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«Alarde de Tonadilla»: gala de nuestro acervo musical

Ficha técnica

Alarde de Tonadilla

Dirección: Hugo Pérez de la Pica

Ayudante de dirección: Antonio Sosa

Reparto: Candelaria de la Serena, Raquel Valencia, Helena Amado, Badia Albayati, Alberto Arcos, Ana Peiró, José Luis Sanz

Dirección musical: Mikhail Studynov

Coreografía: Juan Mata, Raquel Valencia, Alberto Arcos, Hugo Pérez de la Pica

Escenografía: Santiago Martínez Peral

Iluminación: Hugo Pérez de la Pica, Miguel Pérez-Muñoz

Vestuario: Milagros Sánchez, Concha Morillas, Carmen Rodríguez de la Pica, Carmen Bravo

Lugar: Teatro Tribueñe. C/ Sancho Dávila 31, Madrid

Fecha: hasta el 27 de mayo de 2018

Horario: domingos a las 19:00 horas

Duración: 2 h 15 min

Precio: desde 20 €

Sitio web

Raquel Castejón
@RaquelCastejon


Alarde de Tonadilla, alarde de contagiosa catarata de flores, es una historia de la copla que hace una revisión de algunos de los cantes tradicionales españoles a través del teatro musical de nuestro país. El género de la tonadilla, olvidado hoy como tantos otros, hunde sus raíces en el Siglo de Oro español. De origen árabe, se concibió para amenizar los entreactos de las funciones teatrales. Un género pequeño, un paréntesis entre lo importante, que supo brillar por sí mismo.

En esta ocasión, y en palabras de Pérez de la Pica, creador y director de esta obra, «… estos sones al momento podrían inundar las calles, ya que no engendraban demasiada dificultad, excepto por su refinada teatralidad y la delicadeza que conlleva siempre una interpretación. Un repertorio escogido por el valor estético y sentimental». Bajo esta premisa, se sucede un deleite sensitivo que se vertebra mediante más de cuarenta piezas, incluidas la canción sefardí, diversos romances, la canción andaluza y de folclore castellano, la jota aragonesa y el chotis. El elenco lo conforman seis actrices, cantantes y bailaoras; un bailaor y un actor con voz profunda cuyos versos añaden una nota comedida al humor de los demás, el cual, sin eclipsar la belleza y cuidado de las composiciones, asoma sutil por momentos.

tonadilla«…estos sones al momento podrían inundar las calles, ya que no engendraban demasiada dificultad, excepto por su refinada teatralidad y la delicadeza que conlleva siempre una interpretación».

Descuellan Las cigarreras, un terceto socarrón en el que Badia Albayati, Ana Peiró y Raquel Valencia se complacen, garbosas, casi al término de la función, con los desvaríos de unas trabajadoras madrileñas a las que no tose ni un hombre; la bulería Al verde limón, en la que Raquel Valencia nos regala un momento de éxtasis por el contraste exquisito del señorío de sus pasos y la fragilidad de una voz sutilísima. También, Esperanza y Macarena, la conmovedora marcha sevillana dedicada a la Virgen. No se puede desoír tampoco la labor de Tatiana Studyonova, cuya destreza al piano sobresale sin robar foco al resto de elementos artísticos.

Cabe resaltar, asimismo, la puesta en escena: colorista y discreta al tiempo, con un vestuario solemne y fiel a la estética del siglo XIX. Este, irradiado por el juego de luces, torna la escena, por instantes, en un bello cuadro barroco tiznado de claroscuros. A diferencia de otras obras teatrales, esta se constituye como un espectáculo visual carente de hilo narrativo más allá de la propia sucesión de piezas musicales, sin más pretexto que un sentido homenaje a los coplistas de nuestro país, que alcanza su culmen al final de la representación, cuando se proyectan los más insignes rostros del género, tales como el de Raquel Meller, Lola Flores, Sara Montiel o Carmen Sevilla.

Así pues, la copla queda dignificada en esta obra, y el espectador, por su parte, abandona la sala agradecido por nuestra tradición musical, tantas veces unida al complejo frente a lo extranjero. Aunque estos artistas de lujo no zapateen en tablas mayores, como ya lograra Pérez de la Pica con Por los ojos de Raquel Meller, la muestra bien merece exhibirse en el Tribueñe, ese pequeño reducto del teatro de calidad que cada domingo presta voz a sus tonadilleros.

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