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Gino Bartali, el ciclista que salvó mil vidas y evitó una guerra

Pablo Casado Muriel
@pablo_casado


La de Gino Bartali es una de esas carreras deportivas gloriosas pero eclipsadas por la figura de un rival más mediático y que se convirtió en leyenda tras una muerte prematura: Fausto Coppi. Pese a ello, la vida y la obra del ciclista italiano han pasado a la Historia como un ejemplo dentro y fuera de las carreras. Porque, si el palmarés de Bartali abruma: 2 Tour de Francia, 3 Giro de Italia y 8 Monumentos; sus acciones durante la Segunda Guerra Mundial son aún más loables, siendo nombrado Justo entre las Naciones tras salvar la vida de casi 1.000 judíos de los campos de exterminio nazi.

Sobre este segundo hecho es muy recomendable el visionado del reportaje que le dedicó el espacio “Informe Robinson”, y que puede verse vía YouTube:

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Considerado por muchos el ciclista del régimen fascista, el corredor de Mussolini, Bartali aprovecho su fama para dedicar sus entrenamientos durante el conflicto bélico que asoló Europa para cruzar entre Florencia y Asís (cerca de 200 kilómetros) con documentos falsificados en el cuadro de su bicicleta. Documentos con los que cientos de judíos consiguieron encontrar refugio gracias a las redes cristianas organizadas en el país.

Bartali, católico devoto, siguió la máxima del “bien se hace, no se predica”, y jamás contó en vida estás acciones, siendo descubiertas después de su fallecimiento, cuando aún era tildado de “ciclista del régimen”.

No fue esta su única gran obra, suficiente ciertamente para ser reconocido. En 1948, reanudadas las competiciones deportivas tras el fin de la guerra, Italia se encontraba en el caos y al borde de la guerra civil tras el auge de los comunistas y el goteo continuo de asesinatos y atentados entre estos y los últimos vestigios del fascismo. En este contexto, Bartali pierde 20 minutos con el líder en el Tour de Francia. Tras las etapas pirenaicas, “Il Ginettaccio”, que así era conocido, recibe una llamada del político democristiano Alcide De Gasperi. Éste le pide, ni más ni menos, que gane la Grande Boucle. Consideraba De Gasperi que una hazaña de tal magnitud uniría al país en la celebración dejando de lado los enfrentamientos.

Y así fue. Bartali reaccionó y consiguió imponerse a Louison Bobet, quien después ganaría el Tour tres veces. Como bien había previsto el democristiano, el triunfo ciclista, deporte pasional en Italia, unió al pueblo rebajando las tensiones.

Enterrado en el año 2000 como terciario carmelita, Bartali dejó un gran legado para la historia deportiva y para la historia de la Humanidad. Respecto a su duelo con Fausto Coppi, del que tanto se ha escrito, y su supuesta rivalidad personal, los protagonistas se encargaron de acallar cualquier duda reconociendo su gran amistad y dejando para la posteridad una fotografía que representa lo mejor del deporte.

foto final

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