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Blitzkrieg, la guerra relámpago de Hitler

Ficha técnica

Título: Blitzkrieg. Mito y realidad en la guerra relámpago de Hitler: Francia, 1940

Autor: Lloyd Clark

Editorial: Pasado & Presente

Año: 2017

Páginas: 474

Precio: 39 €

 

 

 

 

 

Antonio Miguel Jiménez Serrano


“Como en muchos otros mitos y simplificaciones, hay un grano de verdad en la idea de que los blindados y el poder aéreo de Alemania, bajo la forma de lo que se ha dado en llamar Blitzkrieg, arrollaron a un enemigo inepto, pero debemos situarla en su contexto adecuado, plantear correcciones de importancia e identificar matices.”

– Lloyd Clark

Muchas son las cuestiones sobre la Segunda Guerra Mundial que, como el libro que nos ocupa, bien merecen una monografía: la logística y estrategia de grandes operaciones como “Barbarroja” y “León Marino” por parte de los alemanes, o las operaciones “Antorcha” y “Husky” de los aliados, o en las siempre intrigantes operaciones de espionaje y contraespionaje como la denominada “Carne picada”, ideada por el servicio secreto británico, el famoso Mi5… Se han vertido ríos de tinta. En el caso que nos ocupa, el tema minuciosamente tratado es el de la Blitzkrieg y la invasión alemana de Francia y los Países Bajos.

No cabe duda de que este no es un tema baladí, y así lo afirma el autor de Blitzkrieg. Mito y realidad en la guerra relámpago de Hitler: Francia, 1940 (Pasado & Presente, 2017), Lloyd Clark, en la conclusión del libro: «La caída de Francia y los Países Bajos, en 1940, es un tema de estudio central […]. Sus dimensiones, ambición, audacia y resultado clínico plantean preguntas obvias; entre ellas, por descontado, la de cómo una nación tan poderosa como Francia pudo ser derrotada con tanta rapidez». Pues bien, en esta obra Clark intenta dar respuesta a todas y cada una de esas “preguntas obvias” de una manera excelentemente documentada y aun mejor expuesta. Cabe señalar con especial importancia que Clark huye de todo tipo de reduccionismos: ni las tácticas ni los blindados alemanes eran tan novísimos como ha pasado al imaginario colectivo, ni los franceses eran tan ineptos y su armamento tan anticuado. La explicación que Clark ofrece en esta magistral, y posiblemente fundamental, obra recorre un amplio espectro que recoge todo tipo de motivos, ya políticos ya económicos, sociales, militares, tecnológicos, estratégicos e incluso de la influencia de personalidades concretas, que configuran una teoría completa para ofrecer una nueva visión de la llamada Blitzkrieg y la rápida conquista de Francia y los Países Bajos en la primavera de 1940.

Blitzkrieg
El autor, Lloyd Clark.

Una de las cuestiones más señaladas por Clark, y menos avistadas por la historiografía tradicional, es la del dinamismo y libertad de actuación en el campo de batalla que caracterizó a muchos de los generales alemanes, y que estos, a su vez, transmitieron a sus subordinados, frente al estatismo de los franceses. Si bien planteamientos estratégicos y tácticos como los de Heinz Guderian o Erich von Manstein, basados en las divisiones acorazadas y motorizas, eran recibidos con mucho escepticismo por parte de los grandes generales del OKH (Oberkommando der Heer), el Alto Mando del Ejército, y especialmente por su jefe de Estado Mayor, Franz Halder, lo cierto es que ello no fue óbice para no dejar libertad de movimientos a los generales de cada grupo de ejércitos.

Clark nos ofrece una lectura novedosa y sumamente bien fundamentada de la rápida conquista alemana de Francia y los Países Bajos en la primavera de 1940.

Por otra parte, Clark desmiente sin rodeos el mito de la superioridad tecnológica y armamentística alemana, superada en no pocas ocasiones por franceses y británicos, con contadas excepciones para 1940, como los famosos bombarderos Stuka o los Panzer tipo III y IV (PzKpfw III y IV), llegando a afirmar que «de hecho, las armas y demás pertrechos escaseaban tanto que el ejército de campaña tenía treinta y cuatro divisiones equipadas solo a medias», por lo que la campaña occidental hubo de posponerse de finales de 1939, siguiendo el plan de Hitler, a la primavera del año siguiente.

