El camino de la verdad

28/07/2013

Hace dos años, en plena Jornada Mundial de la Juventud, se encendía una luz. Repasando los diferentes discursos del ahora Papa emérito Benedicto XVI, encuentro la siguiente petición dirigida a los voluntarios de aquella JMJ en Madrid: “Al volver ahora a vuestra vida ordinaria, os animo a que guardéis en vuestro corazón esta gozosa experiencia y a que crezcáis cada día más en la entrega de vosotros mismos a Dios y a los hombres”.  Tras 24 meses de cotidianeidad, aquel destello que se iluminaba en la tormentosa noche de Cuatro Vientos se ha convertido en una llama real que intenta dar luz, porque, como dice el Papa Francisco en su encíclica Lumen Fidei: “Cuando falta la luz, todo se vuelve confuso, es imposible distinguir el bien del mal, la senda que lleva a la meta de aquella otra que nos hace dar vueltas y vueltas, sin una dirección fija”.

Hombre en camino nacía para mostrar al mundo que el humanismo no es algo del pasado. Un alumno universitario, cual Quijote de la Mancha, decidía abandonar la comida de su pupitre para salir al basto campo que es Internet a mostrarle al mundo que la juventud puede ser humanista. Como si de Sancho Panza se tratara, salí junto a él en busca de una ínsula. Sin embargo, en la profundidad de mi ser, fueron su idealismo y su tenacidad las que me hicieron montar en el rucio y lanzarme a los caminos del humanismo digital.

Dos años después de aquellos primeros artículos sobre literatura, cine,  historia y tauromaquia, Hombre en camino ha hecho honor a su nombre y continúa dando pasos. Ha sido el año de recibir los primeros reconocimientos, pero no me refiero a premios, que también hemos tenido. sino a las palabras de enhorabuena y apoyo de amigos, familiares y sobre todo, de profesores universitarios. Recibir la felicitación de un maestro es, sin duda, el mayor premio que Hombre en camino y todos sus redactores han podido recibir en todo este tiempo.

Hombre en camino ha crecido en la calidad de sus textos; ha crecido en el esfuerzo de sus miembros por ofrecer a nuestros lectores la luz de la historia, la literatura, la ciencia, o el arte. Pero también ha crecido de manera interna como una familia. Porque cuando el centro es la búsqueda de la verdad, los lazos parecen estrecharse sobremanera; cuando la meta es común, el camino se hace mejor en compañía.

El futuro se abre ante nuestros pies. El camino es complicado, y el contexto no ayuda a dulcificar el paisaje. Muchos podrán pensar en aquellas palabras con las que Dante iniciaba su Divina comedia: “A mitad del camino de la vida / en una selva oscura me encontraba / porque mi ruta había extraviado”. Ante esa pérdida del sentido, ante esa oscuridad que parece abrirse también ante los ojos del joven en el año 2013, yo les recuerdo las palabras de Miguel Delibes en El camino: “La felicidad está en acomodar nuestros pasos al camino que el Señor nos ha señalado en la Tierra. Aunque sea humilde”.

Desde nuestra humilde web humanística y nuestros humildes conocimientos, en Hombre en camino intentamos adecuar nuestros pasos al camino intentando buscar la luz de la verdad.

Pablo Casado Muriel
Redactor jefe de Hombre en camino

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