de base) para formar a las nuevas generaciones de ciudadanos. Porque, como recordaba Giordano Bruno en un bellísimo pasaje del Candelero, todo depende del primer botón: abrocharlo en ojal equivocado significará, irremediablemente, seguir cometiendo error tras error».

En el naufragio moderno, en el sálvese quien pueda, en la marejada tecnológica, hay que buscar, ahora y siempre, a los clásicos. Alejarnos del saber de las obras canónicas que ha construido, página a página, los saberes humanísticos e ilustrados que fueron el albor de Europa, nos aboca a ser una sociedad desustanciada, pero también crédula y sumisa que solo beneficia a los corruptos. Ojalá el libro de Ordine cumpla con lo que se propone y dé sus frutos. Ojalá volvamos la cara a esa necesaria inutilidad que es la cultura.

Nuccio Ordine

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