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«Banderas negras»: en tierra de piratas

Ficha técnica

Título: Banderas negras

Autor: Juan Pedro Delgado Espada

Año: 2017

Editorial: Palabra

Páginas: 224

Precio: 10,50 €

 

 

 

 

 

Jorge Velasco Fernández
@JorgeVF88


Pocas veces les reseñamos libros para los más jóvenes de la casa, y deberíamos hacerlo mucho más, discúlpennos. Pero esas contadas ocasiones en las que lo hacemos se debe a que la obra merece mucho la pena. Les acercamos en esta ocasión Banderas negras (Palabra, 2017), la segunda parte, o segunda aventura de Peter Scott, personaje del autor hispalense Juan Pedro Delgado y al que ya hemos reseñado en Hombre en camino otras de sus obras como El último Pirata (2015) o Halcón Negro (2015).

La historia nos sitúa en pleno siglo XVIII, en el aparentemente apacible mar Caribe. Lugar de encuentro de navíos de diversa índole (marina británica, española, portuguesa y piratas). Allí, afincado en la isla de Nevis vive el ya alférez del Imperio británico Peter Scott, quien viaja a bordo del King George, un barco de 40 cañones que comanda el capitán William Van Wilson, con la trepidante misión de dar caza a toda carabela que porte la bandera negra símbolo de los piratas.

La historia da comienzo in media res cuando el King George está a punto de entablar combate con el barco del temible Hans el Loco y todos los mismos caen debido a un fallo de planes y son encarcelados en la isla de los Predadores donde campa a sus anchas el sanguinario Calavera Negra. Allí Peter tendrá que buscar la manera de revertir la situación y lograr escapar. Se hace amigo de Abdi Brown y juntos tratarán de buscar la forma de salir de la isla. Sin embargo, los infortunios continúan hasta que aparece en la palestra John Hardy, el hombre que puede tener la llave para sacarlos a todos de la isla. Pero como toda aventura, no sería tal si Peter no entablase combate con Calavera Negra.

Banderas negras
Juan Pedro Delgado.

Al igual que en sus anteriores trabajos, Juan Pedro Delgado dota a la obra de un ritmo vertiginoso, impidiendo al lector que suelte las páginas hasta que devora el libro por completo. De hecho, el arriba firmante en solo una tarde estuvo ensimismado con la lectura hasta que la terminó. La sencilla descripción permite evocar los parajes con nuestra capacidad hiperestésica así disfrutar mucho más de la obra y su pulcritud con el vocabulario permite que también todo se haga mucho más cómodo a la hora de recibir entretenimiento, ya que, en muchos casos, se suele emplear cierto lenguaje soez para ambientar mucho mejor cuando, en realidad, lo que se está haciendo es dotar a la obra de vulgarismos innecesarios.

Las novelas de Juan Pedro Delgado, siendo juveniles, tienen un público mucho más amplio.

A lo largo de la novela podemos encontrar numerosos valores como el de la valentía, la amistad, el amor… Valentía porque el héroe es capaz de responder a la llamada de la aventura y llevar a cabo la misión con esperanza, aunque no por ella tema y pase por dificultades. Amistad, sin amigos, los héroes no serían capaces de nada de lo que hacen. Aquí Peter necesita a Abdi y a todos sus compañeros de navío. Y el amor, amor no solo por la mujer a la que adora y quiere con locura manteniéndose fiel en todo momento, sino que también hay un amor por la vida, por la vida del otro, por buscar el bien, la justicia, la libertad, por luchar por un mundo mejor. Y todo ello para un chico joven, que son esponjas, lo capta muy bien y seguro sabrá llevarlo luego al plano personal de la vida.

Muchos colegios ya están trabajando con las obras de la Editorial Palabra, pero si me dejan, las novelas de Juan Pedro Delgado, tienen un público mucho más amplio. Es una novela juvenil sí, pero también muy familiar. Bien sirve como historia para antes de dormir, como obra colegial o como literatura para disfrutar. Y también es un buen aliciente para luego afrontar obras clásicas como las de Stevenson, Salgari, Dumas o Patrick O’Brien entre otras. Tenemos la misión de hacer a los jóvenes un mundo más ameno e intelectual a través de la lectura y también hay que hacerles pensadores y aprendices de valores con los que verán que la vida merece la pena y que hay que hacer todo lo posible por disfrutarla y, en este aspecto, Juan Pedro Delgado consigue este propósito.

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