Cruce de caminos en la misma dirección

Andrea Reyes de Prado
@AudreyRdP

 

Hoy la he vuelto a ver.

Hoy volví a verle.

Estaba igual de guapa. Quizás más segura, más madura, más mujer. Pero conservaba los mismos ojos curiosos y aquella mirada inocente.

Apenas ha cambiado. Su sonrisa traviesa no ha perdido la capacidad de ponerme nerviosa. Noté que vestía más formal y se había vuelto reservado. Sin duda alguien ha entrado en su vida…

Le pregunté cómo le iba en la Universidad, si seguía yendo a clases de pintura los jueves, si por fin se había atrevido a ir al cine sola. Y me di cuenta de cuántas cosas me habría perdido.

Le respondí a mil y un preguntas, preguntándome yo si de verdad se interesaba o simplemente evitaba caer en un silencio incómodo.

Quise mencionar cómo nos conocimos, cómo me enamoró. Nuestras idas y venidas, nuestros errores y nuestros porqués. No me atreví. La veía distante, sumergida en una burbuja nueva y diferente. Alejada de mí y del pasado.

Ni siquiera hizo ningún comentario. Se ha olvidado de cómo nos conocimos, de cómo me enamoró. Ahora tiene otra vida. Alejado de mí y del pasado.

Pero no pude resistirlo. Le dije que la había echado de menos.

No lo parecía.

De hecho, creo que la echo de menos.

Debe ser feliz con esa nueva persona.

La estreché contra mí por última vez.

Me dio un abrazo amistoso.

Entonces regresé a casa, abatido, y lloré.

Entonces volví a casa, aturdida, y lloré.

Sé que la he perdido.

Sé que aún le quiero.

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