Otra cuestión interesante a tener en cuenta es la relación entre los militares y el partido nazi. Es cierto que, como afirma Clark, la mayoría de generales y mariscales seguían albergando una herida desde la finalización de la primera guerra mundial y estaban «marcados por la negra y densa sombra de la guerra de 1914-18 y la humillación de una derrota complicada por un tratado de paz tóxico», en palabras de Clark, deseando volver a hacer grande a Alemania, pero ello no significa que compartieran la ideología nazi. Algunos, como Keitel, sí se dejaron obnubilar por la persona del führer, pero la gran mayoría de los militares de carrera, como el ya citado von Manstein, no solo no se habían unido al partido nazi, sino que además tenían escasa estima, por decirlo de alguna manera, por Hitler y el partido. «Los generales –describe Clark– despreciaban a Hitler por su falta de autocontrol, el fanatismo político, el culto a la personalidad, y el poder que había ido acumulando». De la misma manera, Hitler odiaba a los generales, pues eran los únicos que podían hacer menguar su poder e influencia sobre la sociedad alemana.

Blitzkrieg
Modelo Ju 87B. Los ‘Stuka’ lograron notoriedad durante los triunfos de Blitzkrieg, diseñados para lanzar ataques de bombardeo de punta en una inmersión casi vertical.

En lo que se refiere a los motivos exógenos de la victoria germana cabe subrayar lo referente a Francia. Clark señala que, al igual que ocurrió entre los generales alemanes, entre los generales franceses había división: quienes, como Pétain o Gamelin, personificaban una mentalidad defensiva, y quienes como el general Jean-Baptiste Estienne (hasta 1936) y un joven discípulo suyo, un teniente coronel llamado Charles de Gaulle, abogaban por un planteamiento muy parecido, si no igual, a los de Guderian y von Manstein. Pero en el caso francés la mentalidad defensiva y de táctica conservadora, propiciada por un sector del ejército y por los políticos, fue abrumadora frente a la contraria. En palabras de Clark: «los franceses habían decidido cavar una trinchera material y mental, hasta llegar a una opresiva “mentalidad Maginot” que huía de la ofensiva, rechazaba adoptar la iniciativa y, en general, reflejaba sensaciones y sentimientos de vulnerabilidad, miedo, carácter defensivo, conservadurismo, debilidad y autoengaño».

«Los franceses habían decidido cavar una trinchera material y mental, hasta llegar a una opresiva “mentalidad Maginot” que huía de la ofensiva, rechazaba adoptar la iniciativa y, en general, reflejaba sensaciones y sentimientos de vulnerabilidad, miedo y autoengaño».

Pese a ello, Francia no quedó a la zaga de Alemania en reclutamiento y tecnología militar, aunque sí en pensamiento y planteamiento estratégico. El problema del país galo no era la falta de recursos bélicos ni humanos, ni la falta de buenos estrategas, sino el encerramiento en una mentalidad anticuada, que resultó inútil frente al planteamiento táctico y estratégico de los generales alemanes. «Los franceses –afirma Clark– […], contaban con una variedad de tanques y otros vehículos blindados, pero, aunque habían comenzado con una mecanización gradual, su perspectiva conservadora aseguró que se quedaran por detrás de los alemanes en el desarrollo de una división conjunta y equilibrada».

Todo lo dicho hasta ahora no es más que un esbozo del planteamiento general de Lloyd Clark en el arranque de esta genial obra, pero eso no es todo, ni mucho menos. Este profesor de la Universidad de Buckingham, y miembro de la Royal Historical Society, realiza unas geniales y pormenorizas descripciones de cada movimiento del Fall Gelb (Plan Amarillo) alemán que, sumamente vívidas, introducen al lector en acciones como la toma de los puentes del Canal Alberto y el Mosa, el avance hasta la línea Peel-Raam, la toma de la fortaleza de Eben-Emael por el “Grupo Granito” aerotransportado, la increíble gesta de las fuerzas aerotransportadas de Garski en la Operación NiWi, la lucha encarnizada contra los resistentes Chasseurs Ardennais en la ruta hacia Neufchâteau que se dirige a Sedán, las apariciones y desapariciones de la famosa 7ª División Acorazada de Rommel, conocida desde aquella campaña como “División Fantasma”, y un muy largo etcétera.

Para finalizar, no puedo dejar de urgir y recomendar a aquellos entusiasmados de la historia militar, y más concretamente de la segunda guerra mundial, ya aficionados ya investigadores, a leer este libro, que, cargado de datos interpretados por un historiador de la talla de Lloyd Clark, nos ofrece una lectura novedosa y sumamente bien fundamentada de la rápida conquista alemana de Francia y los Países Bajos en la primavera de 1940.

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